14 de enero de 2001

María Elena Sakurai es una salvadoreña radicada en Japón desde 1980. Once años después, desde el Imperio del Sol Naciente, ella comenzó una campaña para ayudar a sus compatriotas, cooperación que todavía continúa para beneficiar a los más necesitados.

María Elena con niño discapacitado en El Paraíso.


Escríbanos

Para María Elena Sakurai no es ninguna molestia viajar desde el Japón para ver una sonrisa y escuchar un “gracias” de sus paisanos en El Salvador.
Ver las caras alegres y optimistas es la mayor satisfacción para esta salvadoreña cuando sus compatriotas reciben un donativo que ella hace gracias al apoyo del gobierno y del pueblo japonés.
Su amor por El Salvador y principalmente por sus conciudadanos la ha hecho una mujer muy ocupada con el programa permanente de donaciones “Corazón Japan”.
Gracias a esta entidad fundada por la señora Sakurai, el Ministerio de Correos de Japón, por medio del Ahorro Voluntario para Ayuda Internacional (Yuseisho Kokusai Bolantia Chokin), donó la cantidad de un 1,540,000 yenes, equivalente a más de cien mil colones.
Con este dinero, “Corazón Japan” compró el año pasado más de una veintena de máquinas de coser, así como mesas para los talleres de costura, bancas, planchas, tijeras y telas. Los donativos fueron realizados en dos poblaciones del norteño departamento de Chalatenango.
En marzo del año pasado el esposo de María Elena, el señor Takashi Sakurai viajó desde Japón hasta El Paraíso para entregar veinte máquinas, así como todos los implementos necesarios para establecer un taller de costura. Estas dádivas fueron facilitadas a la Asociación de Damas de El Paraíso. Para administrar este taller de costura existe un convenio entre la alcaldía, la Casa de la Cultura y la parroquia de la población.
Esta ayuda brindada por “Corazón Japan” ha motivado a los beneficiarios a constituir en marzo próximo una cooperativa de costureras, aunque el objetivo más ambicioso es establecer una maquila, con lo que pretenden beneficiar al pueblo, que cuenta con una población aproximada de 15 mil habitantes.
La Palma es el otro municipio favorecido con tres máquinas de coser eléctricas: una rana de cinco hilos, otra de 37 puntadas diferentes y una última de 30 puntadas y más de doscientas libras de tela para la confección de prendas de vestir. Esta donación la efectuó la señora Sakurai a través del alcalde de La Palma, don Rolando Erroa, el pasado 25 de diciembre.

Publicaciones del trabajo humanitario en japonés.

El comienzo de todo

La donación del equipo para el taller de costura es tan solo una parte de un millonario trabajo de beneficencia que los Sakurai han realizado desde 1991. La historia de esta loable labor comienza en septiembre de 1990, cuando María Elena residía con su esposo e hijas en la ciudad de Maebashi, ubicada al noroeste de Tokio.

 

En esa época a ella le diagnosticaron cáncer en la matriz, una enfermedad que la asustó mucho, por lo que telefoneó a El Salvador para hablar con el doctor Rodolfo Girón Flores para consultarle sobre su dolencia.
En ese año, el doctor Girón Flores desempeñaba el cargo de ministro de Salud. María Elena lo conocía a él porque la había operado en dos ocasiones cuando ella vivía en El Salvador: la primera vez por una hernia lumbar y la segunda, por rotura de meniscos en la pierna derecha, resultado de su fuerte trabajo como maestra de educación física.
Sin embargo, la consulta telefónica cambió de rumbo cuando el doctor le solicitó ayuda para que consiguiera, en calidad de donación, 50 sillas de ruedas para entregárselas a los soldados lisiados por la guerra.
“Yo me sorprendí demasiado, a tal grado que el habla se me apagó completamente. Minutos después le contesté que si tenía evidencias y me las enviaba, posiblemente podría hacer alguna cosa, pero no le di seguridad, porque yo no sabía cómo hacerlo”, asegura María Elena.
Aunque la solicitud del doctor era apremiante, había dos obstáculos que vencer: la falta de contactos en aquella tierra lejana y un idioma complicado, principalmente el escrito.

Como primera medida, María Elena se identificó en la embajada salvadoreña en Tokio para verificar qué grado de necesidad había. Hacía algunos meses antes había llegado el señor Mynor Gil como jefe diplomático.
El embajador salvadoreño le proporcionó las evidencias necesarias para convencerla sobre las necesidades de las sillas de ruedas. Sin embargo, ella descubrió que los niños y las niñas también sufrían las atrocidades de la guerra, y fue hacia ellos que dirigió la principal ayuda.
Pero no sólo ella se conmovió del sufrimiento de los pequeños, sino también su esposo, y gracias al apoyo incondicional de él comenzaron la campaña a favor de los infantes mutilados, con el nombre “El Salvador naisen hisaisha shinshosha kyusai no kai”, que traducido al español significa “Ayuda pro-inválidos salvadoreños víctimas de la guerra”.

Con este proyecto, y con la ayuda del padre Oka y de la Asociación María, de la iglesia católica de Maebashi iniciaron diferentes actividades para recaudar fondos en febrero de 1991. “Vendimos pasteles de chocolate, pequeños libros de educación física con juegos salvadoreños adaptados al Japón y artesanías. Con esto recaudamos alrededor de 1,500 dólares”, asegura María Elena.
De esta forma, María Elena y su esposo Takashi pudieron donar la primera vez 60 sillas de ruedas, objetos destinados no a los soldados, sino a los niños y a las niñas discapacitados.
Con la finalización del conflicto armado, el trabajo de los esposos Sakurai continuó, y decidieron cambiar el nombre de su proyecto a “Corazón Japan”, retomando el emblema de la Fundación Teletón pro-Rehabilitación (FUNTER), porque con esta institución trabajaron de la mano para entregar durante estos nueve años más de 200 sillas de ruedas.
Además de estas entregas, la familia Sakurai ha donado a FUNTER hornos y materiales para fabricar prótesis, refrigeradores para conservar los materiales para las prótesis, diez sillas de ruedas al Instituto Salvadoreño de Rehabilitación de Inválidos (ISRI) y otras diez a la Fuerza Armada; alrededor de 200 bastones plegables de aluminio para los no videntes, 50 relojes y 300 pizarras braille entregadas a la Asociación Nacional de Ciegos de El Salvador (ANCIESAL) y a la escuela de ciegos “Eugenia viuda de Dueñas”.
Asimismo han donado las máquinas de coser para talleres de costura en Guarjila, San Sebastián, San Francisco Lempa, El Paraíso y La Palma, todo esto como parte de un trabajo humanitario de una salvadoreña de gran corazón que no olvida a sus paisanos pobres y necesitados.

 

Afiche promocional de Corazón Japan

Amor japonés

María Elena nació en 1948 en El Paraíso, Chalatenango, en el seno de una familia humilde pero trabajadora. Ella formó parte del los primeros 25 alumnos que se graduaron de bachillerato en su pueblo natal, allá por 1967.
Gracias a una beca logró estudiar profesorado en educación física en la Escuela Normal entre 1970 y 1971, y durante el primer año, el señor Takashi Sakurai fue su profesor, aunque para el oriental ella pasó inadvertida. “Lo considero que fue el profesor más exigente de todos; él ni me miraba”, recuerda María Elena.
Por motivos de estudio, Takashi viajó a Japón, pero en 1976 regresó a El Salvador para seguir trabajando con el Ministerio de Educación. Para entonces María Elena también estaba laborando en esa entidad, y por razones de trabajo estuvieron juntos. “Era una época de peleas; él se molestaba mucho cuando yo le corregía su forma de escribir el español en los programas de educación física para parvularia. Después había que viajar en el país para explicar los nuevos programas, pero el trabajo con él era para terminar peleando”.
En una ocasión, a Takashi le dio una enfermedad dermatológica, y como el mal estaba en la espalda, él solo no se podía aplicar la medicina, entonces María Elena se ofreció para ayudarle. Cuando él se curó y como resultado de su atención primorosa, sin qué ni para qué, Takashi le propuso matrimonio.
Después de un año de pensarlo, María Elena aceptó la propuesta. Ahora la familia Sakurai tiene dos vástagos: Elena Miki y Chiami Susana.

Familia Sakurai.

Población de La Palma benficiada por el donativo.

arriba
Click Click Click Click
Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com