|

Llanto, gritos de dolor de pequeños
inocentes, médicos y enfermeras esmerándose por aliviar
la enfermedad y sabor a tristeza embargan la Sala de Rehidratación
Oral.
Pareciera que las enfermedades virales en nuestro país se han ensañado
con la población más vulnerable: los niños y las
niñas.
Apenas unas dos semanas antes, una epidemia de dengue causó la
muerte de varios pequeños, y ahora golpea esta de diarrea que ya
ha causado tres muertes. Las cifras de infectados se elevan a más
de cinco mil casos.
El rotavirus, causante de las diarreas, se detectó a finales de
noviembre pasado.
Yo no comprendo por qué mi hija se me ha enfermado de diarrea
si en mi casa hiervo el agua de beber; además mantengo limpio mi
hogar. El único problema es que entra mucho polvo y humo por las
ventanas. ¡Pobrecita mi hija! Ya tiene cuatro días de estar
mal del estómago... ¿Por qué tienen que sufrir los
niños? No entiendo, dice entre sollozos Rosa Maritza Rivera,
de 32 años, al ver a su hija Dalia Marisol Rivera, de un año,
postrada en la cama.
Los síntomas
Según la doctora Claudia Alvarenga, los síntomas representativos
de la enfermedad son vómitos constantes, fiebres altas y diarrea,
aunque no es regla general, ya que pueden estar relacionados con infecciones
urinarias, meningitis o con problemas respiratorios.
Los médicos aconsejan que al detectarse estos síntomas hay
que hidratar inmediatamente al niño con suero oral y abundantes
líquidos, mientras se acude a la unidad médica más
cercana, donde le darán el tratamiento adecuado.

|
|
El tratamiento es simple: puede aplicársele
líquidos endovenosos (soluciones polielectrolítricas), sales
de rehidratación oral y acetaminofén para la fiebre.
Poniendo en práctica medidas higiénicas, como lavarse bien
las manos con agua y jabón antes de comer y después de ir
a la letrina, desinfectar frutas y verduras, incluso los juguetes muebles
y pisos, cocinar adecuadamente los alimentos y mantenerlos tapados se
puede evitar que los niños y las niñas sean víctimas
del rotavirus.
Asimismo se deben mantener tapados los utensilios de cocina y se debe
evitar exponer a los infantes, especialmente de cero a cinco años,
a corrientes de aire, porque el virus se transmite por ellas.
En los últimos días, asegura
la doctora Teresa Rivas, los casos han aumentado en forma considerable.
Estamos atendiendo alrededor de 180 a 190 pequeños diarios,
entre consultas e internos. Solo los casos de deshidratación severa
son atendidos en la torre , refiriéndose al Hospital
Bloom.
En el hospital anexo del Bloom, el panorama no es alentador: las filas
de madres esperando turno para que sus hijos sean atendidos parecen engrosar.
El ulular de las sirenas vuelve más desesperante el ambiente en
el lugar, mientras médicos y enfermeras se esmeran por prestar
la mejor atención y evitar que la lista de defunciones por la enfermedad
continúe engrosando.
Cuidado con automedicar
El peor error es automedicarse o acudir a
los servicios de los sobadores. Estas medidas pueden atentar
contra la vida de los niños. La sobada puede causarles
hemorragias intracraneanas, según los médicos.
Lo más recomendable en caso de que un niño o niña
comience con diarreas es llevarlo de urgencia al hospital más cercano,
para que los facultativos le den el tratamiento adecuado.
No les dé
Los niños y las niñas no son
conejillos de Indias, sujetos de experimentación y
por lo tanto hay una serie de medicamentos antidiarreicos que debe evitarse
proporcionarles, como los siguientes intestinomicina, entero
guanil, suero oral vitaminado, sal andrews,
no vomit, entero cetin, tetraciclina,
estreptopectina (antibiótico) yodoclorina
y bismutina.
Tampoco es recomendable la medicina casera como las semillas de bálsamo,
las hojas de jalapa, el polvo de víbora de cascabel, la raíz
de waco, la nuez moscada o las semillas de caulote o tapaculo,
entre otros.
|
|

De la toma de conciencia
de los padres de familia en adoptar medidas higiénicas en sus hogares
depende en gran medida el descenso de casos de diarreas.

Las jornadas que debe cumplir el personal médico son extenuantes,
ya que en un lapso de cuatro horas deben atender a unos 40 pequeños
aproximadamente.

|