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San Miguel está ubicado a 130 kilómetros
al oriente de la capital, entre tierras cálidas y extensas playas
que lo convierten en un sitio particular, aunque es más conocido
por su tradicional carnaval novembrino dedicado a la Virgen de la Paz.
Su historia trasciende a nivel nacional con figuras como el escritor Francisco
Gavidia, pero también por la sobriedad única que caracteriza
la mayor parte de su centro histórico de casas señoriales
y amplios corredores, aun cuando ahora albergan la zona de mayor pujanza
comercial.
Hasta 1995, según una investigación de tesis elaborada por
estudiantes egresados de la Universidad Albert Einstein, San
Miguel contaba con unos 400 inmuebles con valor patrimonial; para el año
2000 casi la mitad desapareció.
Historia perdida
Mientras la iglesia San Francisco, construida
en el siglo XVII, parece resistirse al paso de la modernidad, la casa
donde por años residió el expresidente Gerardo Barrios es
simplemente un sitio histórico.
San Miguel perdió en sólo cuatro años casi la mitad
de la riqueza arquitectónica descrita a mediados de los noventas,
según el inventario de bienes realizado por Concultura.
El arquitecto Edgard Chacón dice que luego de varios veces de investigaciones
basadas en un diagnóstico, fotografías y visitas de campo
se logró recopilar datos de 245 inmuebles con más de 40
años de antigüedad que sobresalen por su historia o por su
valor arquitectónico.
Su centro histórico, en otrora época de casas señoriales
de adobe y teja, ha sucumbido, no por estar en mal estado, sino porque
cambió el uso de las mismas.

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El arquitecto Chacón dice que no existe
conciencia entre la gente sobre la necesidad e importancia de conservarlas,
mucho menos que sean inventariadas por el falso temor a una expropiación.
El gobierno no tiene dinero para eso, afirma.
De hecho, sólo el 20 por ciento de
los propietarios permitió el ingreso de los investigadores a sus
viviendas incluidas en el documento final.
Según el registro de bienes inmuebles que lleva Concultura, en
San Miguel existen ocho inmuebles históricos con valor local: el
Teatro Nacional Francisco Gavidia, el parque Barrios, la iglesia
San Francisco y la Capilla Milagrosa (1920), antigua capilla del Hospital
San Juan de Dios.
A pesar de los problemas que enfrentan los pocos edificios monumentales
que posee la ciudad todavía existe mucha riqueza por conservar
y las particularidades que hacen de la misma una tierra diferente.
Ciudad sobria
A diferencia de Santa Ana, Sonsonate, Ahuachapán
e inclusive Santa Tecla, caracterizadas por una arquitectónica
que derrocha decorados en madera y lámina troquelada por doquier,
en San Miguel la sobriedad es por excelencia su punto de atracción.
La sencillez de sus construcciones contrasta con la singularidad que representa
el pilar esquinero, propio de la zona oriental, el doble canecillo en
el techo y los postigos, que son pequeñas miras protegidas con
barrotes ubicadas arriba o al medio de las puertas para observar hacia
la calle.
En el centro histórico, frente a la iglesia San Francisco se conserva
la llamada cruz del perdón original, donde según
la historia durante la colonia era utilizada por los españoles
para convertir al cristianismo a los indígenas.
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Pero la sobriedad arquitectónica de
San Miguel no niega la belleza de edificios monumentales como la Catedral
dedicada a la Virgen de la Paz y el Teatro Nacional, inaugurado el 31
de diciembre de 1909, construido por iniciativa del entonces gobernador
José Tomás Calderón.
El inventario de Bienes Culturales ha sacado a la luz el otro rostro de
San Miguel, que va más allá de sus carnavales y campos plantados
con henequén, sino en el que se encuentra en sus casas históricas
de adobe y sobrios corredores.
En
la historia
Fue fundada por el capitán Luis de Moscoso.
Se
cree que el primer asentamiento del entonces San Miguel de la Frontera
estuvo ubicado en el mismo sitio que ocupa el municipio de Santa Elena,
Usulután, pero debido a un incendio la ciudad fue trasladada en
1586.
En
1812 le fue otorgado el título de Noble y Leal Ciudad por el apoyo
que ofreció al rey Fernando VII durante los movimientos de independencia
de 1811.
En
1824 asciende a cabecera departamental de San Miguel, San Alejo y Gotera.
El
edificio más singular es la catedral-basílica en honor de
la Virgen de la Paz, cuya construcción duró un siglo y es
sin duda la más importante a nivel tecnológico local, por
su característica estructura de acero y bóveda de lámina
repellada.

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