12 de Noviembre de 2000


Sin escatimar esfuerzos, Cuba ha enviado una delegación de 54 especialistas para ayudar a combatir el denge hemorrágico en El Salvador. Para conocer un poco de sus vivencias en el país tuvimos una brevísima platica con cinco de ellos.



Escríbanos

Cuando conseguimos la entrevista con algunos miembros de la delegación cubana, la advertencia de la encargada de comunicaciones del Ministerio de Salud, Olga Barraza, fue tajante: “Los delegados cubanos no quieren que se hable sobre política... A la primera pregunta sobre política hasta ahí termina la entrevista”.

  Aunque en el fondo nos mordía el deseo de hablar sobre el tema prohibido, por respeto al pacto ni siquiera lo intentamos.
Nos presentaron a los cinco profesionales con quienes conversaríamos. Sus rostros reflejaban mucho cansancio y cierta desconfianza. El lugar de la entrevista fue el restaurante de la Fundación Salvadoreña para la Salud y el Desarrollo Humano (FUSAL), un lugar ubicado al costado sur de la embajada de Estados Unidos.
  La plática, aunque se volvió amena, fue breve porque los caribeños necesitaban descansar, no obstante conoceremos un poquito del sentir y pensar de los legionarios de la salud.

Doctor Eugenio Gey, especialista en medicina familiar

“Uno siempre está en disposición de ir a cualquier país que sea necesario. Nosotros cuando nos hacemos médicos, incluso antes de comenzar, ya venimos con la convicción de ayuda humanitaria, por vocación, por humanidad.
Y ya contestando de cómo nos sentimos, nos sentimos muy bien, el pueblo nos ha recibido con gran expectativa, cariñosamente.
Es mi primera vez que salgo (de Cuba); tenía esa curiosidad por conocer, porque ya te digo es mi primera vez que salgo, no tenía una idea de cómo fuera este país, tú me entiendes... Ya había escuchado, pero bueno, me gustó mucho la idea.
A mi la ciudad (San Salvador) me gusta mucho, es una ciudad muy bella de verdad me ha impresionado...”.

 

Doctora Aymee Monier, especialista en medicina familiar

“¿Sabes qué? Ahora tomando las expresiones que he ido aprendiendo, dije ¡qué chivo! No, realmente dije ¡bárbaro!, ¡qué bueno!, porque ya esta es mi segunda misión. La primera estuve en Haití un año y cuando regresé, pues, reiteré mi disposición de volver a salir donde hiciera falta en cualquier parte. Me alegró mucho que me dijeran El Salvador, porque por lo menos tenemos el mismo idioma...
Yo realmente estoy muy agradecida de la oportunidad que me ha dado El Salvador de conocer sus raíces. He estado en Panchimalco, en la Puerta del Diablo, he comido pupusas en los Planes de Renderos, estuve en el lago de Ilopango y me enseñaron la Isla del Amor; (de inmediato aclara) no fui”.

 

Doctor Ramón Abella Linares, especialista en medicina interna

“En primer lugar yo conocía ya de la epidemia de El Salvador por la prensa... y realmente creo que fue muy oportuno que nos llamaran. Yo procedo de Santiago de Cuba, en donde tuvimos la última epidemia de dengue en Cuba y por lo tanto nos tocó chocar con la epidemia, y de todo eso hemos hecho alguna consultoría en algunos países del Caribe inglés. Ya teníamos cierta experiencia. Nos parecía lógico dada la situación epidémica de El Salvador, sobre todo el conocimiento de que ya habían fallecido varios niños, que era necesario aportar esa experiencia, que estábamos convencidos que iba a ser de una gran utilidad”.

 

Licenciada Tania Licourt, bióloga del Centro de Inmuno-Ensayo

“Cuando a mí me dieron la noticia de venir hacia acá me encontraba trabajando y me llama mi jefe, urgente; me comentó acerca de la situación de El Salvador y me dijo de que al día siguiente tenía que partir hacia acá. Entonces en ese momento no lo pensé más y creí que era un buen paso en ese sentido porque ya hacía días que yo sabía sobre la situación de El Salvador. Leí en el internet acerca de la epidemia del dengue, y creí enormemente que nuestro Centro podría apoyar, con el suministro de equipos de diagnóstico y reactivos para el mismo. Además, el hecho de estar aquí es una convicción que debe tener todo ser humano, que uno debe estar no donde se sienta bien, sino donde sea más útil”.

 

Doctor Pedro Bello,
especialista en medicina familiar

“En El Salvador es la primera experiencia. Yo había regresado de Nicaragua; estuve un año por el ‘Mitch’, y siempre pensé encontrarme culturas muy parecidas por la cercanía. Cuando me dijeron vas para El Salvador nunca pensé que estaría en la capital con todas las comodidades que hemos tenido. Siempre uno piensa que va a condiciones difíciles, porque nos preparamos para eso, y aquí nos sentimos bien, el pueblo nos ha dado muestras de cariño y aprecio... No voy a volver a decir nos acogieron (despiertan las carcajadas del grupo), porque dije eso en la universidad y (más risas) tuve que dar otra clase para aclarar aquello”.

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