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Si hay algo que caracteriza a Cojutepeque,
ubicado a unos 35 minutos de San Salvador, es el Cerro de las Pavas, un
sitio poblado de áreas verdes y en cuyo interior se encuentra ubicada
una gruta que cobija a la Virgen de Fátima, traída de Portugal
hace 51 años.
Es ahí donde cada 13 de mayo se conmemora la aparición de
la Inmaculada en Portugal, por lo que a la gruta se dan cita millares
de católicos que unidos en oración agradecen por los milagros
recibidos.
El sitio es un santuario natural reconocido por lugareños y turistas,
quienes han colocado a lo largo de los años placas de mármol,
cemento o metal en recuerdo por los favores obtenidos.
En el parque que rodea la gruta se siente la frescura que proporcionan
los escasos bálsamos; también se puede apreciar una hermosa
vista de la ciudad de las neblinas.
Y aunque las bancas, las gradas y las mesas de cemento, así como
los juegos mecánicos lucen deteriorados por la escasa atención
por parte de la municipalidad y las autoridades de turismo, el Cerro de
las Pavas es un tesoro para los cojutepequecanos.
Quizá por eso ahora se encuentren divididos entre quienes quieren
construir una basílica para honrar a la Inmaculada y quienes se
oponen a la edificación del templo, argumentado que al construirlo
se estarían talando árboles, se destruirían los mantos
acuíferos y se mataría el último pulmón natural
con que cuenta la zona.
Iglesia contra ecólogos
En 1997 Nelly Hurtado, cojutepequecana y católica de nacimiento,
comenzó a tocar las puerta de las iglesias para anunciar que la
Virgen se le venía apareciendo desde hacía unos siete años
para entregarle mensajes y revelaciones.
En esos días le había pedido que se construyese
una basílica en el Cerro de las Pavas. El sacerdote de la iglesia
de San Sebastián, en esa ciudad, padre Octavio Cruz, fue de los
primeros en creerle, al igual que el alcalde, y se unieron para dar vida
a este proyecto.
Según el señor Luciano González, de la Asociación
Amigos del Cerro de las Pavas (ASAPAVAS), la basílica se construirá
en un área de 4064 metros cuadrados, los que por acuerdo del Concejo
de Cojutepeque, fechados el 21 de julio del 2000, fueron entregados en
comodato a la Iglesia católica representada por el padre Cruz.
El traspaso del terreno se formalizará en un contrato de comodato
donde la Iglesia se comprometerá a utilizar el inmueble para construir
la basílica, cuidar el parque y pagar energía eléctrica
y agua potable.
Aunque quisimos corroborar estos datos con el alcalde Joaquín Rivera,
y le solicitamos una entrevista, en repetidas ocasiones se nos dijo que
se encontraba en reuniones o fuera de la alcaldía y no nos fue
posible obtener su versión.
Sin embargo, Nelly Hurtado aseguró que existe un acta donde se
determina que el terreno fue entregado en comodato por cien años
a la Iglesia.
Si no tuviéramos el comodato no estaríamos haciendo
estudios de impacto ambiental porque son carísimos. Sólo
el estudio de suelo nos va a costar 12 mil colones.

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Lo estamos haciendo porque ya tenemos la
autorización de la alcaldía para construir, dice la
señora.
Ella se refiere a estudios pagados a empresas particulares (cuyos nombres
no pudo precisar) que están evaluando qué tanto afectaría
talar (según ella 50 árboles) y perforar el suelo para construir
una bóveda que sostendría las bases de la iglesia.
Y esto es precisamente lo que preocupa a dos organizaciones ambientalistas:
Asociación Amigos del Cerro de las Pavas y la Asociación
Comunal Cojutepequecana por la Ecología y el Desarrollo Sostenible
(ACCEDES), que protestan por la posible construcción del templo.
Según Roberto Guzmán, de ACCEDES, se trata de talar 300
árboles y dejar sin hogar a cotuzas, calandrias y mariposas morfo
azul que se reproducen en el cerro.
Van a botar árboles y a destruir los mantos acuíferos.
El cerro es el filtro de los mantos acuíferos. Acá llega
el agua que corre del cerro Cacahuatal. Estamos en un manto vivo, que
alberga 150 millones de metros cúbicos de agua, dice el señor
Guzmán.
La polémica se centra en los planos que la Iglesia y la alcaldía
expusieron en un cabildo informativo a finales de agosto, mismos que no
coinciden con los que ambas asociaciones ambientales han trazado.
A juicio del señor Guzmán se planea construir un templo
que tendría capacidad para albergar a no menos de 300 creyentes
de pie y unos 200 sentados. Esto quiere decir que los 4064 metros de construcción
anunciados en el comodato aumentarían.
De acuerdo con los ecologistas, en el cerro se pueden encontrar al menos
una docena de especies únicas de árboles, no menos de 35
especies de arbustos de entre ocho y 10 metros de alto, y algunas lechuzas
y halcones que morirían si se altera su entorno natural.
Qué dicen las autoridades
Ambos ecologistas coinciden en que en el
Cerro de las Pavas deben realizarse estudios de impacto ambiental, así
como declarársele zona de reserva natural. Por ello presentaron
a la Asamblea Legislativa dos piezas de correspondencia con esas peticiones.
Dos diputados de la Comisión de Medio Ambiente visitaron el cerro
a fines de octubre para hacer una primera evaluación, y la diputada
Violeta Menjívar, presidenta de esa comisión, aseguró
en aquella oportunidad que se realizarían los estudios pertinentes
para determinar si el área calificaba, lo que significaría
que no se podría alterar ni hacer ninguna construcción.
Según el señor González, no existe una oposición
rotunda a la edificación de la basílica, sino que se pide
la realización de un cabildo abierto donde se exponga con datos
reales cómo será construida para que sea el pueblo cojutepecano
el que decida.
Aunque no se habla de una fecha específica para la construcción
y se maneja a nivel de proyecto, existe el temor de que se comience a
construir sin que se hayan realizado estudios pertinentes.
Por ahora, según el señor González, existe un compromiso
a nivel de gobierno para evitar que se construya sin análisis ambientales
previos. La ministra del Medio Ambiente dijo que nos garantiza que
cualquier solicitud que exista de construir tendrá que someterse
a los trámites y a todos los requisitos obligatorios, dice.
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El
pueblo opina
La
gente se opone a la construcción de la basílica, por lo
del medio ambiente, porque van a botar palos y ese cerrito es el que permite
las fuentes de agua. Dicen que a la señora Hurtado se le apareció
a la Virgen y le dijo que construyeran la basílica, pero quién
sabe....
José
Luis Rosales, 60 años, pensionado
La
verdad es que no me gustaría que construyeran la basílica
porque el cerro es como un pulmón que tiene Cojute. Si la hicieran
(debería ser) pequeñita, pero para mí es mejor que
no toquen el cerrito. Yo he escuchado de una señora que se le apareció
la Virgen. Yo creo que sí porque ella tiene una gran entrega espiritual...
Yo le creo.
Nelson Ramírez, 21
años, vendedor
Para
el turismo es bueno que construyan la basílica porque antes entraba
bastante turismo y hoy no. A mí me parece que sí la construyan.
Yo no sé si a la señora Hurtado se le habrá aparecido
la Virgen, pero ella es bien católica... Quién sabe.
María Isabel Molina,
57 años, comerciante
Pienso que no está bien que
construyan la basílica, porque van a destruir todo... Van a dejar
sin agua a la gente y creo que eso no le va a gustar a la Virgen. Respecto
a esa señora que dice que se le apareció la Virgen, creo
que es más probable que se le aparezca a una niñita que
no tiene pecado y no a una persona adulta que ya ha vivido. Nosotros nos
podemos inventar cualquier cosa.
María Reyes González,
38 años, ama de casa
Vamos
a la siguiente parte de este reportaje
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