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Se dice que la pintura es un proceso espacio-tiempo que brinda la oportunidad
de nacer de nuevo. En ella hay viajes imaginarios, personajes mitológicos,
dramas, hombres y mujeres misteriosos que son recreados por las mentes
de nuestros artistas.
Ese cúmulo de experiencia es atrapado por el pincel y la paleta
de colores que tiñe el lienzo en óleo, acuarela o acrílico
para dar paso a verdaderas obras de arte, que luego se posesionan de
las salas de exhibición de las galerías locales y extranjeras.
Es así como la plástica se abre espacio y se reconoce
al trabajo de nuestros valores en Canadá, Estados Unidos, Israel
y en algunos países europeos y asiáticos.
De estas vivencias han sido protagonistas Dinora Preza-Quezada, retratista
de gran trayectoria; Alex Sánchez, conocido como El Aleph;
Nelson Galán y Fausto Pérez, amantes del paisajismo, y
tres pintores salvadoreños que residen en el distrito de Columbia,
Estados Unidos: Nicolás Shi, Karla Rodas y Roshana Kahatani.
Juntos han proyectado la otra cara del país al participar en
exposiciones de pintura salvadoreña itinerante en la galería
Istmo, con sede en la embajada de El Salvador en Ottawa y en Toronto,
en el Consulado General salvadoreño.
De igual manera han exhibido sus obras en el X Salón Iberoamericano
de Artes Plásticas en Washington, en el Centro Cultural de México
y en la sede del Consulado.
Todas las actividades han sido parte de la promoción cultural
hacia el exterior que desarrolla la Dirección de Cultura del
Ministerio de Relaciones Exteriores con la coordinación del Servicio
Exterior.
En Ottawa y Toronto, en Canadá, la presencia de compatriotas
es notable. Sólo en Toronto se estima que residen 106,853 salvadoreños,
mientras que en Ottawa, un aproximado de 5,000, según datos de
las misiones diplomáticas y consulados para el 2001.
Reencuentro cultural
Estas cifras son motivo suficiente para que la comunidad salvadoreña
se reencuentre con sus raíces culturales a través del
talento y la habilidad de Fausto Pérez y Nelson Galán,
quienes a través de sus cuadros exportaron parte de la campiña
y de la naturaleza.
Toronto fue una excelente experiencia y nuestra gente estaba fascinada
porque parte de nuestra tierra se había trasladado al Canadá.
Cada uno de los cuadros los transportaba a El Salvador, refiere
Nelson Galán, cuya trayectoria artística lo ha llevado
a exponer a muchos países, entre ellos Israel y Japón.
Nelson nació en San Salvador el 29 de julio de 1958. Descubre
sus dotes artísticos cuando ayudaba a su madre a decorar los
salones de los kinder nacionales, y lo que en ese momento comenzó
como un pasatiempo hoy es su forma de vida.
Sus cuadros son una mezcla de mágico-romántico (hiperrealismo)
y su vasta experiencia le ha permitido realizar desde 1983 exposiciones
colectivas e individuales para dar a conocer su creación.
Fausto, por su parte, vive cautivado por la sencillez del campesino
y sus costumbres. Desde sus inicios se vio envuelto por la naturaleza,
y en su afán por hacer de sus obras algo más realista
decide fotografiar pueblos, circos, iglesias, entre otros temas que
más tarde son reproducidos en sus obras.
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De su familia es el único que se
ha dedicado a la pintura y desde hace 10 años su pasión
es el arte. Posee un amplio currículo y en su última exposición
realizada en la galería Istmo, en Ottawa, quedó más
que complacido al ver la aceptación de su trabajo.
Nelson y yo participamos en noviembre del 2001 en la exposición
de pintura salvadoreña itinerante en la sede de la Embajada de
El Salvador en Ottawa y es gratificante que el público se sienta
identificado con nuestras obras y destacar el potencial artístico
de los salvadoreños, sostiene Fausto.
Para él, la plástica es una ventana cultural que resguarda
el patrimonio del modernismo.
Leyendas
en Washington
El mejor reconocimiento para un pintor es que sus obras cautiven al
público y esto lo vivenciaron la reconocida retratista Dinora
Preza-Quezada y el pintor Alex Sánchez Aleph al participar
en la exposición de retratos, mitos y leyendas.
Dinora es discípula del maestro Valero Lecha y durante su formación
artística se identificó con el realismo. Esto significó
el comienzo de un camino dedicado al arte, en el que marcaría
su característico estilo por plasmar la figura humana.
Algunas de estas imágenes son parte de colecciones privadas.
También ha retratado a cinco excancilleres de El Salvador.
En su última exposición en el X Salón Iberoamericano
de Artes Plásticas participó con las obras La dama
del vestido blanco, La izalqueña y La
joven campesina.
Al plasmar la figura humana veo el alma de la persona y cada gesto
es un elemento adicional que da vida a los retratos. acota.
Para ella su prioridad son y serán siempre los retratos, ya que
en ellos capta las expresiones de hombres, mujeres, ancianos y niños.

Dinora:
La expresión humana es mi fuerte.
El
misticismo de Aleph
El primer recuerdo que tiene Aleph de la pintura son las
enormes gallinas que formaba con la ceniza que quedaba en el horno de
la abuela María, una vez que terminaba de hornear el pan de la
madrugada.
Esas vivencias en su infancia han sido tan fuertes y decisivas en su
mística de trabajo. Hoy ya no traza dibujos en la tierra del
patio de su casa ni dibuja las peregrinas para sus primas.
Ahora ese cúmulo de experiencia es el parámetro para darle
vida a sus cuadros que surgen del entorno familiar, donde un árbol,
una cáscara, un torito pinto se vuelven los temas de algunas
de sus obras.
En su más reciente exposición, El Aleph hace alarde de
sus dotes artísticos al exhibir su colección dedicada
al sentido mágico de los mayas y los mitos y leyendas de El Salvador.
He tenido mucho éxito en España con los toros de
fuego, aunque también mis trabajos dedicados a la madre tierra
son muy gustados, asegura.
Este misticismo le da un toque singular a sus pinturas. En sus cuadros
Toritos de feria y Chamán de la madre tierra
predominan los colores fuertes, como el anaranjado intenso, azul y amarillo.
Al hablar sobre la satisfacción de su carrera dice sentirse complacido
no solo en su tierra, ya que su obra es reconocida en Japón,
en España y en otras partes del mundo.
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Nelson:
Mi sentir está en mis obras.
En marzo de este año participé
en el Espacio Cultural Salvadoreño de Washington y me siento
complacido del apoyo que le están dando al artista a través
de las embajadas, lo que nos impulsa a continuar promocionando lo nuestro,
manifiesta.
Para estos cuatro valores salvadoreños es un privilegio llevar
el arte fuera de nuestras fronteras, en especial en aquellos países
donde la comunidad latina experimenta un reencuentro con sus raíces
autóctonas.
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Exportemos
el arte
La Asociación Iberoamericana de Agregados Culturales en
Washington, D.C. promueve la cultura latinoamericana en coordinación
con la Dirección de Cultura del Ministerio de Relaciones
Exteriores.
En
la celebración de los 25 años de fundación
presentaron el X Salón de Arte, cuyo tema fue Retratos.
Espacio Cultural Salvadoreño. Fue fundado en abril del
2000 y su objetivo es promover al artista salvadoreño emergente
en las artes plásticas.
Durante el año realizan seis exposiciones con una duración
de dos meses cada una.
Su sede es el Consulado General de El Salvador en Washington.
Galería Ottawa. Está ubicada en la embajada de El
Salvador en Ottawa, Canadá. Es la única representación
diplomática que cuenta con su propia galería, fundada
hace cinco años.
Si quiere conocer más, comuníquese a la Dirección
de Cultura del Ministerio de Relaciones Exteriores, teléfono
271-3266, con la licenciada Ana Ligia Segovia.
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Fausto:
Estoy enamorado de la belleza
de nuestra campiña.

Mariposas,
de Nelson G.
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