12 de mayo 2002


Más que heroísmo enseña valores como la solidaridad; más que un cuento común es un reto que nos hace su autor, José Saramago, Premio Nobel
de Literatura 1998, a todos los adultos para que suelten su imaginación
y creatividad a la hora de leer esta historia a sus hijos.



En el cuento que quise escribir, pero que no escribí, hay una aldea...”, comienza el escritor su brevísima narración, cuyo protagonista es un niño que sale del huerto, llega al límite del campo y desde allí entra al planeta Marte.

Contada de manera inusual, José Saramago nos relata lo que él llama “una historia preciosa”, sin ánimo de parecer vanidoso, y en la que lejos de describir detalladamente la aventura del niño, que no tiene nombre, en su imaginación atraviesa la frontera con Marte y un río, recorre un misterioso y silencioso bosque, y después de subir a una colina se topa con una flor decaída en medio de un inmenso desierto, que todos ignoraban, excepto el pequeño héroe del cuento.

Su ideal de niño héroe lo impulsa a salvar la flor, así tenga que cruzar océanos, todo el mundo y llegar al gran río Nilo en busca del agua que la plantita necesita para resucitar y crecer. Así lo hace y gracias a su esfuerzo y dedicación la convierte en una aromática, erguida y hermosa flor que prodigaba sombra cual robusto roble.

El cansancio del niño por sus constantes travesías desde el Nilo hasta la flor lo hicieron dormirse bajo aquella refrescante sombra. Los aldeanos que habían salido en su búsqueda lo encuentran y lo llevan de nuevo a casa. Allí el pueblo lo recibe con todo el respeto que merecía porque aquel niño había salido a hacer algo mucho más grande que su tamaño.

“Y esa es la moraleja de la historia”, finaliza Saramago, como ensalzando la virtud que tienen todos los niños y las niñas de hacer cosas maravillosas y grandes pese a su edad, pero que muy pocos reconocen.

 

 

 

Pero el valor de este libro va más allá de esta moraleja. Aparte de disculparse por “no saber narrar historias para niños”, este célebre escritor portugués reta al lector, sea padre, maestro o amigo, a utilizar este libro con bellas ilustraciones en “collage” de Joao Caetano, como una base sobre la cual se puede echar a andar la imaginación a la hora de relatarla a los pequeños.

Ficha técnicaLibro:
La flor más grande del mundo.

Autor: José Saramago.

 

Canción a la mujer del puerto
Alfonso Morales

Mujer del puerto,
manantial en la árida soledad de la costa,
ánfora de ternura para el sediento,
las velas rompen el brumoso horizonte
y ardidas de sol y batidas de viento
anclan como sin ganas en la bahía.

En el antro del puerto
brindan por tus sagrados alabastros
que noche a noche caen
cual nubes arracimadas
sobre los recios brazos de los marinos.

Eres el próvido consuelo de los desesperados
que en largas travesías han soñado
con la entrega sublime de tus formas desnudas.

Y hasta los desconocidos que llegan al puerto
en la hora muriente del crepúsculo buscan el ánfora bendita de tu ternura blanca.
En sus corazones palpitas desde entonces“y viaja tu recuerdo por los mares lejanos”.

Todos a ti se apegan, todos se van ungidos
de la última delicia de tus frutas maduras.

A veces en tus ojos perdidos en el cielo
giran luminarias húmedas de tristeza
y si cantas es tu voz opaca y débil
como si viniera de lejos en un viento nocturno.

Mujer que te das a las caricias salvajes
de los hombres del mar;
que sacrificas la calma de tus brazos
y que llevas oculto el dolor de la vida,
nunca eres más bella que cuando triste.
Sin embargo te envuelve una belleza extraña
cuando eres alegre y cuando cantas,
alegre como mariposa azul del verano
y con la cabellera ardida de besos
sobre tu espalda blanca.

Nadie comprende tu dolor inexpreso
y porque tienes alma sensitiva y enferma,
sé que serás con Dios cuando te mueras.

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