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Mente
y respiración son los dos factores primordiales para entrar y
salir de la relajación.
Tumbadas boca arriba y abajo o con los brazos extendidos a lo largo
del cuerpo suele encontrarse a muchas mujeres de la tercera edad en
la Casa de la Cultura de la colonia Centroamérica de San Salvador.
Su misión: mantenerse saludables.
Y es que después de pisar los 60 años, estas señoras
no son aburridas y sin espíritu de trabajo. Sus cuerpos tienen
más vigor que los de muchos jóvenes.
Son maravillosas, se esfuerzan mucho, me siento satisfecha de
trabajar con ellas. Es un gran paso lo que están dando para transformar
su vida, su cuerpo y su mente, explica Eunice Payés, bailarina,
coreógrafa y encargada del curso de danza para personas de la
tercera edad.
Sudor y relajamiento
El método que utiliza esta maestra para moldear esos decaídos
y arrugados cuerpos consiste en una aleación de danza, relajación
y terapia para levantar la autoestima.
Fortalecer las piernas y los brazos, extender la columna vertebral para
evitar el torso curvo, combatir la artrosis (degeneración ósea)
y reducir el riesgo de caídas son los resultados que se obtienen
al aplicar la danza con estas mujeres.
Algunas señoras, cuando comenzaron el taller de danza (hace
tres meses) no podían doblar el codo, tocarse la espalda con
los dedos ni agacharse para amarrar sus zapatos, comenta Margarita
García, sicóloga y promotora cultural de la institución.
Después de los 50 años existe una disminución importante
de la fuerza y en la masa muscular. En esta etapa de la vida, las mujeres
tienen que ser más cuidadosas, deben mantener su cuerpo activo
y la mejor manera de hacerlo es a través del ejercicio.
El sedentarismo, además de aumentar el riesgo de contraer enfermedades,
puede dejarlas hasta inválidas. La inactividad del cuerpo es
el peor enemigo de la salud para los adultos mayores.
Hace cuatro meses me fui de viaje para no entrar a cirugía.
Ando huyéndole a una operación por artrosis; hasta he
dejado de ir al médico. Por eso estoy aquí. He mejorado
con los ejercicios que realizo en este taller que incorpora danza y
relajación; me siento feliz, asegura Teresa Vides.
A sus 61 años esta valiente mujer ha logrado mejorar con los
ejercicios que practica tres veces por semana. Llegó sosteniéndose
en un bastón de tres patas, ahora usa uno normal y siente que
sus problemas de artrosis han disminuido.
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Salud
mental
A los 50 años, la mayoría de mujeres padece depresión,
no sólo por las diferentes transformaciones que sufren sus cuerpos,
sino por las primeras arrugas que identifican con el envejecimiento.
Ellas tienen que dejar de criticarse y lamentarse; deben empezar
apreciarse a sí mismas, para que se den permiso de avanzar, porque
a esta edad merecen ser felices y sin frustraciones, sostiene
Eunice.
El entrenamiento físico está dirigido a incrementar la
fuerza muscular y a mejorar la flexibilidad de las articulaciones.
La actitud mental juega un papel importante. Esto lo demuestran las
señoras cuando están tumbadas boca arriba o sus estómagos
suben y bajan suavemente. Reflejan relajamiento cada vez que respiran.
Con esta técnica, las expertas buscan bloquear los pensamientos
extraños que las invaden y no las dejan conciliar el sueño.
A esta se une la comunicación y las terapias motivacionales que
ayudan a despejar las mentes perturbadas.
Como estas mujeres existen muchas otras que se trazan metas para ir
sobreviviendo cada día y sobre todo para ser miembros activos
en una sociedad que cada día las excluye a nivel laboral y familiar,
todo por el hecho de haber cruzado el umbral de la vejez.
Por eso es necesario que en el país se incluya en los programas
de atención a personas de la tercera edad, técnicas de
ejercicio físico, de relajación y autoestima como los
que están desarrollándose en la colonia Centroamérica.

Ejercitarse
con una pelota ayuda
a evitar el estrés.
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Motores
de alto poder
A tres meses de haber iniciado el taller de danza, las señoras
tienen una elevada autoestima.
Tenemos
que sentirnos jóvenes, porque la belleza no está
en lo físico, sino en el interior de cada persona.
Silvia López,
47 años
Me gusta el juego
con la pelota. Para mí es como un masaje. Estoy dedicando
tiempo a mí y a mi cuerpo.
Mirna de
López, 63 años
En ciertas oportunidades me siento sola. Al venir aquí
se me olvida todo cuando vengo aquí.
Xiomara
Rodríguez, 48
Antes sentía dolores en las piernas; la movilidad
ha mejorado. La alegría es básica para nuestra edad.
Teresa de
Vides, 71 años
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El
taller de danza tiene inscritas a 14 señoras.
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Secretos
de EuniceEunice Payés comparte
algunos consejos que contribuyen a obtener mejores resultados
a la hora de los ejercicios.
Tanto
para entrar como para salir de la relajación hay que tener
en cuenta dos elementos: mente y respiración.
Estar siempre positivas es la suma de la confianza y el respeto
por uno mismo.
Cada
uno hace de su habilidad para enfrentar los desafíos de
la vida.
Mantenerse aislada en la casa es sinónimo de inutilidad.
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Anecdoterapia
Cada rutina con Eunice Payés concluye con una breve reflexión
basada en alguna vivencia real, a fin de elevar más la
autoestima de sus alumnas.
Un
día me encontré con un vendedor de lapiceros en
el autobús; no tenía manos, pero sí un control
de su vida.
Se disgustó tanto cuando un pasajero le quiso dar dinero
en calidad de limosna.
Él
con mucho respeto contestó: Señor, yo no pido dinero;
ando trabajando.
El cliente, con tal de ayudar, le dijo: véndame uno azul.
Como buen comerciante y concentrado en su trabajo hizo mil maravillas
con su cuerpo para probar si pintaba el bolígrafo.
La contorsión que hizo con su cuerpo era para dejar claro
que su producto era de calidad, también para darnos una
lección de que existimos personas con todos los miembros
y así nos quejamos.
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