11 de noviembre de 2001


A simple vista parecen como el titileo de las luces puestas en un árbol de Navidad, pero si uno se acerca despacio y no los espanta, mira un mundo acuático lleno de escurridizos peces de diferentes colores que juguetean dentro de los estanques donde son cultivados.


Escríbanos

Al parecer muchos salvadoreños creen que los peces de colores, de aquellos que pegan sus diminutas narices en esas cajas de cristal llenas de agua y adornadas de caracoles, estrellas de mar y buzos de plástico, son traídos del extranjero.
En realidad no son de Japón, Australia, Alemania ni de Brasil como piensan; estos escurridizos y escamosos amigos son ciento por ciento criados en El Salvador.
Da fe a esta afirmación la granja de peces “GFish”, ubicada en el Sitio del Niño, municipio de San Juan Opico, departamento de La Libertad, al occidente de la capital, cerca donde yace el magma que expulsó el volcán del Jabalí (Quezaltepeque).
“Todo comenzó hace 18 años, como un pasatiempo. Yo era un estudiante apasionado de los peces, tenía mis pequeños acuarios (peceras) y quería reproducirlos, pero no tenía las técnicas adecuadas. Mi pasión por ellos me obligó a ingresar a la Universidad de El Salvador para estudiar biología, carrera que complementaría el deseo insaciable de reproducir los peces”, afirma el licenciado Walter Araujo, propietario del criadero.
Este biólogo de 37 años, desde 1988 se ha dedicado a la granja junto a su socio Ernesto Góchez, con quien posee más de ochocientos estanques de concreto en los que producen a diario miles de estos escamosos vertebrados, todos de agua dulce.
Esta práctica se basa en la creación de suministros necesarios para que los animales puedan sobrevivir y desarrollarse en un ambiente lo más similar posible a su hábitat

¿Cómo logran reproducirlos?

Para poder reproducir estos peces es necesario tener mucho cuidado, así como conocer su biología para que ellos puedan vivir y reproducirse. Entre estas precauciones que se deben tener está la calidad de agua.
Según el especialista Araujo, la calidad del agua es la principal fuente de vida y está determinada por la cantidad de PH (potencial de hidrógenos) que contenga, tomando en cuenta que esta formada por dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno. Cada familia de peces tiene su calidad de PH.
Esta fórmula potencial es una medida logarítmica que permite expresar el grado de acidez que tiene el agua. Por ejemplo, cuando llueve, el líquido de los arrollos y de los ríos se llena de hojas y otros productos orgánicos en descomposición. Esto genera un incremento de hidrógenos generando más acidez.
En este caso, si el pez no está condicionado a esta acidez lo más probable es que muera; lo mismo sucedería si hay menos hidrógenos (oxidrilos). Los animales que no están condicionados a esta calidad perecerían. Por lo general, las aguas de El Salvador son básicas y la mayoría de peces del criadero se puede condicionar a ella.
Al conocer el tipo de agua que le gusta a estos acuáticos amigos, como dice el experto, después vienen otros factores, como la alimentación, el tipo de reproducción (si es de huevo, vivíparos), si le gusta desovar en cuevas, en tubo o en hojas.

Dentro de la misma reproducción salen peces raros; son aberraciones genéticas. Los tienen que apartar y cruzarlos con otros que tengan el mismo problema.

 

Cómo se clasifican

Para obtener peces anaranjados, rojos, negros, amarillos, blancos, con ojos saltones, aletas grandes y esbeltas, los especialista lo hacen por medio de una cepa, es decir el pez matriz (puro) con la que producen el resto.
Por la clasificación de estas cepas, independiente de las especies, pueden ser ovíparos y vivíparos. La primera tiene diversas formas de efectuar el desove; existen unos que dispersan los huevos por todos lados, otros los entierran o forman nidos y algunos los incuban en la boca.
Contrario a estos se encuentran los vivíparos (no necesitan huevos). A ellos hacen honor los “molys”, una especie de pez que posee las mismas características del chimbolo (pez común que se encuentra en los ríos) con la diferencia de que los cultivados en granja son de color mármol, dálmata, oro (amarillo brillante), rojo, azules y verdes, entre otros.
Dentro de las primeras especies que también se cultivaron están los “platys” y los espadas. Estas especies, al igual que los “molys”, son vivíparas, de fácil reproducción. El clima que ofrece el país es propicio para que ellos se propaguen.
La curiosidad de estos peces es que se reproducen al igual que los seres humanos. Los machos tiene una estructura reproductora que se llama gonopodio (pene) que le introduce a la hembra y le riega el esperma para desarrollar el embrión.
Lo extraordinario de este ciclo reproductivo es que las hembras tiene en su interior diferentes bolsas donde cae el esperma. Son como una especie de módulos que van en orden: el que está más cerca de la salida es el que madura y es el primero en nacer.

Algunos precios ÒPlatysÓ: rojo, sangre, amarillo, atardecer, micky mouse, verde, azul claro y arcoiris ÒGuppyÓ: cola negra, roja y cuero de culebra. Espadas: Rojo, cola negra, jet y verdes. Su costo es entre cinco y diez colones. Los leopardos, los tetra, los Òsilver dollarÓ, los boca de fuego y los moros cuestan entre cinco a 150 colones.

Las otras cámaras fecundadas van por etapas; pueden pasar semanas para madurar y siguen el mismo procedimiento. Las que están más cerca de la salida son las que nacen. Esta es una de las respuestas que tanto intriga a aquellos amantes de los peces que se preguntaban cómo es que las hembras tenían más críos si el macho se les había muerto.
Dentro de las especies que también se crían en estos estanques de concreto se encuentran unas figuras negras con ojos saltones, llamados “moros”; además están los “guppys”, los barbos y las cebras, entre otros.
Son más de cien especímenes de diferentes clases los cuales hay que alimentar, curar y mantener en un ambiente adecuado para su reproducción.
Lo triste del caso es que si el semental es de mala calidad se tendrá una producción de peces malos, por lo que se debe tener cuidado si existen machos enfermos.

Bien alimentados

En la granja “Gfish” comprenden bien a sus inquilinos. Su biología la conocen como la palma de su mano, en especial su dieta alimenticia. Ejemplo de este conocimiento es que los especialistas han logrado criar la artemia salina, un pequeño organismo que vive en las aguas salobres e hipersalinas de todo el mundo.
Este pequeño ser es un crustáceo y es la presa viva más adecuada para la alimentación de los recién nacidos. Las ventajas que tiene, según explica Araujo, es que posee un elevado contenido en proteínas.
La reproducción de este organismo se hace por medio de quistes durables que toleran la desecación y pueden ser activados en cualquier momento bajo condiciones adecuadas. Por lo general la libra está valorada entre 80 a 150 dólares.
Dentro de la dieta alimenticia de estos titileantes vertebrados también se encuentra harina de pescado, germen de trigo, harina de hueso, algas y camarón.
En su estado normal, estos coloridos nadadores se alimentan de caracoles, hidras, zooplancton y hasta de crías de otras especies acuáticas.
El criadero de peces “Gfish” distribuye el 95% de su producción a los acuarios del país. Según su fundador, estas diminutas criaturas de colores no son reproducidas por sus expertos; lo único que hacen es crearle las condiciones necesarias al pez y esa es la clave para poder criarlos y reproducirlos en cautiverio.

 

Un poco de historia

El mantenimiento de peces ornamentales tuvo su origen en el lejano Oriente, iniciándose con la cría selectiva de carpas doradas durante la dinastía Sun (970-1278 d.C.).

Fue hasta el siglo XVI cuando las técnicas de mantenimiento de peces en recipientes de cristal se extendieron por Europa.
En el siglo XIX, gracias a los avances de la ciencia se inauguraron los primeros acuarios públicos.

En 1853 la palabra acuario fue empleada por primera vez por el naturalista inglés Philip Henry Gosse en ocasión de inaugurarse el acuario del London Zoological Garden, pero fue hasta 1864 cuando Williams A. Loyd inventó un método que hacía circular el agua en una serie de acuarios o peceras mediante el empleo de bombas, utilizadas por primera vez en Hamburgo, Alemania.

El agua se transportaba procedente de un depósito grande a través de los tanques, haciéndola volver de nuevo al depósito. Tras la circulación forzada a los acuarios de exhibición, a través de numerosos tubos, el agua acarreaba aire en forma de diminutas burbujas, lográndose la oxigenación.

A pesar de que el London Zoological Garden dio la pauta para la construcción de otros acuarios públicos, un impedimento para el establecimiento de más de ellos fue obtener agua salada limpia. Por esa época, Goose desarrolló una fórmula para fabricar agua salada agregando sales al agua dulce.
Pronto muchos acuarios abrieron sus

puertas en muchas ciudades de Europa; algunos cercanos al mar con la capacidad de emplear agua salda natural. Pero fue hasta 1920 cuando el éxito y la popularidad de los primeros acuarios públicos estaba ya establecido, destacando el Aquarial and Zoological Gardens en Boston (1861), el Cristal Palace Aquarium en Inglatera (1871), el New York Aquarium (1896) y el Honolulu Aquarium en Hawaii (1904), entre otros.
(Información tomada de internet)..


Datos curiosos

El precio y el valor depende de lo fácil o difícil de reproducirlo. En ocasiones prevalece lo raro y lo exótico.

Todos los peces son ornamentales, hasta el chimbolito que se encuentra en las pozas de los arrollos nacionales. Si se visualiza dentro de una pescera se ve bonito. A través del vidrio puede apreciar el comportamiento que tiene y los colores que luce.

Si logra obtener uno obsérvelo detenidamente y se dará cuenta cuando el macho anda cortejando a la hembra: para la aleta dorsal, la mueve de un lado para otro y empieza a temblar.

El chimbolo nacional en Europa tiene un valor de tres a cuatro dólares cada uno. Lo aprecian porque no se reproducen ahí.




Viendo los tipos de reproducción(interna y externa) se puede estudiar la biología de estos animales
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