11 de agosto 2002


El que fuera una de los ríos más contaminados de Europa, el río Elba, volvió a ser
habilitado para los bañistas en Hamburgo, Alemania.



Habitantes de la ciudad de Hamburgo, en Alemania, vuelven a disfrutar de las aguas del río Elba.

Durante décadas se lo conoció como un río industrial, vaso comunicante entre tres estados, Checoslovaquia y Alemania, y vía de salida al mundo del puerto de Hamburgo: el Elba.
Crestas de sospechosa espuma blanca, peces con tumores y altos niveles de concentración de metales pesados y elementos químicos eran el panorama habitual del río hace diez años. La sola idea de meter un dedo en este “caldo químico” daba escalofríos.
Con la caída del comunismo en 1989 llegaron también las reformas ambientales. Muchas de las fábricas situadas a orillas del Elba en su transcurso por Alemania Oriental fueron saneadas y se instalaron sistemas de filtrado de esos desechos industriales que tanto daño causaron a un río que supo ser la delicia de los bañistas hasta la primera mitad del siglo XX.
Desde hace poco más de una década, la contaminación del Elba ha mermado entre 60 y 70 por ciento. Sustancias cancerígenas como los hidroclorocarbonos han disminuido en más de 80 por ciento.

 


La concentración de mercurio en el agua era de más de 28 toneladas en 1985 y el año pasado llegó a sólo 1,2 toneladas. Hoy en día nadan nuevamente en sus aguas unas 94 especies de peces.

Día del baño

El 14 de julio pasado se denominó “Primer Día Internacional de Baño en el Elba”, porque ese día fue abierto al público después de permanecer por muchos años como un afluente contaminado.
Desde su nacimiento en los Cárpatos en la República Checa hasta su desembocadura en el Mar del Norte, a la altura de la ciudad alemana de Cuxhaven (tras recorrer 1.100 kilómetros) fueron habilitadas 55 playas para un baño colectivo en el que acudieron miles de entusiastas.
Los bañistas se lanzaron al agua de forma simbólica, convirtiendo al Elba en la playa más larga de Alemania.
“El día del baño en el Elba constituye un acto de reconciliación del hombre con el río”, explicó una portavoz de la organización ambientalista Deutsche Umwelthilfe. La idea surgió con la creación de un asociación que se dedica a promover y enlazar las iniciativas cívicas y entidades ecologistas surgidas en torno al Elba.
Además de elevar la calidad de esta importante vía fluvial, el anhelo de quienes están empeñados en este proyecto es conseguir que las reservas ecológicas del Elba sean declaradas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

 

 

Hermosas ciudades se levantan
a la orilla del río.

Caudaloso y largo

Un rápido vistazo a este coloso acuático.


El río Elba nace en Bohemia, república Checa, pasa por Dresde y Magdeburgo y desemboca en el Mar del Norte a través de un estuario, en cuya orilla derecha se encuentra Hamburgo.

Tiene una longitud de 1,100 kilómetros.

No se debe confundir con la isla de Elba, que pertenece a Italia.

El puerto de Hamburgo recibe
naves de todo el mundo.

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