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Rocío
Cruz, del CIAN, muele una planta para investigar sus contaminantes ambientales
usando técnicas nucleares.
Quizá pocos sepan que las gaseosas
o las láminas de asbesto de nuestros techos han sido sometidos
a niveles de medición utilizando equipos de radiación.
Esto no signfica que en cada refresco ingiramos radiactividad o que
vivimos bajo una peligrosa cobertura nuclear.
Diferentes áreas de la vida nacional operan con energía
nuclear, especialmente la médica, donde su aplicación
va desde una radiografía dental hasta un avanzado diagnóstico
de enfermedades utilizando una moderna máquina llamada gamma
cámara.
Pero ¿cuántas personas en este país se habrán
sometido a estos sofisticados exámenes sin saber que en su cuerpo
cargaron radiación?
Armando Umaña, originario de Sonsonate, jamás imaginó
que le inyectaran material radiactivo para conocer la causa exacta de
sus fuertes dolores en la espalda que enfrenta desde hace dos años.
No sabía, nadie me explicó nada, dice Armando
al referirse al centellograma óseo que le practicaron hace una
semana en un hospital capitalino, referido por un neurocirujano, quien
sospecha una posible lesión en la columna vertebral.
Durante unas cinco horas, este hombre de 32 años permaneció
en el hospital. Le inyectaron un fármaco con radiación,
esperó tres horas, bebió seis litros de agua y durante
cuarenta minutos se mantuvo acostado e inmóvil hasta que la gamma
cámara captó imágenes de su estructura ósea
y luego las proyectó a un monitor.
Estos procedimientos son tan usuales hoy día como los tratamientos
curativos de tumores cancerosos utilizando fuentes de cobalto (generador
de rayos terapéuticos) como un servicio que ofrecen desde hace
algunas décadas el Instituto del Cáncer de El Salvador
y el Hospital de Oncología del ISSS.
No hay duda que tanto en El Salvador como en el mundo, los usos de la
energía nuclear en el área médica son amplios y
donde se han registrado grandes progresos para el diagnóstico
y tratamiento de graves enfermedades.

El
ingeniero Ramón Portillo es
el director del CIAN-FIA.
Beneficios médicos
El doctor Mario García Aldana, jefe de la Unidad de Medicina
Nuclear del Hospital del Oncología del ISSS, dice que la medicina
nuclear ayuda a realizar diagnósticos muy precisos y a abordar
órganos difíciles como el cerebro y el corazón
o de todos los huesos del cuerpo, que con radiografías tendría
que hacerse por partes.
Está demostrado que este método descubre con hasta
dos meses de anticipación la metástasis (desplazamiento
de tumores), lo que no se logra con rayos equis. Es un procedimiento
de apoyo al área clínica que busca descubrir el diagnóstico
para suministrar el tratamiento correcto. Es un método avanzado,
muy fino y especial, dice el doctor García Aldana.
Los centellogramas resultan efectivos porque brindan información
de un órgano específico. Lo importante es que se
ve la función del órgano, contrario a la tomografia axial
computarizada (TAC), la resonancia magnética y la ultrasonografía
que ven sólo anatomía (forma), dice el licenciado
Carlos Alvarenga, técnico del Instituto Salvadoreño de
Medicina Nuclear, único servicio privada en el país.
Con esta técnica se puede estudiar el comportamiento de órganos
vitales como hígado, riñones, corazón y cerebro,
ya que gracias a la ayuda de computadoras pueden obtenerse, por ejemplo,
diferentes posiciones, cortes, curvas, cambios de color, aumentos o
disminución de tamaño, para obtener diagnósticos
más exactos.
El ISSS utiliza además otro método de diagnóstico,
el yodo radioactivo, una sustancia suministrada oralmente que ayuda
a detectar posibles restos de tejido maligno. Si el resultado es positivo
se les destruye con dosis un tanto grandes de sustancia radiactiva.
Se hospitaliza al paciente en habitaciones especiales con paredes plomadas
y selladas hasta que han evacuado por la orina la radiactividad en un
90%.
Este tratamiento es uno de los tres que se aplican a enfermos de hipertiroidismo,
que se reconoce por el pulso acelerado, insomnio, sudoración,
aumento del hambre y baja de peso, para quemar químicamente partes
del tejido de las glándulas y obligar a que baje el nivel de
hormonas.
Según el doctor García Aldana, en el ISSS se hacen más
frecuentemente exámenes de la glándula tiroides para ver
si está crecida o presenta nódulos (pelotas). Si en la
imagen capta poco material radioactivo (nódulo frío) significa
que en un 15 o 16% puede haber cáncer.
También hacemos muchos centellogramas de los huesos porque
de un 100% de los casos, un 70% es de pacientes con cáncer de
próstata y mama, y es necesario ver si el tumor ha llegado a
los huesos, ya que son tumores que con frecuencia dan metástasis,
dice el doctor García Aldana.
En el ISSS se realiza un promedio mensual de 250 centellogramas de riñones,
pulmones, corazón, óseos, bazo, paratiroides y cerebrales,
entre otros. Pero el mundo de las aplicaciones nucleares en el orden
pacífico o beneficioso trasciende a otros campos.
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Otros
usos
El ingeniero Luis Ramón Portillo, director del
Centro de Investigaciones y Aplicaciones Nucleares (CIAN-FIA) de la
Universidad de El Salvador, dice que en nuestro país se aplica
tecnología nuclear en tres áreas: la industria, la agricultura
y la medicina.
En la rama industrial, por ejemplo, el embotellamiento de refrescos,
la fabricación de papel higiénico y de lámina de
asbesto, así como el estudio del suelo cuando se construyen carreteras
requieren en el proceso de producción el uso de equipos de radiación.
En el seno del CIAN, surgido en 1987, hay tecnología y técnicas
nucleares destinadas a la investigación y el área de servicios
a empresas públicas como privadas. A nivel de hospitales nacionales
y particulares, monitorean los niveles de dosis de radiación
en los trabajadores expuestos mediante la técnica de dosimetría
personal bajo los límites establecidos por la Organización
Mundial de la Salud (OMS), el Organismo Internacional de Energía
Atómica (OIEA) y la Organización Internacional del Trabajo
(OIT).
Con la técnica de fluorescencia de rayos equis también
estudian la composición de aleaciones metálicas para establecer
el grado de pureza, según lo demanden empresas constructoras.
Pero otras técnicas, como difracción de rayos equis, espectroscopía
gamma de bajo fondo y centelleo líquido, están orientadas
a la investigación de contaminantes ambientales (aire, suelo,
y agua) y de alimentos.
Uno de los dos últimos proyectos de investigación que
realiza el CIAN con el apoyo del OIEA es establecer un método
constante y menos costoso de monitoreo de la contaminación atmosférica
en San Salvdor mediante el uso de biomonitores (plantas que se alimentan
del aire), al igual que lo han hecho Portugal, Holanda y México.
El método consiste en ubicar estas plantas como líquenes
en distintos puntos de la capital, monitorear su crecimiento, luego
cortar una parte, llevarla al laboratorio, extraerle toda la humedad,
molerla y elaborar una pastilla para que sea analizada mediante la fluorescencia
de rayos equis y detectar los contaminantes que ha atrapado del aire.
Los beneficios que según el ingeniero Portillo ofrece la tecnología
y las técnicas nucleares no pueden desaprovecharse en un país
como el nuestro que necesita mejorar su calidad de vida. Por eso, el
CIAN propondrá al CONACYT la creación de una Comisión
Nacional de Tecnología Nuclear (CNTN), para que en forma conjunta
establezcan una política de desarrollo en esta materia a nivel
de la industria, la medicina, la agricultura y el medio ambiente.

El
CIAN utiliza estas plantas como biomonitores en su investigación
sobre contaminación ambiental.
Beneficios
y desventajas
Promover técnicas y tecnologías nucleares parece tan necesario
como su regulación. Se dice que el uso de radiación
es tan peligroso como subir a un avión o a una montaña;
todo es un riesgo, depende del manejo. Por eso es necesario normar y
controlar su uso para minimizar el riesgo, opina el ingeniero
Portillo.
Carmen Ayala (nombre ficticio), de 60 años, cuyo padecimiento
de cáncer la ha obligado a recibir tratamiento con cobalto, no
deja de sentir temor. Da miedo oír que le han metido esas
cosas nucleares a uno; nunca sabe cómo va a reaccionar mas adelante
el cuerpo, dice.
El licenciado Joaquín Jovel, gerente del Instituto del Cáncer,
dice que los rayos beta y gama que usa la bomba de cobalto son menos
dañinos que otros.
Para el doctor García Aldana, los centellogramas implican dosis
muy bajas de radiación que desaparecen de un día
para otro y no ponen en peligro la vida del paciente.
Armando Umaña dice que lo único que sintió después
de la inyección de material radiactivo fue sed, leves mareos
y dolor de cabeza, pero ahora se siente normal.
El licenciado Alvarenga defiende la medicina nuclear porque tiene un
95% de sensitividad, contrario a otros tipos de diagnósticos.
Hay un ciento por ciento de seguridad para el paciente, (porque)
las radiaciones son menos dañinas y los fármacos no producen
ningún tipo de reacción, dice.
Pero frente a estos beneficios hay
desventajas en la medicina nuclear y otras técnicas. Sus altos
costos, que oscilan entre los ¢2,825 y los ¢14,500, se vuelven
inaccecibles para personas de escasos recursos.

Moderna
gamma cámara que utiliza el Instituto Salvadoreño de Medicina
Nuclear para hacer los centellogramas.
El doctor García Aldana dice que sólo la última
gamma cámara que adquirieron vale poco más de dos millones
de colones, además de los $1,000 que deben desembolsar semanalmente
para adquirir los dos generadores de radiación o el costo de
otras sustancias, como el talio y yodo radiactivo, entre otras.
En la rama industrial, el ingeniero Portillo exalta las tecnología
y las técnicas nucleares porque generan grandes beneficios a
bajo costo. No son contaminantes, son potentes y optimizan los
procesos de producción y no se están aprovechando en El
Salvador como lo hacen otros países latinoamericanos en sus procesos
de producción de caña de azúcar y de cemento,
afirma.
Por eso el CIAN dice promover el desarrollo de técnicas y tecnologías
nucleares porque esto puede contribuir a un mejoramiento de nuestra
calidad de vida.
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Mario
García Aldana, uno de los dos
médicos nucleares en el país, interpreta
un centellograma óseo en el ISSS.
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Seguridad
y normativas
En el ISSS dicen llevar un control seguro. Jeringas, guantes,
vasos y cualquier otra basura la guardan en depósitos plomados,
luego la destinan a un cuarto al que llaman caliente,
y sólo es tratada como basura común cuando ha desaparecido
completamente la radiación.
En
El Salvador, la vigilancia y la regulación del uso de radiaciones
ionizantes y el tratamiento de los desechos no era una prioridad
sino hasta 1991, cuando se actualiza el Código de Salud
y se incluye en el artículo 191 que otorga al Ministerio
de Salud esa competencia para regular, controlar, normar y fiscalizar.
Pero esa labor la empieza a ejercer hasta el 2000 con la
creación de la Unidad Reguladora y Asesora para el Uso
de las Radiaciones Ionizantes (UNRA), que recibe desde 1997 del
OIEA, de las Naciones Unidas, asistencia técnica y equipo
para medir las radiaciones en el país.
En marzo de este año se aprueba el nuevo Reglamento Especial
de Protección y Seguridad Radiológica, el que según
la doctora Carolina de Rivera, jefa de UNRA, establece que todos
los usuarios públicos y privados de este tipo de radiaciones
deben estar debidamente registrados, autorizados y sometidos a
una supervisión.
La doctora de Rivera reconoce que la vigilancia más directa
se hace a aquellos usuarios categorizados como relevantes o de
alto riesgo, que es el caso de hospitales que aplican tratamientos
con cobalto , sin dejar de lado los de menor riesgo, en los que
se ubican los aproximadamente 3000 servicios de rayos equis, densitómetros
nucleares, medidores de nivel y equipos de radiografías
industriales.
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El
Ing. Héctor Chávez, del CIAN, vigila los niveles de dosis
de radiación de los trabajadores expuestos en el país.
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Medicina
nuclear
La medicina nuclear en el mundo surge en 1895 cuando Roentgen
descubre los rayos equis.
En 1903 se detecta que del núcleo del átomo pueden
surgir tres clases de radiaciones: alfa, beta y gamma. Esta última
es la que se utiliza en los avanzados métodos de diagnósticos.
En1951 se realizan las primeras gammagrafías utilizando
un canner con cristal de centelleo de yoduro sódico.
En El Salvador, el primer servicio de medicina nuclear lo inauguró
el Hospital Rosales en 1971. El doctor Mario García Aldana
fue uno de los dos médicos que fueron capacitados en esta
área por el OIEA, que además donó equipo
a la institución.
Fue allí donde se hicieron los primeros estudios de hígado,
bazo y otros en el país, pero ese equipo desapareció.
Luego surgiría este servicio en el ISSS y más recientemente
mediante el Instituto Salvadoreño de Medicina Nuclear.
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Algunos
hospitales del país utilizan
modernos aparatos para descubrir
algunas enfermedades.

Aplicación
de cobalto en una paciente
con cáncer en el Instituto del Cáncer
de El Salvador.
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