11 de agosto 2002


Tratamientos con cobalto, pruebas de rayos X, uso de equipos para
medir la compactación del suelo son algunas de las aplicaciones de energía
nuclear en el país.



Rocío Cruz, del CIAN, muele una planta para investigar sus contaminantes ambientales usando técnicas nucleares.

Quizá pocos sepan que las gaseosas o las láminas de asbesto de nuestros techos han sido sometidos a niveles de medición utilizando equipos de radiación. Esto no signfica que en cada refresco ingiramos radiactividad o que vivimos bajo una peligrosa cobertura nuclear.
Diferentes áreas de la vida nacional operan con energía nuclear, especialmente la médica, donde su aplicación va desde una radiografía dental hasta un avanzado diagnóstico de enfermedades utilizando una moderna máquina llamada “gamma cámara”.
Pero ¿cuántas personas en este país se habrán sometido a estos sofisticados exámenes sin saber que en su cuerpo cargaron radiación?
Armando Umaña, originario de Sonsonate, jamás imaginó que le inyectaran material radiactivo para conocer la causa exacta de sus fuertes dolores en la espalda que enfrenta desde hace dos años.
“No sabía, nadie me explicó nada”, dice Armando al referirse al centellograma óseo que le practicaron hace una semana en un hospital capitalino, referido por un neurocirujano, quien sospecha una posible lesión en la columna vertebral.
Durante unas cinco horas, este hombre de 32 años permaneció en el hospital. Le inyectaron un fármaco con radiación, esperó tres horas, bebió seis litros de agua y durante cuarenta minutos se mantuvo acostado e inmóvil hasta que la gamma cámara captó imágenes de su estructura ósea y luego las proyectó a un monitor.
Estos procedimientos son tan usuales hoy día como los tratamientos curativos de tumores cancerosos utilizando fuentes de cobalto (generador de rayos terapéuticos) como un servicio que ofrecen desde hace algunas décadas el Instituto del Cáncer de El Salvador y el Hospital de Oncología del ISSS.
No hay duda que tanto en El Salvador como en el mundo, los usos de la energía nuclear en el área médica son amplios y donde se han registrado grandes progresos para el diagnóstico y tratamiento de graves enfermedades.

El ingeniero Ramón Portillo es
el director del CIAN-FIA.


Beneficios médicos

El doctor Mario García Aldana, jefe de la Unidad de Medicina Nuclear del Hospital del Oncología del ISSS, dice que la medicina nuclear ayuda a realizar diagnósticos muy precisos y a abordar órganos difíciles como el cerebro y el corazón o de todos los huesos del cuerpo, que con radiografías tendría que hacerse por partes.
“Está demostrado que este método descubre con hasta dos meses de anticipación la metástasis (desplazamiento de tumores), lo que no se logra con rayos equis. Es un procedimiento de apoyo al área clínica que busca descubrir el diagnóstico para suministrar el tratamiento correcto. Es un método avanzado, muy fino y especial”, dice el doctor García Aldana.
Los centellogramas resultan efectivos porque brindan información de un órgano específico. “Lo importante es que se ve la función del órgano, contrario a la tomografia axial computarizada (TAC), la resonancia magnética y la ultrasonografía que ven sólo anatomía (forma)”, dice el licenciado Carlos Alvarenga, técnico del Instituto Salvadoreño de Medicina Nuclear, único servicio privada en el país.
Con esta técnica se puede estudiar el comportamiento de órganos vitales como hígado, riñones, corazón y cerebro, ya que gracias a la ayuda de computadoras pueden obtenerse, por ejemplo, diferentes posiciones, cortes, curvas, cambios de color, aumentos o disminución de tamaño, para obtener diagnósticos más exactos.
El ISSS utiliza además otro método de diagnóstico, el yodo radioactivo, una sustancia suministrada oralmente que ayuda a detectar posibles restos de tejido maligno. Si el resultado es positivo se les destruye con dosis un tanto grandes de sustancia radiactiva. Se hospitaliza al paciente en habitaciones especiales con paredes plomadas y selladas hasta que han evacuado por la orina la radiactividad en un 90%.
Este tratamiento es uno de los tres que se aplican a enfermos de hipertiroidismo, que se reconoce por el pulso acelerado, insomnio, sudoración, aumento del hambre y baja de peso, para quemar químicamente partes del tejido de las glándulas y obligar a que baje el nivel de hormonas.
Según el doctor García Aldana, en el ISSS se hacen más frecuentemente exámenes de la glándula tiroides para ver si está crecida o presenta nódulos (pelotas). Si en la imagen capta poco material radioactivo (nódulo frío) significa que en un 15 o 16% puede haber cáncer.
“También hacemos muchos centellogramas de los huesos porque de un 100% de los casos, un 70% es de pacientes con cáncer de próstata y mama, y es necesario ver si el tumor ha llegado a los huesos, ya que son tumores que con frecuencia dan metástasis”, dice el doctor García Aldana.
En el ISSS se realiza un promedio mensual de 250 centellogramas de riñones, pulmones, corazón, óseos, bazo, paratiroides y cerebrales, entre otros. Pero el mundo de las aplicaciones nucleares en el orden pacífico o beneficioso trasciende a otros campos.

 

Otros usos

El ingeniero Luis Ramón Portillo, director del
Centro de Investigaciones y Aplicaciones Nucleares (CIAN-FIA) de la Universidad de El Salvador, dice que en nuestro país se aplica tecnología nuclear en tres áreas: la industria, la agricultura y la medicina.
En la rama industrial, por ejemplo, el embotellamiento de refrescos, la fabricación de papel higiénico y de lámina de asbesto, así como el estudio del suelo cuando se construyen carreteras requieren en el proceso de producción el uso de equipos de radiación.
En el seno del CIAN, surgido en 1987, hay tecnología y técnicas nucleares destinadas a la investigación y el área de servicios a empresas públicas como privadas. A nivel de hospitales nacionales y particulares, monitorean los niveles de dosis de radiación en los trabajadores expuestos mediante la técnica de dosimetría personal bajo los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Con la técnica de fluorescencia de rayos equis también estudian la composición de aleaciones metálicas para establecer el grado de pureza, según lo demanden empresas constructoras. Pero otras técnicas, como difracción de rayos equis, espectroscopía gamma de bajo fondo y centelleo líquido, están orientadas a la investigación de contaminantes ambientales (aire, suelo, y agua) y de alimentos.
Uno de los dos últimos proyectos de investigación que realiza el CIAN con el apoyo del OIEA es establecer un método constante y menos costoso de monitoreo de la contaminación atmosférica en San Salvdor mediante el uso de biomonitores (plantas que se alimentan del aire), al igual que lo han hecho Portugal, Holanda y México.
El método consiste en ubicar estas plantas —como líquenes— en distintos puntos de la capital, monitorear su crecimiento, luego cortar una parte, llevarla al laboratorio, extraerle toda la humedad, molerla y elaborar una pastilla para que sea analizada mediante la fluorescencia de rayos equis y detectar los contaminantes que ha atrapado del aire.
Los beneficios que según el ingeniero Portillo ofrece la tecnología y las técnicas nucleares no pueden desaprovecharse en un país como el nuestro que necesita mejorar su calidad de vida. Por eso, el CIAN propondrá al CONACYT la creación de una Comisión Nacional de Tecnología Nuclear (CNTN), para que en forma conjunta establezcan una política de desarrollo en esta materia a nivel de la industria, la medicina, la agricultura y el medio ambiente.

El CIAN utiliza estas plantas como biomonitores en su investigación sobre contaminación ambiental.

 

Beneficios y desventajas

Promover técnicas y tecnologías nucleares parece tan necesario como su regulación. “Se dice que el uso de radiación es tan peligroso como subir a un avión o a una montaña; todo es un riesgo, depende del manejo. Por eso es necesario normar y controlar su uso para minimizar el riesgo”, opina el ingeniero Portillo.
Carmen Ayala (nombre ficticio), de 60 años, cuyo padecimiento de cáncer la ha obligado a recibir tratamiento con cobalto, no deja de sentir temor. “Da miedo oír que le han metido esas cosas nucleares a uno; nunca sabe cómo va a reaccionar mas adelante el cuerpo”, dice.
El licenciado Joaquín Jovel, gerente del Instituto del Cáncer, dice que los rayos beta y gama que usa la bomba de cobalto son menos dañinos que otros.
Para el doctor García Aldana, los centellogramas implican dosis “muy bajas” de radiación que desaparecen de un día para otro y no ponen en peligro la vida del paciente.
Armando Umaña dice que lo único que sintió después de la inyección de material radiactivo fue sed, leves mareos y dolor de cabeza, pero ahora se siente normal.
El licenciado Alvarenga defiende la medicina nuclear porque tiene un 95% de sensitividad, contrario a otros tipos de diagnósticos. “Hay un ciento por ciento de seguridad para el paciente, (porque) las radiaciones son menos dañinas y los fármacos no producen ningún tipo de reacción”, dice.
Pero frente a estos beneficios hay desventajas en la medicina nuclear y otras técnicas. Sus altos costos, que oscilan entre los ¢2,825 y los ¢14,500, se vuelven inaccecibles para personas de escasos recursos.

Moderna gamma cámara que utiliza el Instituto Salvadoreño de Medicina Nuclear para hacer los centellogramas.


El doctor García Aldana dice que sólo la última gamma cámara que adquirieron vale poco más de dos millones de colones, además de los $1,000 que deben desembolsar semanalmente para adquirir los dos generadores de radiación o el costo de otras sustancias, como el talio y yodo radiactivo, entre otras.
En la rama industrial, el ingeniero Portillo exalta las tecnología y las técnicas nucleares porque generan grandes beneficios a bajo costo. “No son contaminantes, son potentes y optimizan los procesos de producción y no se están aprovechando en El Salvador como lo hacen otros países latinoamericanos en sus procesos de producción de caña de azúcar y de cemento“, afirma.
Por eso el CIAN dice promover el desarrollo de técnicas y tecnologías nucleares porque esto puede contribuir a un mejoramiento de nuestra calidad de vida.

 

Mario García Aldana, uno de los dos
médicos nucleares en el país, interpreta
un centellograma óseo en el ISSS.

Seguridad y normativas

En el ISSS dicen llevar un control seguro. Jeringas, guantes, vasos y cualquier otra basura la guardan en depósitos plomados, luego la destinan a un cuarto al que llaman “caliente”, y sólo es tratada como basura común cuando ha desaparecido completamente la radiación.


En El Salvador, la vigilancia y la regulación del uso de radiaciones ionizantes y el tratamiento de los desechos no era una prioridad sino hasta 1991, cuando se actualiza el Código de Salud y se incluye en el artículo 191 que otorga al Ministerio de Salud esa competencia para regular, controlar, normar y fiscalizar.

Pero esa labor la empieza a ejercer hasta el 2000 con la
creación de la Unidad Reguladora y Asesora para el Uso de las Radiaciones Ionizantes (UNRA), que recibe desde 1997 del OIEA, de las Naciones Unidas, asistencia técnica y equipo para medir las radiaciones en el país.

En marzo de este año se aprueba el nuevo Reglamento Especial de Protección y Seguridad Radiológica, el que según la doctora Carolina de Rivera, jefa de UNRA, establece que todos los usuarios públicos y privados de este tipo de radiaciones deben estar debidamente registrados, autorizados y sometidos a una supervisión.

La doctora de Rivera reconoce que la vigilancia más directa se hace a aquellos usuarios categorizados como relevantes o de alto riesgo, que es el caso de hospitales que aplican tratamientos con cobalto , sin dejar de lado los de menor riesgo, en los que se ubican los aproximadamente 3000 servicios de rayos equis, densitómetros nucleares, medidores de nivel y equipos de radiografías industriales.

El Ing. Héctor Chávez, del CIAN, vigila los niveles de dosis de radiación de los trabajadores expuestos en el país.

Medicina nuclear

La medicina nuclear en el mundo surge en 1895 cuando Roentgen descubre los rayos equis.

En 1903 se detecta que del núcleo del átomo pueden surgir tres clases de radiaciones: alfa, beta y gamma. Esta última es la que se utiliza en los avanzados métodos de diagnósticos.

En1951 se realizan las primeras gammagrafías utilizando un canner con cristal de centelleo de yoduro sódico.

En El Salvador, el primer servicio de medicina nuclear lo inauguró el Hospital Rosales en 1971. El doctor Mario García Aldana fue uno de los dos médicos que fueron capacitados en esta área por el OIEA, que además donó equipo a la institución.

Fue allí donde se hicieron los primeros estudios de hígado, bazo y otros en el país, pero ese equipo desapareció. Luego surgiría este servicio en el ISSS y más recientemente mediante el Instituto Salvadoreño de Medicina Nuclear.

Algunos hospitales del país utilizan
modernos aparatos para descubrir
algunas enfermedades.

Aplicación de cobalto en una paciente
con cáncer en el Instituto del Cáncer
de El Salvador.

arriba
Visite las demás ediciones publicadas Regrese a la edición mas reciente Nombres de personal que labora en esta revista Envíenos sus consultas a nustro buzón

Copyright 1995 - 2002. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com