11 de agosto 2002


Desde siglos remotos, la gallina india ha adornado los amplios patios de las casas
de campo. Pero la capacidad de estas aves para proveer beneficios a sus cuidadores se ha languidecido en los últimos años, aunque en la actualidad se busca volverlas rentables.


La iniciativa de gallinas mejoradas ha favorecido a Balsamina Ramírez. Las 150 aves de cresta roja que posee le regalan entre 50 y 60 huevos diarios.

Estebana Alvarenga, residente en el cantón Chilamates, Santa Rita en Chalatenango, tiene dos años de tener un “módulo avícola de gallina india”.
Aunque este esfuerzo no significa para ella la principal fuente de ingresos, sí le permite obtener “un dinerito”.
Vende a sus vecinos algunos de los huevos que ponen las frondosas gallinas y otros los destina para la alimentación de su familia. Y cuando las dificultades económicas visitan su hogar, agarra dos aves y las comercializa “para salir del apuro”.
Pero las ganancias mayores se obtienen para la época navideña. Durante la temporada se venden las gallinas viejas a 60 y 70 colones y se dejan las pollas, que serán las responsables de la reproducción para el año siguiente.
En otros tiempos, Estebana no podía gozar de estos favores. La producción de huevos era escasa, las gallinas eran pequeñas y flacas, y cada año tenía que hacer nueva crianza, pues las enfermedades aviares, conocidas en el campo como “acidente”, siempre le robaban su esfuerzo.
Por eso, Guillermo Álvarez, especialista en avicultura del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA), dice que el proyecto “módulo avícola de gallina india” busca mejorar la crianza de estos animales.
La iniciativa que tiene doble propósito: la producción de carne y huevos beneficia a unas 50 familias, distribuidas en las zonas rurales de Atiocoyo, en La Libertad; San José Guayabal y Suchitoto, en Cuscatlán, y Nueva concepción y Santa Rita, en Chalatenango.
El CENTA, a través de sus agencias de extensión a nivel nacional, ha identificado que las enfermedades, la alimentación, el manejo y la genética son los principales responsables de que las familias rurales mantengan un bajo número de aves con poco rendimiento de carne y huevos.

Al cruzar las hembras mejoradas con gallos indios se tiene como resultado hijos con potencial genético superior a los de la raza india.

Cuatro limitantes

Las enfermedades new castle, cólera aviar y viruela aviar, llamadas en el campo “acidente” o “peste aviar”, causan hasta el 100% de las pérdidas. Estas se desarrollan por la falta de las vacunas para cada padecimiento y la inmunización que se realiza dos veces por año.
Según Álvarez, se ha comprobado que la alimentación actual de la gallina india: desperdicios de comida y agrícolas, frutas y algunas veces maíz y maicillo sólo alcanza el 10% de proteínas y las ponedoras necesitan un mínimo de 17%, además de energéticos, vitaminas y minerales.
Utilizar el maní forrajero, una leguminosa herbácea de crecimiento rastrero, y la lombriz de tierra como alimentos complementarios puede ser una alternativa. Por ser ricos en proteínas se ha comprobado que aumentan la producción de carne y de huevos.
Para un exitoso manejo de este tipo de aves es necesario construir un corral con espacio mínimo de un metro cuadrado por ave. Dentro del área del corral se debe edificar un albergue abierto (techo y pilares) para protegerlas del sol y de la lluvia.

 

La instalación de comederos, bebederos y nidos es importante, pues se ha experimentado que aumenta la reproducción de las ponedoras. Las gallinas cluecas deben recibir mayores asignaciones de lombrices porque gastan más energías al empollar los huevos.
“La diversidad de edades, sexo y variedades permite cruces entre padre e hijas, madre e hijo y entre hermanos”, detalla Álvarez. Esto degenera y deteriora el potencial genético de las gallinas que merodean en los patios de las casas de la zona rural.

El CENTA recomienda a las campesinas recoger los huevos, por lo menos tres veces al día.

Raza mejorada

En el terreno de Estebana, plantado de naranjas, maíz y hortalizas, se descubre una gallina de cresta roja y grande, de plumaje lustroso, de ojos grandes y vivaces. La acompañan una manada de pollitos frondosos y juguetones.
Se trata de aves mejoradas que se han logrado con la introducción de líneas avícolas, como las gallinas ponedoras Shaver Starcrosss 579 y Hy Line Brown, y el pollo de engorde de color, en especial el Shaver Redbro.
Álvarez apunta que esto se hace con el propósito de mejorar su potencial genético deteriorado. El cruce de los pollos y de las pollas de engorde de color con gallinas y gallos indios da como resultado huevos superiores y, por ende, poblaciones con mayor rendimiento de carne y de huevos.
Estebana se siente contenta porque el beneficio no se queda en sus manos. Sus vecinos han comenzado a comprarle huevos y ya están mejorando su raza. “Uno que ha sido pobre y sufrido se siente feliz porque tenemos buena crianza”, comenta.
Otra de las favorecidas del cantón Chilamates es Balsamina Ramírez. Antes no sabía cómo era el manejo de las gallinas; desconocía cómo alimentarlas y vacunarlas. Cada año era testigo de como el “acidente” le arrebataba sus esperanzas.
Ahora ha construido un amplio corral con sus respectivos comederos, bebederos y nidos. Las 150 gallinas que posee le proveen un promedio de 50 a 60 huevos diarios, y luego los comercializa a 80 centavos en Chalatenango o en San Salvador.
Balsamina y su esposo son visionarios. Además del módulo de gallina india tienen una galera donde albergan unos 200 pollos de engorde. Estos son alimentados con concentrado y a las seis semanas están listos para la venta, ya sea vivos o aliñados. El margen de ganancia por cada animal es de tres colones.

“Los módulos funcionan como una alcancía. Nos permiten salir de los apuros”
Estebana Alvarenga.

La gallina clueca es múy importante en estos sistemas. Además de empollar los huevos que las aves indias producen, empollará los de las mejoradas. Por eso, se les debe dar una alimentación especial , necesitan un nido cómodo y cerca deben tener agua límpia y pura.

 

Como muchas campesinas, Estebana
confía en la crianza de estas aves.

Crianza doméstica

Aunque el número de aves por casa es pequeño y sin importancia aparente, la avicultura india constituye aproximadamente el 30% de las ponedoras a nivel nacional. Significa que existe más de un millón de gallinas y más de 100 mil familias rurales dedicadas a esta actividad.
Por eso, desde hace dos años el CENTA implementa los módulos de gallina india. La idea es favorecer a quienes crían estos animales de forma doméstica y desconocen el manejo que se les debe dar.
Guillermo Álvarez destaca las ventajas de la crianza de gallina india mejorada. Además de que ocupa poco espacio y su alimentación no requiere costos económicos elevados, tienen un alto grado de aceptación en el mercado, debido a que por tradición son alimento de los salvadoreños.
Es una iniciativa social porque los huevos y la carne mejoran la nutrición de las familias rurales y el dinero que se obtiene con la venta mejora la economía doméstica. “Con la venta de los huevos les doy a los niños para la escuela y cuando les piden un libro y no hay (dinero), vendo una gallina”, narra Estebana.
Lo bueno es que los módulos de gallina india se adecúan a las disponibilidades económicas de los campesinos. Por ejemplo, los bebederos, los comederos y los nidos pueden moldearse de forma artesanal, ya sea de madera, de varas de bambú o de llantas viejas.
Al principio, el técnico del CENTA escuchará las expectativas de quienes quieran iniciar esta aventura. Para eso, pueden acercarse a la agencia de extensión más cercana y conocer más detalles.
La idea es avivar la capacidad de producción de estas aves. Campesinas como Balsamina pueden innovar el manejo de la gallina india y a cambio recibirán más huevos y carne para alimentarse y para vender.

¿Cómo manejar
los módulos?

El especialista en avicultura del CENTA da algunas recomendaciones generales que se deben seguir al momento de implementar los módulos de gallina india.

El agua limpia y pura nunca debe faltar en el módulo avícola.
Siempre se deben introducir en el módulo aves de mayor calidad de las existentes.
Vacunar contra “new castle”, cólera aviar y viruela aviar todas las entradas y salidas de la época lluviosa.
Retirar los huevos por lo menos tres veces al día.
Guardar los huevos en un lugar fresco y nunca utilizar para incubar los que tienen más de diez días.
Mantener la relación de un gallo por cada diez ponedoras.


Las enfermedades, la alimentación, el manejo y la genética de las gallinas son las culpables de que se mantenga un bajo número de aves con bajas producciones de carne y de huevos.

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