11 de marzo de 2001

El rostro histórico de Panchimalco está quebrantado. El terremoto le dejó dos mil familias damnificadas y la iglesia colonial del siglo XVII con severos daños.


Escríbanos

Panchimalco es el municipio más tradicionalista de San Salvador. Los fines de semana, unos 300 turistas lo visitan para degustar de sus paisajes, ríos y cascadas que discurren entre montañas.
A 16 kilómetros al sur de San Salvador, Panchimalco ofrece un contraste cultural variado que muestra la huella de cinco siglos de historia, reflejados en sus calles empedradas, portales de madera y la iglesia colonial.
El historiador Dagoberto Marroquín dijo en 1950 que “el caminante se siente que va retrocediendo casi en el tiempo y que se encuentra ante un horizonte cultural propio del siglo XIX”.
Panchimalco ya no es el mismo de entonces: los telares de cintura, en otrora época una tradición local, casi desaparecieron; pero sus pobladores buscan opciones para embellecer el pueblo en medio de las desgracias que generaron los terremotos.

Qué sería sin su iglesia

Por casi tres décadas, la imagen de la iglesia parroquial Santa Cruz de Roma ocupó las portadas de calendarios, revistas y postales turísticas, convirtiéndose en un símbolo de la riqueza patrimonial salvadoreña.
Fue declarada monumento nacional en 1961 considerando la riqueza arquitectónica que muestra, incluyendo alteres revestidos con polvo de metales preciosos y adornos forjados en hierro bajo las influencias Románica y Gótica, traídas de España.
Desde la construcción en 1665 soportó unos 10 terremotos; no obstante, los sismos de este año dejaron huellas imborrables, ya que una de las paredes exteriores está desnivelada, así como las columnas de madera que la soportan.
Tras el terremoto de febrero fue cerrada al público por temor a una desgracia. Unas 1200 personas que se reúnen para los servicios religiosos del domingo ahora lo hacen frente a la fachada del templo.
El párroco Jorge Alberto Grande estima que la reconstrucción es urgente, aun cuando requerirá de una cuantiosa inversión y de los estudios técnicos por parte de Concultura, cuya intervención es de ley, por tratarse de un monumento nacional.
Una fuente de Concultura dijo que esta iglesia fue declarada con bandera roja por los estragos que presenta y la restauración tendrá que desarrollarse a corto plazo, dado que forma parte de la lista de monumentos nacionales dañados por los temblores.

 

Aunque los daños arquitectónicos, al menos urbanos, en Panchimalco se reducen prácticamente al templo y a una decena de casas antiguas, en la zona rural unas 2,200 familias perdieron sus viviendas.

Siguen adelante

En los cantones donde abundan los hogares con cinco o más niños y la pobreza se reflejaba en casas de adobe y bahareque, ahora se traduce en viviendas derrumbadas.
“La gente cree que no hay damnificados porque no ve campamentos”, dice el párroco, ya que según él, si bien la gente aún no levanta escombros, levantó champas provisionales en sus propios terrenos.

“Queremos agua y materiales de construcción”, replica una habitante del cantón Quezalapa, uno de los más afectados del municipio, donde según investigaciones referidas por el Centro de Lactancia Materna (CALMA), el 75 por ciento de los manantiales está contaminado por exposición de excretas y basura al aire libre.
A pesar de las difíciles condiciones económicas convertidas en crisis por los terremotos, los lugareños están dispuestos a contribuir en el proceso de reconstrucción y desarrollo de Panchimalco para atraer a más visitantes.
La directora de la Casa de la Cultura, Odilia Guzmán, dijo que organizan el “Festival de Flores y Palmas” que tendrá lugar entre el 29 de abril y el 6 de mayo dedicado a la Virgen de la Asunción.

Guzmán dijo que con esta festividad —la más importante del municipio— esperan reconquistar mayor turismo, pero sobre todo lograr que la gente se involucre en una actividad cultural que servirá también como un relajante después del terremoto.
En el marco de esta celebración pagano-religiosa, que tiene sus raíces en la época precolombina, también será anunciado a la población el nombramiento oficial de Panchimalco que desde el 21 de septiembre del 2000 pasó a la lista de ciudades salvadoreñas.
Por el momento, mientras Panchimalco se prepara para una de las más pomposas festividades que atrae turismo nacional y extranjero por la alegoría de los desfiles con flores y palmas, la iglesia Santa Cruz de Roma —su principal símbolo turístico— espera por una pronta restauración.

 

De creencias

En idioma nahuat, Panchimalco significa “Lugar de banderas”.

Está formado por 14 cantones dedicados a la agricultura.

Tiene unos 40,000 habitantes.

Las fiestas patronales se celebran el 13 y 14 de septiembre en honor de la Santa Cruz de Roma.

Aunque el uso del telar de cintura está en peligro de extinción, la Casa de la Cultura mantiene un programa permanente dirigido a los jóvenes para el rescate.

Una de sus fiestas más importantes es la “Danza de los chapetones”, en la que los lugareños se disfrazan de españoles en una sátira a la alta sociedad colonial.

Unas diez cofradías trabajan de la mano con la Casa de la Cultura para dar seguimiento al rescate cultural.

arriba
Click Click Click Click
Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com