11 de febrero de 2001

Aunque el 90 por ciento de la red de centros y rutas turísticas están en buen estado después del terremoto, quienes viven de la industria están preocupados ante la baja de visitantes y el peligro de perder sus negocios.


Escríbanos

En la tierra del escritor Alberto Masferrer, unos 13 mil habitantes permanecen con los brazos cruzados tratando de encontrar alternativas para atraer de nuevo a los turistas que se resisten a visitar el lugar rodeado de montañas y cafetales.
En este pueblo callado y solitario, irónicamente llamado Alegría, el ecoturismo tiene como atractivo principal la laguna color turquesa enclavada en el cráter del volcán de Alegría. “La gente dice que desapareció la laguna y no es cierto”, comenta Narciso Marroquín.
Los deslizamientos de tierra son reales pero no está soterrada, asegura el líder de la asociación comunal que trabaja por que Alegría se convierta en una ruta atractiva para quienes gustan explorar sitios naturales como los cráteres de volcanes.
Alegría vive del turismo, su economía en parte está basada en los 200 ó más turistas que recibe cada semana y que por el momento al calor del trauma que dejó el terremoto del 13 de enero se traducen a la cuarta parte.
Desde el terremoto, el turismo en general disminuyó en un 90 por ciento en apariencia porque la gente teme un nuevo desastre o no confía en las condiciones en que se encuentra la infraestrucura desde los hoteles hasta las playas.

Rutas afectadas

Por lo menos un centenar de pueblos que comenzaban a resurgir como sitios de potencial turístico están por el momento con las manos atadas, la Ruta de las Flores (Ataco, Juayúa, Salcoatitán, Nahuizalco y Apaneca), incluso el festival permanente de Suchitoto, están casi paralizados.
La Ruta de las Flores es una de las más variadas y atractivas para el visitante por la riqueza de ecosistemas, lagunas, cascadas y ríos que discurren entre montañas pobladas de cafetos ofrecen un toque particular a cinco poblados de origen colonial de Sonsonate y Ahuachapán.
En cada lugar las huellas del terremoto son innegables. En Juayúa, un centenar de casas que antes pesaban como riqueza arquitectónica del siglo XIX y XX colapsaron y en Apaneca se tomó la determinación de demoler la iglesia colonial.
“La gente tiene miedo de venir porque hay mucha montaña”, refiere doña María Osegueda, que vive de ofrecer frutas a la gente que llega a Juayúa, donde los lugareños están buscando opciones turísticas como dar mayor impulso al festival gastronómico que antes del temblor atraía a unos dos mil comensales cada semana.

 

Pero los rumores no limitan los esfuerzos. En la Costa del Sol se dice que la playa disminuyó de tamaño, en el lago de Ilopango que las lanchas son haladas al fondo por una extraña fuerza y que en La Libertad los hoteles están colapsando.

En Chalatenango, más allá de La Palma y San Ignacio, hablan de incontrolables derrumbes, frenando iniciativas de desarrollo como las de San Francisco Morazán, Dulce Nombre de María, San Rafael y San Fernando
En esta región, tanto como historias de guerra, el visitante encuentra un clima agradable a más de mil metros de altura, bosques vírgenes de pinos y montañas dispuestas para quienes gustan escalar.
Por el momento su potencial está olvidado, dice el alcalde San Fernando, Rodolfo Alvarado, que junto a otros ediles trabaja por conseguir financiamiento para mejorar las calles de acceso afectadas por los deslizamientos de tierra e iniciar una agresiva campaña de mercadeo turístico.

La Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR), estima que unas dos mil empresas formales son afectadas por la crisis que dejó el terremoto, sin incluir vendedores ambulantes, guías y artesanos.

En busca de opciones

El presidente de CORSATUR dijo “ya sabemos lo que se nos cayó, lo que nos dañó, tenemos que empezar la etapa de reconstrucción y reactivación del sector”.
Según Avilés es necesario que se restablezca el turismo interno para que el extranjero recobre la confianza en el país, que si bien es una tierra de volcanes, posee un gran potencial para el ecoturismo y los deportes que retan el peligro, como el montañismo.
El Salvador siempre fue un país de riesgos antes del terremoto, sus volcanes nunca estuvieron dormidos y la actividad sísmica fue y es una realidad innegable. Cinco terremotos en un siglo lo comprueban, pero el turismo nunca se detuvo.
De hecho, el año pasado unas 800 mil personas visitaron la nación que percibió en concepto de turismo unos 250 millones de colones, ubicándose como el tercer país más visitado de Centro América, después de Costa Rica y Guatemala.
“Los fenómenos naturales no se pueden manejar como programas institucionales, durante el terremoto había escaladores en el volcán de Izalco y gracias a Dios no hubo daños. El riesgo siempre va a existir aunque usted se quede en su casa”, dice la encargada de Mercadeo del ISTU, Jackeline Borea.
Según Borea, El Salvador por ser una región variada, es propicia tanto para la gente aficionada a deportes extremos, lo es para las investigaciones y el esparcimiento tranquilo y familiar por medio de los turicentros.

A pesar de las huellas dejadas por el terremoto, El Salvador sigue mostrando 320 kilómetros de costa con diferentes tipos de playas y ecosistemas, aunque muchas como los arrecifes coralinos de Los Cóbanos, Sonsonate, se contaminan debido a la actividad industrial de la zona.
A esta crisis se suma, el que no existe aún una ley de incentivos para empresas turísticas y los cuestionamientos sobre la falta de estructura que venda a El Salvador como un destino turístico que compita con países como Costa Rica.
Entretanto, en los pueblos como Alegría y Juayúa, los comerciantes busca opciones para transformar su tragedia en una manera de descubrir nuevas opciones de hacer turismo.

 

“Sensible a estas situaciones
(los desastres)”

¿Cuál es el impacto del terremoto en el sector turismo?
El 99 por ciento de la infraestructura hotelera está bien, los empresarios tienen que cubrir planillas por eso están esperando que el salvadoreño salga, no podemos esperar que el turista de fuera salve la situación. Van dos fines de semana en que el turismo se redujo en un 90 por ciento y la limitante de la carreteras ya se está tratando.
La Libertad siempre ha sido un paseo, el muelle está abierto, sólo hay tres comercios que tiene el riesgo de la montaña cerca y se les ha puesto bandera roja.
Hay restricciones económicas pero hay lugares accesibles para toda la familia, tanto por la parte de la salud mental como para reactivar la industria turística porque la economía necesita recuperarse y generar empleos.

¿De qué manera CORSATUR apoyará en las zonas afectadas?
Tenemos 50 millones de colones provientes de los fondos FANTEL que serían destinados al desarrollo, hoy van a la recuperación del sector turístico enfocados a las zonas más afectadas por el terremoto.
Se invertirá en la Ruta de las Flores, en La Libertad, en los Planes de, así como reactivar el mirador del Cerro verde.
Estamos apoyando, pero aún se está en proceso de evaluación porque en Juayúa los dos lugares naturales están dañados. Juayúa tendrá que buscar opciones como dar mayor impulso al festival gastronómico.
Además, le hemos informado al salvadoreño que los sitios turísticos como la Ruta de la Paz, Suchitoto, la zona costera prácticamente no ha sufrido daño, los parques están abiertos.
En el parque de la Familia y la Puerta del Diablo los vendedores abrieron desde el primer momento sus negocios, el problema es que no había a quien vender.

¿Puede afectar la imagen turística de El Salvador en el exterior?
El sector turístico es sumamente sensible en este tipo de situaciones, pero no creo que esa campaña de que los volcanes están activos haya llegado fuera, al contrario, hemos transmitido de que el país está de pie y debemos seguir adelante.
No podemos tapar el problema que nos ha sucedido, esconder que tenemos un millón de damnificados, pero hay que balancear porque el sector turístico está de pie.
Vamos a entrar con un plan para reactivar el sector, por el momento sólo se limita la entrada al Cerro verde y Los Chorros porque hay que estabilizar los suelos.

Regresar a la primera parte <

arriba
Click Click Click Click
Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com