10 de diciembre de 2000

Dos expertos israelitas en trabajos arqueológicos vinieron a El Salvador recientemente para verificar las obras de excavación y conservación de Joya de Cerén, así como para dar recomendaciones a los arqueólogos salvadoreños en las investigaciones del centro maya.


Escríbanos

El pasado 26 de noviembre arribaron al país la doctora Silvia Rozenberg y el experto en conservación Luis Rubén Elberger, como parte de la colaboración cultural que existe entre Israel y El Salvador.
Durante una semana, los expertos estudiaron toda la información que existe sobre el antiguo centro poblacional maya, además de realizar visitas al lugar, para constatar los trabajos realizados por los arqueólogos salvadoreños.
Hablemos conversó con la doctora Silvia Rozenberg, quien es curadora en jefe de arqueología del “Museo Israel” y miembro de la junta directiva del museo “Torre de David”. La doctora Rozenberg también ha realizado investigaciones en Pompeya, la ciudad romana sepultada por las cenizas y la lava del volcán Vesubio, en Italia, en el año 79.

¿Cuál es la importancia de Joya de Cerén?

Joya de Cerén es un lugar fuera de lo común, en el sentido de preservación del lugar, pero también en el hecho de que preserva la parte de la vida doméstica, la forma de vivir de la gente en esa época, a diferencia de los otros lugares arqueológicos del país, donde por lo general uno encuentra los monumentos, pero no encuentra signos de vida. ¿Cómo vivía la gente?
A causa de la erupción, lo que Joya de Cerén permite es realmente tratar de entrar en una forma de vida y ver cómo vivían, qué comían, cómo se relacionaban unos a otros, qué tipo de ritos tenían en el lugar, cómo organizaban la vida dentro de las casas, qué parte servía para cocinar, qué parte servía para almacenar. Ese tipo de datos no existe en otros lugares; esa es la importancia del lugar.

Específicamente, ¿qué aspectos ha evaluado?

Lo que yo he hecho es leer... Hubo excavaciones especialmente desde 1989, a pesar de que el lugar fue encontrado antes. Entonces hemos revisado todos los reportes de los arqueólogos que trabajaron en la zona y al mismo tiempo estaba analizando lo que se ha hecho para preservar el lugar... Yo creo que la meta en especial es ver qué es lo que no se ha hecho, analizar todos los reportes y ver qué tipo de análisis no se han hecho; dónde vale la pena seguir excavando, qué datos le faltan para comprender el lugar como un complejo y no sólo como casas separadas. La excavación ha sido hecha en distintas zonas; han encontrado distintas casas y creo que lo que falta ahora es una especie de síntesis del lugar como un lugar urbano.

 

No sabemos exactamente cuánta era la población, si había una división entre la vida de las mujeres y los hombres, cómo los edificios se relacionaban unos a los otros, si era parte de una ciudad o una parte de un pequeño poblado. En ese sentido estoy tratando de hacer una lista de lo que no se ha analizado.

¿Cómo ve el proceso de investigación realizado en Joya de Cerén?

No sé si es cierto, pero me parece que mucho más en los últimos años, en forma normal, se ha tomado en cuenta la preservación del lugar, porque en el momento que uno descubre los edificios, la capa de la erupción que los preservaba desaparece; entonces hay problemas de conservación del lugar , y en forma muy lógica han decidido parar la investigación científica, hasta que no estén seguros de que han hecho todo lo posible para preservar lo que han encontrado. Yo creo que ahora es el momento que tienen que decidir dónde van a seguir la investigación científica.
El paso que han hecho, no sé quién decidió, si Concultura o de quién fue la decisión, de crear una carrera de arqueología en el lugar, de tener arqueólogos que son salvadoreños y no arqueólogos que vienen de afuera y están interesados, quizás, en el material, en el sentido de publicación, no tanto de comprender las raíces de un pueblo, me parece muy importante.
La arqueología tiene que estar hecha por arqueólogos del lugar y no por gente que viene de afuera. Nosotros podemos tratar de consultar, pero los pasos tienen que estar hechos por personas del lugar. En ese sentido me parece un paso muy importante que ahora tienen cinco arqueólogos jóvenes que seguirán trabajando en el lugar.

¿Ha sido suficiente una semana para su trabajo?

El tiempo nunca es suficiente; tiempo es una cuestión relativa, pero creo que ya comprendemos lo que se ha hecho. Como le he dicho, hemos leído todos los reportes arqueológicos hasta el momento. Yo creo que como primeros pasos para que ellos puedan preparar un plan de trabajo y decidir cómo continuar el plan de manejo, que es lo más importante que están haciendo ahora, me parece que es suficiente.

¿Con qué otro lugar se puede comparar Joya de Cerén?

Para mí la comparación más importante es con la erupción del Vesubio en el sur de Italia. Yo he trabajado en Pompeya y Herculano, y se puede comparar el lugar, aunque la arquitectura es distinta, la población es distinta...

 

 

Es como entrar en el pasado, es como si alguien le hubiera abierto una ventana y de pronto se encuentra en otra época, en la que ve todo, no solamente los edificios más importantes construidos en piedra, que es lo que se conserva, sino la vida de la gente misma.
Justamente en uno de los reportes que estábamos leyendo vimos que hubo grietas de sismos; entonces muy probablemente hubo terremotos que anunciaron la posible erupción del volcán y que la gente haya intentado escapar del lugar, llevándose los objetos más importantes y dejando lo que no podían llevar.
Ahora una de las posibilidades es tratar de decidir hacia cuál dirección huyeron; por ejemplo, en Pompeya la gente intentó huir, pero murieron todos asfixiados porque no se podía respirar y los encontraron en los caminos, o sea que se hacen excavaciones también en los caminos no sólo en los lugares mismos. Quizás ese sea uno de los pasos que tenían que tratar de averiguar: si trataron de huir a una ciudad más grande.

“Joya de Cerén es un lugar fuera de lo común, en el sentido de preservación del lugar y en el hecho de que preserva la vida”

Dra. Silvia Rozenberg

¿Cuál es su recomendación en cuanto a la investigación arqueológica?

Lo primero es una excavación en las bibliotecas; primero sentarse y leer todo el material y ver qué sucede con el material y los problemas más importantes que hay que tratar. Me parece que lo que falta es la síntesis de lo que se ha hecho. Han hecho muchísimas investigaciones, botánicas, geológicas, de vulcanología, cerámica, pero la sensación es que cada examen lo hizo por otra persona que se preocupaba sólo por la especialización suya... y un poco lo que falta es hacer una síntexis de todo, y de acuerdo a esa síntesis tratar de entender el lugar como un complejo y no como casas separadas, sólo entonces decidir si le faltan los datos urbanos, proseguir la excavación entre las casas o un lugar que les parece que había una plaza y no decidir de que digamos: queremos otra casa y otra casa y otra casa, sino ver lo que falta y de acuerdo a eso seguir la excavación.

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