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El pasado 26 de noviembre arribaron al país
la doctora Silvia Rozenberg y el experto en conservación Luis Rubén
Elberger, como parte de la colaboración cultural que existe entre
Israel y El Salvador. ¿Cuál es la importancia de Joya de Cerén? Joya de Cerén es un lugar fuera de
lo común, en el sentido de preservación del lugar, pero
también en el hecho de que preserva la parte de la vida doméstica,
la forma de vivir de la gente en esa época, a diferencia de los
otros lugares arqueológicos del país, donde por lo general
uno encuentra los monumentos, pero no encuentra signos de vida. ¿Cómo
vivía la gente? Específicamente, ¿qué aspectos ha evaluado? Lo que yo he hecho es leer... Hubo excavaciones especialmente desde 1989, a pesar de que el lugar fue encontrado antes. Entonces hemos revisado todos los reportes de los arqueólogos que trabajaron en la zona y al mismo tiempo estaba analizando lo que se ha hecho para preservar el lugar... Yo creo que la meta en especial es ver qué es lo que no se ha hecho, analizar todos los reportes y ver qué tipo de análisis no se han hecho; dónde vale la pena seguir excavando, qué datos le faltan para comprender el lugar como un complejo y no sólo como casas separadas. La excavación ha sido hecha en distintas zonas; han encontrado distintas casas y creo que lo que falta ahora es una especie de síntesis del lugar como un lugar urbano.
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No sabemos exactamente cuánta era la población, si había una división entre la vida de las mujeres y los hombres, cómo los edificios se relacionaban unos a los otros, si era parte de una ciudad o una parte de un pequeño poblado. En ese sentido estoy tratando de hacer una lista de lo que no se ha analizado. ¿Cómo ve el proceso de investigación realizado en Joya de Cerén? No sé si es cierto, pero me parece
que mucho más en los últimos años, en forma normal,
se ha tomado en cuenta la preservación del lugar, porque en el
momento que uno descubre los edificios, la capa de la erupción
que los preservaba desaparece; entonces hay problemas de conservación
del lugar , y en forma muy lógica han decidido parar la investigación
científica, hasta que no estén seguros de que han hecho
todo lo posible para preservar lo que han encontrado. Yo creo que ahora
es el momento que tienen que decidir dónde van a seguir la investigación
científica.
¿Ha sido suficiente una semana para su trabajo? El tiempo nunca es suficiente; tiempo es una cuestión relativa, pero creo que ya comprendemos lo que se ha hecho. Como le he dicho, hemos leído todos los reportes arqueológicos hasta el momento. Yo creo que como primeros pasos para que ellos puedan preparar un plan de trabajo y decidir cómo continuar el plan de manejo, que es lo más importante que están haciendo ahora, me parece que es suficiente. ¿Con qué otro lugar se puede comparar Joya de Cerén? Para mí la comparación más importante es con la erupción del Vesubio en el sur de Italia. Yo he trabajado en Pompeya y Herculano, y se puede comparar el lugar, aunque la arquitectura es distinta, la población es distinta...
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Es como entrar en el pasado, es como si alguien
le hubiera abierto una ventana y de pronto se encuentra en otra época,
en la que ve todo, no solamente los edificios más importantes construidos
en piedra, que es lo que se conserva, sino la vida de la gente misma.
Joya
de Cerén es un lugar fuera de lo común, en el sentido de
preservación del lugar y en el hecho de que preserva la vida
¿Cuál es su recomendación en cuanto a la investigación arqueológica? Lo primero es una excavación en las bibliotecas; primero sentarse y leer todo el material y ver qué sucede con el material y los problemas más importantes que hay que tratar. Me parece que lo que falta es la síntesis de lo que se ha hecho. Han hecho muchísimas investigaciones, botánicas, geológicas, de vulcanología, cerámica, pero la sensación es que cada examen lo hizo por otra persona que se preocupaba sólo por la especialización suya... y un poco lo que falta es hacer una síntexis de todo, y de acuerdo a esa síntesis tratar de entender el lugar como un complejo y no como casas separadas, sólo entonces decidir si le faltan los datos urbanos, proseguir la excavación entre las casas o un lugar que les parece que había una plaza y no decidir de que digamos: queremos otra casa y otra casa y otra casa, sino ver lo que falta y de acuerdo a eso seguir la excavación. |
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