10 de junio de 2001

El "ojo" tiene su explicación científica: lo producen unos seres que no pueden verse a simple vista. Los doctores les llaman virus, bacterias y hongos. Estos son los causantes de las diarreas y la consecuente deshidratación que puede matar a los niños.


Escríbanos

En lo que va de este año, más de cuatro niños han muerto en el Hospital Benjamín Bloom, mientras que otros chiquillos, como Josué Enrique Medrano Claros, quedan con daños incurables en su cerebro, debido a que algunos curanderos "les succionan la mollera" para curarlos del supuesto "ojo".
Para entender esto veamos la tradición popular: un chiquitín que no use la pulsera roja, supuestamente enfermará si una persona que tiene la "vista fuerte" lo observa y no lo acaricia. Esto es "ojo", un daño que según los creyentes sólo los curanderos pueden quitar.
Lo típico de un niño con "ojo" es lo siguiente: después de estar saludable, de un momento para otro comienza a llorar sin cesar, se ve triste, no come, le da calentura desde la cabeza hasta la cadera, pero sus piecitos están helados; le inicia diarrea fuerte o débil de color verde y se le hunde la mollera.
Si el mal es fuerte morirá dentro de las primeras 24 horas, si no lo atiende el curandero a tiempo; pero si el mal es débil, entonces el niño puede durar más días. Pero si no lo llevan al curandero también morirá.
Los relatos sobre los niños con "ojo" tienen un denominador común: primero lo llevan donde el médico, quien recomienda hacerle los exámenes clínicos, y dependiendo de los resultados recetan algún medicamento para la infección o sólo les dejan terapia de rehidratación oral.
Pero sucede que algunas veces los días pasan y los niños no mejoran, y a veces empeoran. De nuevo lo llevan a la clínica u hospital y otra vez le recomiendan rehidratación y en algunos casos de diarrea bacteriana les dan antibióticos.
Frente a la poca mejoría de los pequeños, la madre entra en la desesperación y hace caso a la tradición popular que diagnostica "ojo". Entonces lleva a su vástago al curandero, quien siempre se libra de culpa al decir: "Este niño ya está pasado. Con lo que yo haga o se cura o se muere".
La decisión es tomada por los padres y piden que lo cure. Algunos pequeños casualmente sanan con la primera sobada que hace el curandero; otros niños necesitan hasta tres. Pero hay curanderos (no todos) que les succionan la mollera o los cuelgan para pegarles en las plantas de los pies, para que la fontanela se vuelva a levantar, es entonces cuando la situación se complica, a tal grado que les producen hemorragias, parálisis y otros daños a nivel cerebral, y en algunos casos hasta la muerte.

¿Qué dice la ciencia?

La explicación sobre la tradición del "ojo" la tiene un pediatra del Hospital Bloom: "Las etnoprácticas (prácticas del pueblo) son ancestrales y están arraigadas en nuestra cultura; son parte de nuestra idiosincrasia. Así como nos gustan las pupusas, así también nos gusta creer que todas las cosas tienen una explicación mágico-religiosa.
Siempre he dicho que para la gente es más fácil atribuir a una fuerza sobrenatural la enfermedad de su hijo que aceptar que cometimos un descuido al momento de preparar un biberón, al cuidar los alimentos o que no nos percatamos de que nuestro hijo se metió un poco de tierra en la boca", asegura el doctor Ángel Duarte.

 

Para los profesionales de la salud, las diarreas y los demás malestares son causados por unos seres microscópicos llamados virus, bacterias y hongos que se encuentran en el suelo, en el aire, en el agua y en alimentos contaminados. Incluso también pueden tener su origen en la intoxicación alimenticia y en el rechazo del estómago frágil de los bebés a ciertas leches comerciales.
Las diarreas producidas por virus pueden durar de cinco a ocho días y no necesitan medicamento, sólo la rehidratación oral; en cambio, las diarreas por bacterias son más persistentes y necesitan antibióticos y rehidratación. Esta última es la que hace que el excremento tenga color verde, asegura el licenciado en educación para la salud, Martín Segovia.
Pero en el fondo no es la diarrea la que puede matar a un niño, sino la deshidratación severa a la que es sometido por la pérdida de líquidos en cada evacuación, y su signo importante es el hundimiento de la fontanela (mollera).

En estos casos "lo más importante es la rehidratación, ya que la diarrea es un mecanismo de defensa del organismo, y es porque hay algo en el intestino que está dando problemas", asegura la pediatra Ana Margarita Rodríguez de Beltrán.
Un estudio sobre la salud en diferentes poblaciones del país, realizado por el Programa de Salud a través de Agua y Saneamiento (PROSAGUAS) de la institución CARE/internacional, señala que la administración de sales de rehidratación oral para el manejo de casos de diarrea no parece ser la primera alternativa tomada por la gente.
Algo contradictorio si consideramos que "...los estudios clínicos plantean que el 90% de las diarreas infantiles evoluciona favorablemente sólo con prevenir y atender la deshidratación", según el libro "Introducción a la medicina social y salud pública", de Fernando M. Carras y Paúl H. Martínez, citado por CARE/international.
De esta forma, cuando su hijo sufra de diarrea lo recomendable es rehidratarlo con suero oral, agua hervida, leche materna, agua de coco; además de llevarlo a los centros de salud lo más pronto posible. Y si la diarrea no se detiene, no se desespere, porque las virales pueden durar hasta ocho días y la bacterianas aun más.
Lo importante es rehidratar a su hijo y no exponerlo al daño que les podría causar algún curandero que se quita la responsabilidad con la superstición.

Caída de la mollera

En la cabeza de los recién nacidos hay una parte redonda y blandita donde los huesos no están formados completamente. Ésa es la mollera o fontanela, y normalmente se cierra después de año o año y medio.
Muchas madres saben que su niño está en peligro si se le cae o hunde la mollera, pero algunas no saben que es producto de la deshidratación o pérdida de líquidos por una diarrea severa.

 

 

El remedio casero que consiste en "levantar la mollera" (succionándola, levantando el paladar con el dedo y agarrando al niño por los pies y dándole palmadas) no ayuda, sino que puede perjudicar los vasos sanguíneos del cerebro del niño.
Lo que debe hacer es darle al niño más líquido del que pierde, como suero de rehidratación, atoles aguados, tés, sopas, agua sola pero hervida, leche de pecho, agua de coco, además de llevarlo donde el médico.

Higiene total

Las enfermedades diarreicas en El Salvador son comunes, y para evitarlas es necesario tomar en cuenta lo siguiente:
o Hervir y clorar el agua para beber.
o Usar inodoros para realizar sus necesidades fisiológicas; mantenerlos aseados y tapados.
o Lavarse las manos después de usar los servicios y antes de preparar los alimentos.
o No permitir que los niños se lleven objetos a la boca.
o Proteger la comida y los trastos de las moscas y cucarachas, especialmente las pachas de los niños.
o Si defeca en el suelo, cubrir el excremento completamente con tierra.
o Antes de darle pecho a su hijo desinfecte su pezón con un algodón impregnado con agua tibia.

ANunca permita que hagan esto con su hijo, porque pueden romperle los vasos sanguíneos del cerebro y producirle la muerte. Mejor rehidrátelo con abundantes líquidos.

Algunos curanderos pasan un huevo en el cuerpo del bebé enfermo para diagnosticar si tiene "ojo"; si la clara sale cocida dicen que el niño tiene el mal.

Las pulseras de coral y de "ojo de venado" no combaten los microbios que cargan las madres en las uñas. Cuando ellas preparan los alimentos del pequeño o le tocan la boca, esos microorganismos entran en el niño y los afecta con diarreas.

arriba
Click Click Click Click
Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com