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Como es usual, Julio Antonio Soriano se levantó
temprano para zarpar justo a las cinco de la mañana de la Playa
Costa Azul, en Sonsonate, rumbo a altamar. Su objetivo: capturar su mayor
"marea" (pesca) que luego venderá a un comprador de Acajutla.
Cuando el sol se apresta a levantarse, Oswaldo
y Marco Polo, dos de sus hijos, lo esperan en la playa. Él ha prometido
regresar a las ocho de la mañana con un primer cargamento de pescado,
aprovechará para desayunar y llevarse a Oswaldo a trabajar. |
Cuando retornaba al mar junto a su hijo Oswaldo, su lancha fue embestida por unas enfurecidas olas que se levantaban a pocos metros de la playa. Ninguno sufrió heridas o golpes graves, aunque el motor de la lancha se averió, lo que significa para estos pescadores varios días sin trabajar. |
Don Tono y su hijo Oswaldo entraron al mar con su lancha
"Acajutla", pero la furia de las olas estremeció la embarcación
como una hoja de papel, levantándolos, descontrolando y volcando
la nave. Oswaldo, al ser vencido por las olas, se tiró de la lancha
mientras su padre cayó al agua. La esposa de don Tono observó
el accidente y rápidamente otros pescadores brindaron ayuda para
sacar la lancha.
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