10 de junio de 2001

La exuberancia de la música del Coro Sheba y la calidez que transmiten los niños y las niñas ha conquistado corazones en todo el mundo.

Escríbanos

El músico y compositor Shlomo Gronich recuerda que uno de sus sueños de infancia era pertenecer a un equipo de UNESCO. "Quería encontrar nuevas tribus y comunicarme con ellas a través de la música", explica.
"Dado que sigo queriendo borrar los límites entre la cultura oriental y la occidental, entre personas religiosas y seculares, entre naciones 'blancas' y 'negras', incluso entre música clásica y moderna, el establecimiento del Coro Sheba fue realmente mi manera de crear un diálogo", asegura.
El primer encuentro de Gronich con los niños etíopes que posteriormente se convertirían en el Coro Sheba ocurrió por casualidad. Un día a fines de los años 80, un productor de la Televisión Israelí lo llamó y le dijo: "Estamos haciendo un día entero de programas sobre los judíos de Etiopía que ahora viven en Israel. ¿Quieres participar y hacer conjuntamente algo de música?".
El productor le dijo que había 40 niños etíopes en el estudio y lo invitó a encontrarse con ellos.
"Inmediatamente partí hacia el estudio", relata Gronich, cuyas composiciones incluyen temas para películas, música para teatro y para ballet, temas serios, populares y "rock".
"Los niños eran muy vergonzosos y se rieron tímidamente al verme. Bajaron la vista y se quedaron callados. Yo quería comunicarme con elllos, pero me di cuenta que tal comunicación debía hacerse de otra manera. Bajé la vista y les hablé tal como ellos me hablaban a mí. Les pedí que me cantaran algo, pero antes, para que se sintieran más cómodos, yo les canté. Después, con mucho cuidado, los escuché uno por uno, y elegí seis niños". Esos seis niños fueron el núcleo del Coro Sheba.

Escala pentatónica

Gronich contrató un minibús para recoger a los niños todos los días de la escuela y llevarlos a su casa para ensayar el repertorio. Las primeras canciones fueron "La canción de la cigüeña" y "El viaje", compuestas por Gronich.

 

Hoy, diez años después, siguen siendo los temas más populares del coro, pero antes de componerlos, Gronich sabía poco acerca de la cultura y de la vida de los niños, de modo que les dio grabadoras y les pidió traer de su hogar ejemplos de música etíope.
"Cuando entré en este mar de música etíope la encontré diferente a cualquier otra cosa que conocía. No se parece a la música africana, pero se basa en una escala de cinco notas, pentatónica. Por lo general se la canta al unísono en voces muy altas y las palabras se articulan rápidamente al son de un tambor; un tipo de música que no es fácil para el oído occidental. Me sumergí en ella y una vez que comprendí su esencia, empecé a escribirla", recuerda.

"La canción de la cigüeña" cuenta la historia de las grandes bandadas de cigüeñas que migran todos los años desde Europa, pasando por Jerusalem, camino hacia climas más cálidos. La tradición cuenta que cuando las cigüeñas volaban sobre Etiopía, los niños judíos les cantaban una canción.
La segunda canción que compuso, "El viaje", no tiene relación con la música etíope tradicional, pero se ha convertido en la canción más popular de su repertorio e incluso ha sido adoptada como el himno extraoficial de la comunidad etíope en Israel.

 

Excelentes críticas

En sus actuaciones en Israel y en el exterior, el coro ha acumulado premios y excelentes críticas. No obstante, dice la directora del coro Dalya Meidán, "siempre tenemos en mente que estos chicos son adolescentes, que van al colegio y que tienen otras responsabilidades y compromisos. Por esa razón nuestras giras se limitan a las vacaciones o a períodos breves en los que el trabajo escolar se puede poner al día con facilidad".
Los miembros ven la participación como un estímulo a su autoconfianza y como una forma de contribuir a la comunidad etíope en Israel.
Sara Malasa, de 14 años, viene de una familia de nueve hijos, y canta con el coro desde hace tres años.
Itzjak Ambarabar, también de 14 años, es el menor de siete varones, y ya lleva seis años en el coro.
Al resumir sus actividades con Sheba cuenta: "Sin el coro, no tendría nada especial en mi vida. Creo que hablo en nombre de todos si digo que nos proporciona gran diversión. Más importante incluso es que Shlomo, que creó este maravilloso coro, compone música hermosa que nos representa a nosotros y a nuestra comunidad ante el mundo".

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