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sMás que trabajos artesanales, en
la Sala de la Miniatura Dominga Herrera se pueden observar
verdaderas obras de arte. Aquí puede apreciarse la delicadeza
de los alfareros de Ilobasco a la hora de trabajar el barro, con una
maestría que por siglos no la iguala otro pueblo de
El Salvador.
Esta sala, dedicada a los trabajos en miniatura, nace como un un tributo
a ese trabajo minucioso y esmerado de los artesanos, gracias a varias
personas que integraron la organización Iniciativa Pro Arte Popular
(INAR) que decidió coleccionar, preservar y mostrar las creaciones
ilobasquenses.
Pero el propósito principal de esta sala es valorizar y difundir
una de las tradiciones más significativas del país, con
lo cual se busca que se reconozca la capacidad creadora del salvadoreño,
señala una guía didáctica que los encargados de
la sala le dan a los maestros antes de que lleven a los alumnos a visitar
el lugar.
Tras la mínima
huella
Esta sala de exhibición permanente
está abierta a los estudiantes y el público en general
desde el 26 de septiembre de 2001, y en sus recintos se encuentran 474
piezas y más de 5,000 figuritas.
Las piezas son por ejemplo la recreación de la plaza de Ilobasco,
la del Parque Zoológico Nacional y el balneario de Amapulapa;
en cambio, las figuras son todos los muñequitos que adornan las
recreaciones, como los niños jugando, el ebrio bebiendo, los
árboles, los animalitos y el espíritu de la sigüanaba
vagando libremente entre los demás seres, entre otros personajes
de la tradición popular.
El origen de esta Sala de la Miniatura se remonta a 1997, cuando fue
creado el INAR.
En un principio se planteó la necesidad de abrir un museo de
arte y tradiciones populares de El Salvador, pero la casa disponible
era pequeña para lo proyectado. Es así como sólo
inician con la sala de miniaturas, la que en un futuro todavía
no establecido formará parte del museo, asegura la directora
de la sala, Gracia María Rusconi.

iLa
sala fue bautizada Dominga Herrera, ya que esta alfarera,
nacida en 1911, fue la iniciadora de las tradicionales miniaturas. El
propósito principal de esta sala es valorizar y difundir una
de las tradiciones más significativas del país, con lo
que se busca que se reconozca la capacidad creadora del salvadoreño
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Al igual que cualquier otro museo, en esta
exposición se presentan también los antecedentes de los
trabajos en miniatura. Para esto ha trabajado el antropólogo
Gregorio Bello Suazo, quien ha investigado y recopilado información
sobre los principios de la alfarería ilobasquense, así
como la persona que creó las primeras miniaturas.
Es así como la sala fue bautizada Dominga Herrera,
ya que esta alfarera, nacida en 1911, fue la iniciadora de las tradicionales
miniaturas.

Según las indagaciones, doña
Dominga se inició en el mundo de la alfarería desde muy
temprana edad, tal como es la tradición familiar; no obstante,
fue hasta que ella tenía 13 ó 14 años que comenzó
a realizar figuritas muy pequeñitas, algo que nadie más
realizaba.
Con el transcurso del tiempo, las pequeñas obras de doña
Dominga eran muy buscadas por los clientes, a tal grado que gustaron
no sólo a los compradores nacionales, sino también a los
extranjeros; además otros artesanos comenzaron a imitar su trabajo
y lo dieron a conocer mucho más.
La sala exhibe una muestra del trabajo de Dominga. Por cierto son de
las más pequeñitas, a tal grado que algunas figuritas,
como las tortillas en un comal, apenas miden milímetros.
El trasfondo cultural de esta muestra motivó a diferentes organizaciones
e instituciones para colaborar en la creación de la sala. Es
así como han partidipado junto al INAR el Fondo Canadá
para Iniciativas Locales, la Comisión Nacional para el Arte y
la Cultura, la Fundación María Escalón de Núñez,
la Universidad de El Salvador y la Ilobasco Foundation of Los
Angeles, entre otros.
Visitar este lugar es como entrar a un mundo diferente, donde la realidad
se ve plasmada en pequeñitos muñequitos de barro y color.
Al terminar de ver esta exposición comprobará el lema
de la sala: Lugar donde podrá conocer una historia muy
grande contada de la manera más pequeña.
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Evolución
y desarrollo de la miniatura
Desde que Dominga Herrera inició
el trabajo de la miniatura en 1925, nunca ha dejado de producirse;
por el contrario, el número de artesanos en esta especialidad
se ha incrementado. Ahora la miniatura se expresa en tres géneros:
- La sorpresa: consiste en diminutas escenas que están
encerradas o protegidas con tapaderas de barro de distintas figuras,
que no miden más de cuatro centímetros cúbicos.
Al destaparlas se observan figurillas humanas de una a los centímetros,
distribuidas en un espacio circular o cuadrado de 2.5 centímetros.
Entre las temáticas que presenta están la vida cotidiana,
picarescas, religiosas y oficios, entre otros.
- Los cuadros: son escenas que representan paisajes del campo
salvadoreño y otras temáticas.
- Los procesos: nos cuentan una historia por medio de escenas
secuenciales en una serie de cuatro o más sorpresas.
(Fuente: Guía didáctica
para profesores, elaborada por INAR).
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Queda
invitado
Además de la exposición
de las miniaturas, aquí podrá saber la historia
de este tipo de trabajos, los autores, los géneros y las
temáticas que más se han realizado.
- Además podrá saber sobre el desarrollo del trabajo
artesanal desde los siglos XVI al XXI, y observará un vídeo
informativo de 15 minutos titulado Ilobasco, la eternidad
del barro, que también está a la venta a $14.29.
- El valor de la entrada es de $0.50 estudiantes con carné;
$1.00 público en general.
- Niños menores de seis años no pagan.
- Grupos mayores de cuatro personas tendrán visita guiada
con un costo de $5.
- El horario es de martes a sábado, de 10:00 a. m. a 6:00
p.m.
- La Sala de la Miniatura está en San Salvador, en la Avenida
San José # 125, Colonia Centro América, frente al
costado poniente del parque de la colonia, zona de juegos infantiles.
Teléfono 274-5154. Correo electrónico: inar@navegante.com.sv
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