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Privilegiado por un clima templado de 20
grados centígrados como promedio, que le brinda una abundante
vegetación y la altura arriba de los 1,000 metros sobre el nivel
del mar, este cantón es realmente un oasis muy próximo
a San Salvador, una ciudad que cada vez tiene menos verdor.
Como aquellos judíos errantes que en su peregrinar en el desierto
hacia la tierra prometida hace miles de años encontraron
un oasis llamado Elim, cientos de turistas encuentran descanso
e invaden sus calles, sus parques y demás sitios de interés
cada fin de semana.
No existen datos desde hace cuánto Los Planes de Renderos es
un sitio que atrae a turistas. Sólo se sabe que en las primeras
décadas del siglo pasado eran extensiones de cafetales propiedad
de una familia de apellido Renderos y que tenía ascendencia española,
y que luego fue poblada por peregrinos de diferentes puntos del país.
Pero también familias adineradas convirtieron este cantón
como el sitio ideal para vivir o descansar y construyeron hermosas casas
sobre la calle principal y de cuyas terrazas se divisan las ciudades
de San Marcos y San Salvador a los pies del cerro de San Jacinto y el
volcán Quezaltepeque respectivamente.
La hermosa y tranquilizadora panorámica que se aprecia desde
estas alturas llevó al gobierno a explotarla turísticamente
a mediados del siglo pasado con la construcción de un mirador
y el Parque Balboa, que aún sobreviven y reúnen gran cantidad
de visitantes.
Si bien Los Planes de Renderos ha hecho de las pupusas uno de sus mayores
distintivos y fuente de trabajo a través de unas sesenta pupuserías,
sus tres parques y El Mirador también le imprimen su sello y
constituyen un atractivo para cualquiera.

Para
el descanso
Los Planes de Renderos vive de la
producción de café y cítricos que ocupan aproximadamente
el 50% de los 45 kilómetros cuadrados de extensión del
cantón, y por el turismo que se siente atraído por esta
vegetación, el clima y los platillos típicos, afirma
don Francisco García, presidente del Comité Pro-Municipio
de Los Planes de Renderos.
Don Francisco dice que los aproximadamente 10,000 vehículos que
se registran mensualmente con unos 40,000 turistas a bordo,además
de los que llegan en autobuses, se sienten atraídos más
que todo por las bellas paronámicas que ofrece este cantón.

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Una de esas vistas espectaculares
es la que se divisa desde los peñones de la Puerta del Diablo
que se levantan a 1,131 m.s.n.m. y abarcan unas cuatro manzanas de terreno.
Diversos pasillos al borde de los enorme riscos conducen a la cima de
las peñas o a uno de los sitios preferidos del turista como lo
es una húmeda cueva.
Desde niños hasta adultos suben numerosas gradas para disfrutar
de la caída relajante de suaves gotas que se filtran a través
de la masa rocosa de la cueva. Una vista hermosa del municipio de Panchimalco
que parece diminuto entre la espesura verde es otra forma de relajación.
Los menos osados se quedan a los pies de los peñascos o prefieren
visitar otras áreas naturales como el Parque de la Familia, que
reina sobre unas 56 manzanas de terreno poblado de café y naranjales,
y que según los administradores, sólo de viernes a domingo
recibe unos 16,000 visitantes que pueden disfrutar de juegos mecánicos,
presentaciones artísticas y competencias ocasionales de supercross
(motos que salvan obstáculos).
El Parque Balboa, construido en 1949, también tiene sus simpatizantes.
Según el jefe de guardaparques, Álvaro Cruz, cada fin
de semana reúne unos 5,000 visitantes que se transportan en vehículo,
sin contar los que ingresan a pie y durante la semana.
A mí me gusta traer a mis hijos a este parque porque pueden
jugar bajo los árboles que aquí abundan y porque además
la entrada para los que no tenemos carro es gratis, afirma Daniel
López, residente en Apopa.
Este parque, administrado por el Insituto Salvadoreño de Turismo
(ISTU), se extiende sobre 36 manzanas de terreno, poblado predominantemente
de nogales, manzana rosa y mango, los cuales atraen variedad de aves
y otras especies como cotuzas y ardillas.
Este ambiente natural es lo que hace atractivo a este cantón
y por lo que existen planes de inversión para asegurar la fuente
de trabajo por medio del turismo.
Turismo
e inversión
Algunos comerciantes especulan sobre la
construcción de un complejo de restaurantes de comida rápida,
algo que no pudo ser confirmado. Algunos creen que esto aniquilaría
poco a poco la tradición de los platillos tipicos, pero otros
esperan que este proyecto atraiga más turistas a la zona.
Si ponen esos negocios de comida rápida tal vez se ponen
más baratas las pupusas porque en algunos lugares son bien caras,
y hasta le cobran aparte por usar el servicio (sanitario), opina
Etelvina García, una asidua visitante de Los Planes junto a su
familia.
Por otro lado, la Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR)
y el ISTU se han unido para mejorar las condiciones de infraestructura
física del Parque Balboa, la Puerta del Diablo y El Mirador con
una inversión de cuatro millones de colones.
En el Parque Balboa ya se han hecho algunos reordenamientos, como convertir
en doble vía la calle que lo conecta con la Puerta del Diablo,
y ejercer un mejor control de acceso de los turistas con fines de seguridad.
El mejoramiento del pupusódromo, baños, estacionamiento,
juegos mecánicos infantiles y de las esculturas como el dios
del fuego también es parte del proyecto.
En la Puerta del Diablo se pretende mejorar el entorno natural mediante
la reforestación, restauración de los senderos y el establecimiento
de servicios básicos, como sanitarios, ventas de alimentos, señalización
y mejores niveles de seguridad para los visitantes. Todo esto lleva
consigo habilitarlo para la celebración de eventos deportivos
y de aventura, como el montañismo.
El Mirador sería cerrado temporalmente al público a fin
de reparar los daños que recibiera con los terremotos de 1986
y del 2001. Según CORSATUR, la idea es reforzar la infraestructura
y que ésta ofrezca seguridad a los que lo visitan.
Cualquier proyecto que aporte al mejoramiento de los servicios turísticos
que ofrece Los Planes de Renderos será bueno en la medida en
que no se altere la naturaleza que por años la han identificado
como uno de los parajes naturales preferidos por viajeros de distintos
destinos, pero especialmente de los capitalinos.
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Deseos
de progreso
Desde 1990, el Comité
Pro-Planes de Renderos viene luchando por que la Asamblea Legislativa
los declare el municipio número 263. Los pobladores que
promueven esta iniciativa dicen que reúnen los méritos
suficientes, como lo son tener una población que supera
los 30,000 habitantes, más de los 10,000 que establece
el Código Municipal.
Don Francisco García argumenta que además tienen
la factibilidad económica para sostener la infraestructura
administrativa que requiere un municipio y buscar su propio desarrollo,
el cual les han negado San Salvador, Panchimalco y San Marcos,
los municipios a los que pertenecen.
Pese a estos esfuerzos y argumentos, la Asamblea Legislativa dictaminó
desfavorable la petición del comité el pasado 24
de mayo, después de haber estudiado el caso y consultado
a diversas instituciones, como el Plan de Nación; sin embargo,
esta instancia ha negado que se les haya consultado, a través
de una carta enviada al Comité Pro-Planes de Renderos.
Don Francisco cree que esta negativa obedece a razones políticas
y económicas, pues los municipios a los que pertenecen
dejarían de percibir no sólo impuestos sino votantes.
Sin embargo, siguen trabajando por su propio desarrollo y han
elaborado un plan de gobierno municipal que persigue la creación
de un municipio modelo, el cual incluye un componente de turismo
y de educación ambiental.
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