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Si un caballo está en buenas condiciones
de salud, quien se coma su carne obtendrá un mayor valor vitamínico,
así como más proteínas y minerales; y lo que es
mejor, la carne de caballo tiene menos grasa si se compara con la de
res.
Si es así, entonces ¿por qué retiran la carne equina
de los mercados? La respuesta es sencilla: en el país no hay
rastros autorizados para sacrificar a los caballos, y lo que es peor
no hay un control sanitario, lo que podría ser perjudicial para
la salud de los salvadoreños, ya que existe la posiblidad de
que esos animales estén enfermos y contagien a los consumidores,
asegura el médico veterinario Luis Ernesto Parker.
Por esa misma causa son decomisadas las carnes de las reses y de los
cerdos que son sacrificadas clandestinamente y que no han sido revisadas
por los inspectores de saneamiento, porque podrían enfermar a
quienes las comen.
En el caso del caballo, una de las enfermedades que más temen
los inspectores de saneamiento es la triquinosis, una infección
parasitaria causada por la Trichinella spiralis.
La triquinosis se encuentra en animales salvajes como jabalíes,
osos, zorros, aunque también suele hallarse en animales domésticados,
como caballos, cerdos, perros y gatos.
La infección se produce al ingerir carne cruda, mal cocida o
procesada en forma defectuosa. Ya en el humano, la triquinosis produce
problemas intestinales y fiebre intermitente que puede llegar casi a
los 39 grados centígrados.
A los once días se inflaman los párpados superiores. A
continuación se producen hemorragias en la membrana blanca de
los ojos y en la parte posterior de los mismos, dolor ocular y sensibilidad
a la luz intensa.
Poco después puede producirse dolor muscular, junto con erupción
cutánea y sangrado por debajo de las uñas. El dolor es
pronunciado en los músculos respiratorios, los de la masticación
y los de la deglución.
Más tarde pueden inflamarse ganglios y cerebro, entre otros órganos;
y el enfermo puede tener gran dificultad para respirar, que en ocasiones
produce la muerte.
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Apta
para consumo humano
En el país, el uso de carnes para
el consumo humano está regulado en la Ley y Reglamento
de la Inspección Sanitaria de la Carne. Esta normativa
establece que el Ministerio de Agricultura y Ganadería, junto
con el de Salud Pública y Asistencia Social son los que deben
inspeccionar, desde el punto de vista sanitario e higiénico,
todas las carnes de consumo humano.
El artículo cuatro de la Ley, en el literal g establece
que: Animal es todo ser de la especie bovina, ovina, porcina,
equina (o sea caballos), caprina u otras que sean autorizadas por el
Ministerio de Agricultura y Ganadería que puedan proporcionar
carne para alimentación humana....
El artículo cuatro del Reglamento también señala
que Animal de abasto: es todo animal de la especie bovina, ovina,
porcina, caprina, avícola, equina, animales de caza, peces, moluscos,
crustáceos y otros que sean autorizados por los ministerios de
Agricultura y Ganadería y de Salud Pública y Asistencia
Social como aptos para el consumo humano.
Esto demuestra que la carne de caballo puede ser vendida o usarla para
la preparación industrial de alimentos, sin incurrir en un delito.
Lo que sí es prohibido y permite el decomiso de la carne y hasta
multas es la falta de inspección sanitaria antes, durante y después
de sacrificar a los caballos, así como haberlos destazado en
mataderos no autorizados por los ministerios responsables,.
Otra agravante de la Ley es vender la carne o productos derivados de
ella bajo falsas denominaciones, tal es el caso de engañar al
consumidor al ofrecerle carne de caballo por carne de res, asegura Jorge
Álvarez, gerente del rastro municipal de San Salvador.

En
el país no hay rastros autorizados para sacrificar a los caballos.
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Cuestión
de cultura
En México se comen algunas especies
de hormigas, en China degustan las ratas, algunos países europeos
y suramericanos piden carne de caballo, pero el paladar de los salvadoreños
apenas le da espacio a otros tipos de carnes que no sean de res o la
avícola.
Todo es cuestión de cultura, dice Álvarez, al referirse
a la falta de costumbre de los salvadoreños en cuanto a la carne
de caballo, a pesar de que esta carne tiene mayor valor proteínico
y nutricional que la de res, según asegura el doctor Parker.
Sin embargo, uno de los mayores inconvenientes es la dureza de los músculos,
por lo que es recomendada para utilizarla de forma industrial, es decir
en embutidos, pero identificando su contenido en el empaque.
Pero mientras algún empresario de carne de caballo se anima a
venderla bajo los estándares higiénicos y sanitarios que
impone la Ley, usted puede reconocerla en el mercado porque es de un
rojo muy oscuro, la grasa que le acompaña es amarillenta y se
deshace fácilmente, y su consistencia es dura.
Si sospecha de que la carne es de caballo avise al Ministerio o a las
unidades de salud o también a la alcaldía.
Y si tiene dudas del origen de la carne que tiene en su casa, entonces
evite la triquinosis congelando la carne a -15¼ C durante tres semanas
o a -30¼ C durante seis días; por supuesto a la hora de prepararla
cocínela muy bien de todos lados... y que tenga buen provecho.
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