9 de junio 2002

La Ruta de las Flores es el destino turístico por excelencia del occidente del país, que ofrece al viajero nacional y extranjero una zona rica en vegetación y pintorescos poblados.


Escríbanos

Interior del restaurante
“La cocina de mi abuela”.

En las montañas de Ahuachapán y Sonsonate se esconden varios lugares mágicos, que cada fin de semana son descubiertos o revisitados por cientos y hasta miles de turistas.
Sitios donde el imperio del café reina todavía en todo su esplendor y que ahora sus propietarios debaten entre conservar los cafetales o introducir cultivos más rentables. Pero mientras la decisión llega, las plantaciones de café todavía presentan esa imagen atractiva de montañas cubiertas por el verde oscuro, surcadas por los madrecacaos que las protegen.
Entre estos cerros, que son besados por la niebla, se ocultan los pueblos que forman parte de la “Ruta de las Flores”. Originalmente son cinco: Nahuizalco, Salcoatitán, Juayúa, Apaneca y Concepción de Ataco.
Cada uno de estos poblados tiene sus propios atractivos, aunque algunos lo han fomentado y desarrollado más que otros, todos tienen algo que ofrecer al visitante, ya sean las artesanías de Nahuizalco, el balneario de Atzumpa en Concepción de Ataco y los festivales gastronómicos de fines de semana como los de Juayúa.
También están las lagunas y los acogedores restaurantes de Apaneca o la iglesia de estilo colonial de Salcoatitán, entre otros lugares de interés.

Balneario de Atzumpa, que en nahuat significa “Lugar de
zompopos acuáticos”


 

Pueblo a pueblo

En un viaje programado por la empresa Representaciones y Promociones Comerciales (RPC) hacia la Ruta de las Flores se realizó una trayectoria turística que comenzó en Concepción de Ataco.
En este lugar se visitó las piscinas de Atzumpa, que en nahuat significa “Lugar de zompopos acuáticos”, según datos que proporcionó Lourdes de Arriola, empleada de la Alcaldía de Concepción de Ataco.
Atzumpa tiene sólo dos piscinas, una de ellas alcanza los cuatro metros de hondo, y la otra es para los niños.
El agua helada que llenan las piscinas nace de los cerros cubiertos de una espesa vegetación, donde hay senderos que llevan a lugares interesantes, como una pared rocosa que llora en invierno y verano, y donde los pájaros trinan cantos melancólicos y arrulladores.
Este lugar de casi diez manzanas tiene cinco años de haber sido abierto al público por iniciativa del concejo.
En la actualidad recibe alrededor de 1,500 visitantes mensuales, asegura el cobrador municipal don José Luis Ascencio Rivera.
No obstante la popularidad que tiene, aquí hace falta más inversión para mejorar el servicio a los visitantes.
Es necesaria la construcción de los desvestideros, de glorietas, así como de nuevos servicios sanitarios.
Un kilómetro hacia el sur está el centro del pueblo, donde destaca el taller de Diseño Contemporáneo (DICONTE), que ofrece telas, carteras y bolsos hechos con textiles fabricados en telares de estilo colonial.
Aquí se encuentra también el escultor de obras religiosas Miguel Agustín Jiménez, quien desde hace 30 años labra las maderas de cedro, nogal, conacaste y caoba.
Después de Ataco se llega a Apaneca, donde el restaurante “La cocina de mi abuela” es un lugar encantador que mezcla lo histórico con la buena comida; pero si prefiere comer más barato puede ir al mercado municipal, donde ofrecen mucha variedad de comida.
Juayúa es el siguiente punto a visitar, donde se adora el Cristo Negro, se disfrutan los chorros de la calera y se degustan sabrosos platillos con las ferias gastronómicas.
Salcoatitán sirvió de paso para llegar a Nahuizalco, donde la artesanía y los muebles finos cautivan a los visitantes. En este lugar las vendedoras del mercado atienden desde las 8:00 a.m. hasta las 10:00 p.m.
En realidad un día o tan solo un viaje no es suficiente para conocer las bellezas escondidas de la “Ruta de las Flores”.
No obstante, la invitación queda hecha, visite esos sitios y conozca porqué les decimos lugares mágicos.


La Corporación Salvadoreña de Turismo (Corsatur) brinda asesoría para los empresarios del turismo,
ya sea en hotelería, alimentación o transporte.

 

 

 

 

Ermita de Concepción de Ataco, que en nahuat significa “Lugar de elevados manantiales”.

Atzumpa

La leyenda “El cangrejo encantado” fue proporcionada por Lourdes de Arriola, de la Alcaldía de Ataco.


Ataco ha sido famoso por ser cuna de brujos, pero también por sus mujeres bellas.
Cuentan los ancianos que hace mucho tiempo una de estas lindas jovencitas era admirada por todos los brujos, que querían desposarla, pero ella no hacía caso a ninguno.
Entonces los hechiceros, molestos por el desprecio, dijeron: “En venganza porque a ninguno de nosotros nos quiere, haremos un hechizo para que no sea de nadie y sólo nosotros podamos verla”.
Un día la muchacha se fue a lavar al río. Ella acostumbraba a lavar en la parte baje del río, pero esa vez caminó hasta la cueva de la Virgen, donde nacía agua.
Los brujos se escondieron entre la espesa vegetación y al verla le salieron al paso.
No le permitieron huir y todos agitaron sus chilillos curados y le dijeron: “De castigo por despreciar nuestro amor, desde hoy y para siempre te convertirás en un cangrejo, pero serás de oro, porque eres nuestro tesoro, y nadie, aparte de nosotros, te podrá ver”.
Pero los brujos no contaron que los de corazón puro también pueden ver al cangrejo.

Vista panorámica del centro de Juayúa cubierta parcialmente por la neblina.

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