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Luego de treinta años,
don José López y doña Rosa de López,
maestros de profesión, han logrado su objetivo.
Libros de Walter Béneke, Waldo Chávez
Velasco, Yolanda Martínez, David Escobar Galindo,
Alberto Masferrer y otros de igual importancia y trayectoria
llegan a las librerías, gracias en parte a la
publicación que se hace en esta empresa.
Es en este sitio donde también se da vida a colecciones
completas sobre nuestro patrimonio cultural, museos
nacionales, trajes típicos, escritores y pintores
salvadoreños, lenguaje y hasta turicentros.
Todo comenzó allá por 1976 con libros
que se hicieron mimeografiados y en cortas ediciones.
Aunque los propietarios han olvidado el número
de libros que se editaron en los primeros años,
la licenciada Roxana de López, hija de los dueños
y actual jefa del Departamento Editorial, aún
tiene presente a su madre enviando hasta Europa el pago
de derechos de autor a Álvaro Menéndez
Leal, por Luz Negra, la primera obra publicada
por Clásicos Roxsil.
Si bien todavía ocupan el mismo local en la ciudad
de Santa Tecla donde comenzó todo, muchos cambios
se han venido dando a lo largo de los años.
Ahora se tiran al menos cinco nuevos títulos
por año, dando espacio a autores no tan reconocidos,
sin dejar de lado a otros de trayectoria como David
Escobar Galindo o Yolanda Martínez, entre otros.
Escritores universales como Shakespeare o Neruda también
siguen editándose, listos para los estudiantes
de bachillerato, además de numerosos libros de
texto para primaria y educación básica.

Un proceso doloroso
Para llegar a la publicación
de un ejemplar se necesitan varios meses de trabajo,
en los que no faltan las desilusiones, los desvelos
y también las satisfacciones.
Muchos escritores que aún no gozan de renombre
se ven a la tarea de tocar varias puertas
en busca de una editorial que publique sus ensayos,
novelas, cuentos, poesías y hasta textos escolares.
Clásicos Roxsil recibe al menos un candidato
a escritor cada semana, desde jóvenes enamorados
que han escrito un fajo de poesías hasta adultos
que quieren ver realizado su sueño de publicar
un primer volumen.
No todos cumplen ese sueño, no por falta
de talento, asegura la licenciada López,
sino porque para que un libro pueda llegar a su publicación
deben cumplirse varias condiciones.
No debe ser extenso, es decir no exceder las 300
páginas; debe estar acorde al tipo de temas que
publica la empresa y lo más importante, que nosotros
dispongamos de al menos de 12 mil colones para invertir
en la edición y producción de un libro,
explica la editora.
Una vez que la obra cumple estos requisitos entra a
un proceso que inicia con la realización de un
contrato legal donde se determinan aspectos tan diversos
como el tamaño del libro, el tipo de papel a
usar, si tendrá o no dibujos e incluso el porcentaje
de ganancias para el escritor, lo que se conoce como
derechos de autor.
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Hay una norma para
los derechos de autor. Los autores en todo el mundo,
como una norma internacional ganan entre el 5 y el 10%
del precio de venta de cada libro. El editor establece
cuánto va a valer el libro. Nadie gana más,
sólo unos tres o cuatro, entre ellos Gabriel
García Márquez, explica la licenciada
López.
El tiraje que se hará del libro es decisión
de Clásicos Roxsil y se determina de acuerdo
a quién es el autor, el tipo de obra y el costo
que ésta tendra, entre otros factores.
A veces nos valemos de la intuición para
decir que publicaremos 500 ó 10 mil ejemplares
de equis obra, y a veces nos equivocamos. Ya nos hemos
quedado con millares de libros en bodega; nos falla
la intuición, dice.
Trabajo de equipo
Una vez se acuerdan todos
los términos de la publicación de la obra,
inicia un proceso que involucra un exhaustivo trabajo
de equipo. A las manos del licenciado Marco Antonio
Barraza llegan los originales de todos los posibles
autores.
Pueden ser páginas pasadas a máquina
o a mano, que yo debo escribir en la computadora. Yo
soy el primer lector que tienen ellos y en mis manos
está en primer paso para la publicación
de sus escritos, dice.
Una vez levantado el texto, pasa a la fase de diseño
por computadoras, autorizado y determinado por el editor.
El trabajo de este último es arduo y delicado;
incluye no sólo la revisión exhaustiva
del texto y los dibujos o fotos, sino además
verificar palabra por palabra y línea por línea
el contenido del documento.
Si es un libro escolar y el autor ha citado a
otro escritor hay que conseguir los libros de dónde
se han tomado las citas para verificar su exactitud;
hay que tener un diccionario a la mano e ir viendo palabra
por palabra todo lo escrito, dice.
Este paso se repite al menos en tres ocasiones, luego
vendrá el momento de llevarlo a la imprenta,
donde ya diseñado se procede a la impresión
offset.
A igual que la impresión de un periódico,
las imágenes en computadora se trasforman en
negativos que pasan a una plancha donde se queman y
luego a una máquina que las imprime al papel.
Para el proceso de impresión, Clásicos
Roxsil contrata a la Imprenta Ricaldone, reconocida
por la calidad de su trabajo. Es ahí donde se
dan los procesos de impresión de las páginas,
la compaginación, el doblado y el pegado.
Aunque parece sencillo, lleva días o semanas
enteras en las que el escritor del material espera ansioso
su publicación. Como el nacimiento de un hijo.
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