Vamos al especial

 
 

 

Quiero felicitar a todas las personas que se encargan de proporcionar toda esta información sobre el vitíligo, ya que en nuestro país hay mucha gente que la padece. Muchas gracias, porque al igual que yo hay muchas personas que pensábamos era incurable; yo principalmente nunca me preocupé por investigar acerca de eso. Les felicito otra vez.

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Recordamos que antes de los actuales trapiches de hierro existieron los de madera. Su crujido o chillido se escuchaba a gran distancia, indicando la existencia de una molienda. La caña tenía que ser introducida dos o tres veces para que quedara bien molida y sin jugo; el operador o moledor tenía que retorcerla para dejarla bien exprimida.
Los trapiches estaban formados por tres rodillos de madera, uno en medio llamado “madre” y dos delgados, conocidos como hijos; en la parte superior, un dentado, siempre de madera, que se acoplaba a un eje central, movido en forma circular por una yunta de bueyes. s.

 

Todos los días había que engrasarlos y aún así siempre crujían.
Los de hierro tienen el mismo sistema, algunos movidos por bueyes y otros con motor, con la diferencia de que no “chillan” y extraen el jugo de la caña de una sola pasada, y son más rápido

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