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Recordamos que antes de
los actuales trapiches de hierro existieron los de madera.
Su crujido o chillido se escuchaba a gran distancia,
indicando la existencia de una molienda. La caña
tenía que ser introducida dos o tres veces para
que quedara bien molida y sin jugo; el operador o moledor
tenía que retorcerla para dejarla bien exprimida.
Los trapiches estaban formados por tres rodillos de
madera, uno en medio llamado madre y dos
delgados, conocidos como hijos; en la parte superior,
un dentado, siempre de madera, que se acoplaba a un
eje central, movido en forma circular por una yunta
de bueyes. s.
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Todos los días había
que engrasarlos y aún así siempre crujían.
Los de hierro tienen el mismo sistema, algunos movidos
por bueyes y otros con motor, con la diferencia de que
no chillan y extraen el jugo de la caña
de una sola pasada, y son más rápido

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