Vamos al especial

 
 

 

En un lugar de El Salvador se cultivan ranas para exportar, pero a petición de su propietario se mantendrá oculta la ubicación de la granja. No obstante, les diremos que es un lugar que tiene más de 20 mil batracios en un área de casi dos manzanas de terreno.


 

Qué le parece la idea de exportar ranas vivas a Estados Unidos y recibir una entrada mensual aproximada de 50 mil colones?
Aunque usted no lo crea, en el país ya existe una granja que ha recibido el visto bueno de los estadounidenses para que pueda enviar 500 libras semanales de ranas vivas.
Con este nuevo rubro de exportación, El Salvador se unirá al selecto grupo de países que ya generan divisas con ranas, como Guatemala, Brasil, Uruguay, China nacionalista y Corea del Sur, entre otros.
Las exportaciones comenzarían a partir del próximo año, a principios del 2001, y la cantidad mínima para comenzar son 500 libras, un número que ha puesto en aprietos al propietario de la granja, el biólogo marino con maestría en acuacultura Carlos Fonseca, ya que por el momento él solo no puede cubrir la asignación que le han establecido.
“No logro cumplir la cuota, por eso quisiera unirme con otros productores del
país, como lo hacen en Guatemala”, asegura Fonseca; no obstante, quienes estén interesados en cubrir la demanda de los norteamericanos deben cumplir los estrictos patrones de calidad y sanidad, requisitos que superó Fonseca, por lo que ya tiene las puertas abiertas para el mercado asiático establecido en Estados Unidos.
Y es que las ranas que exportará serán vendidas vivas, tal como lo exigen los asiáticos, ya que ellos seleccionan los mejores anfibios para llevárselas a casa y prepararlos en suculentos platillos.
“Estas ranas no son para que las consuman los estadounidenses. Ellos pueden comprarlas preparadas en los restaurantes, pero los asiáticos las prefieren vivas para prepararlas ellos mismos”, menciona Fonseca.

Abriendo brecha

Desde hace cuatro años, Fonseca comenzó su proyecto de las ranas, consciente de que los resultados serían a largo plazo. Entre los primer paso que Fonseca dio estuvieron los de consiguir los permisos del Centro de Desarrollo Pesquero (CENDEPESCA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería.
Según Fonseca, con su granja son tres las aprobadas por CENDEPESCA, aunque sólo la suya está funcionando por el momento, aparte de las que se mantienen en la ilegalidad.
Logradas las autorizaciones trajo tres mil renacuajos de Estados Unidos y Brasil; en la actualidad tiene más de 20 mil anfibios, entre renacuajos y ranitas, con lo que ya logró una de las etapas difíciles del proyecto: criarlas y reproducirlas.
Otro de los logros obtenidos es en cuanto a la alimentación. En otras granjas las ranas son alimentadas con larvas de mosca, pero ahí se les proporciona un concentrado especial hecho para estos batracios en Estados Unidos.

 

Según Carlos Fonseca, los intestinos de estos batracios son utilizados en Cuba como hilo quirúrgico y la piel para tratamiento en quemaduras.

Este sistema de manutención, junto con el cambio diario del agua en la mayoría de los estanques, permite manejar a las ranas en un lugar más limpio, por lo que el mal olor es casi imperceptible. Pudimos comprobar que son más hediondas las granjas de pollos.
Este mismo cuidado en cuanto a la limpieza y que los animales se mantienen saludables y de buen peso (casi media libra por rana) le permitió conseguir la aceptación de los comerciantes extranjeros.

El mercado

En el país no existe la cultura de comer ranas, No obstante, en otros países la situación es diferente, por ejemplo en Uruguay. Allí “un estudio reveló que el mercado es capaz de consumir cinco toneladas mensuales, lo que equivale a 60 toneladas al año”, según la hoja de internet www.cerrorural.com.uy
/granja/ranas.html

En ese país hay un consorcio compuesto por 14 ranicultores (habilitados), quienes comercializan dentro de Uruguay y también exportan, este es un sistema de producción que sugiere Carlos Fonseca para no perder la oportunidad de vender a Estados Unidos.
El precio de las ranas sacrificadas en el mercado salvadoreño está entre 35 y 40 colones la libra. La rana viva para exportar se puede vender entre 2.50 y tres dólares la libra, asegura Fonseca.
Un kilo de carne de rana (2.20 libras) se paga en Uruguay a 18 dólares, mientras que en Brasil vale 22 y en España 17 dólares.
Pero el provecho de la rana no sólo es por las ancas, en donde se concentra la mayor cantidad de carne comestible; también se puede vender el hígado para hacer paté (pasta de carne o hígado picado); también se comercializa el aceite, así como el cuero para los trabajos de marroquinería en zapatos, billeteras, carteras y cintos.


En Brasil se confeccionan zapatos que se venden a 500 dólares y en España, las carteras a 800 dólares, según los datos de la página “web” citada.

 
 


Especie favorita

La rana toro, llamada así por el mugido grave que hace el macho al llamar a la hembra para aparearse, proviene del norte de México y del sur de Estados Unidos. Su cría se comenzó a realizar en Canadá y en Estados Unidos; luego pasó a Brasil hace 30 años, y desde este lugar se distribuyó el cultivo al resto de América Latina.
En El Salvador, los primeros intentos para cultivar ranas se iniciaron por los años 60, pero no satisfacieron los resultados. Veinte años después se reiniciaron los intentos, con logros débiles en comparación de otros países.
En la actualidad, de las 60 mil toneladas anuales de carne de rana que se consumen en el mundo, el 90 por ciento se cría en las arroceras del sudeste asiático.
Entre las ranas que se comen, la toro es la que más se adapta al cultivo, ya que su manejo es menos complicado y los resultados son positivos; además su carne es muy baja en grasas (sólo tiene el 0.3 por ciento por cada 100 gramos) y no tiene colesterol. El sabor de esta carne se ha comparado con el del pollo.

Formas de cultivo

Para la reproducción se utilizan animales de al menos dos años y con 200 gramos de peso. Las hembras ponen entre 2,000 y 20,000 huevos. De esta cantidad, sobrevive el 60 por ciento.
Desde que es huevo hasta llegar a ranita pueden pasar tres meses. La cría de renacuajos se hace en piletas con entrada y salida de agua. La metamorfosis comprende la aparición de las patas traseras, las delanteras y otros cambios, tanto en la anatomía del animal como en su fisiología.
El engorde dura de seis a siete meses hasta que el anfibio llegue a pesar entre 120 a 180 gramos. Se pueden criar hasta 100 ranas por metro cuadrado, con una supervivencia al 90 por ciento.

 
 

Por el momento, Fonseca iniciará su negocio con la exportación de ranas vivas, pero a principios del otro año, cuando cumpla los requisitos necesarios estará en capacidad de vender las ranas sacrificadas, tanto para consumo local como para exportar, abriendo así un nuevo capítulo sobre la generación de divisas con un producto no tradicional y en realidad muy exótico.
Si se anima a cultivar ranas para exportar, puede obtener más información con CENDEPESCA; de esta manera pasará a formar parte del selecto grupo de los ranicultores.

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