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En cada aula, los estudiantes
reciben conocimientos básicos que les permitan
ser mejores peatones.
Hasta los 12 años se les habla sobre las señales
de tránsito, cruce de calles, espera del autobús
y el peligro de salir corriendo tras una pelota sin
precaución. A los adolescentes también
se les explica la responsabilidad de ser conductor.
Las charlas, impartidas por agentes de la División
de Tránsito Terrestre, incluyen la entrega de
materiales ilustrados, como la Guía del
peatón que caricaturiza situaciones de
peligro; por ejemplo no respetar las luces del semáforo.
El programa de educación vial nació hace
dos años en San Salvador para dar cumplimiento
al artículo 190 del Reglamento General de Tránsito
que obliga a las instituciones educativas a unirse a
los esfuerzos en materia vial.
Debates en los salones
Rhina Arévalo, de 14 años, del sexto grado
de la Escuela Concha Vda. de Escalón,
está entusiasmada por poner en práctica
lo que aprendió acerca de la educación
vial, sobre todo porque sobrevivió a un atropello.
Si me lo hubieran dicho antes que debo cruzar
por la zona peatonal tal vez no me habrían golpeado,
explica la adolescente, una de los 30 estudiantes que
recibieron con entusiasmo las charlas participativas
que ofrecen los agentes policiales.
Me atropellaron cuando me iba a pasar la calle
porque el motorista iba muy rápido; le decomisaron
el carro, asegura Rhina, mientras lee con atención
las recomendaciones sobre el respeto de las señales
de tránsito.
En cada uno de los salones de clases visitados por los
policías se genera un debate, en el que también
intervienen los docentes.
Hilza de Linares, una de las maestras de la escuela
mencionada, dice que la educación temprana es
positiva porque ayuda a proteger la vida del estudiante
y en el futuro serán conductores o peatones respetuosos
de la ley.
El esfuerzo por cautivar a los niñas y niñas
con las ventajas de conocer más sobre educación
vial llegará este año a 276 centros educativos
de todo el país.
Por el momento, el programa sólo asiste a escuelas
públicas y de vez en cuando a solicitud de los
maestros, a colegios privados donde se encuentran muchos
adolescentes que conducen su propio vehículo.
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Logros satisfactorios
A pesar de las limitantes
económicas y de personal, las jornadas de trabajo
han llegado a las cabeceras departamentales y a San
Salvador, donde los estudiantes se enfrentan a unos
150 mil vehículos al día.
El coordinador del programa, el cabo Joaquín
Obando, habla de éxitos, basándose en
que el estudiante se interesa más por el tema;
incluso los mayores de 12 años aprenden sobre
conducir a la defensiva, medidas de emergencia y conocimiento
de las leyes.
El subinspector Carlos Pozo asegura que es necesario
reforzar la educación entre los jóvenes,
considerando el aumento de los accidentes provocados
por menores de edad.
A los 15 años no se visualiza el peligro,
sostiene el jefe de la Sección de Investigaciones
de Tránsito, para quien es necesario que el padre
ponga más atención sobre el comportamiento
de sus hijos a la hora de conducir.
Cree que lo mejor sería endurecer las leyes para
otorgar las licencias a los jóvenes como una
forma de proteger sus vidas y garantizar que no se convertirán
en un peligro para otros niños que intentan ser
peatones responsables.
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