8 de julio de 2001


Después de su muerte en 1980, esta es la segunda ocasión que se monta una exposición sobre el trabajo artístico de Benjamín Saúl, muestra que presentará escultura, relieves en bronce, dibujos, además de la distribución de un libro de dibujos que se encontró en la mesa de trabajo cuando el artista murió.


Escríbanos

Benjamín Saúl era un enamorado de la figura humana, producto de su pasión por el arte griego, aunque claro que al final el artista español estableció su propio estilo de trabajo. Y una parte de esa obra será exhibida en el Centro Cultural de España, especialmente para aquellos que aún no conocen su legado artístico.
La exposición contará también con algunas obras que han sido prestadas por coleccionistas privados, esto con el objetivo de que los más jóvenes conozcan el trabajo del gallego.
La muestra tendrá 35 esculturas en bronce; la mayoría representa cuerpos de mujeres, con el acostumbrado rostro de fisonomía negra. La presentación incluye cinco relieves en “cast-paper” (papel hecho a mano con pulpa de algodón) y otros cinco relieves en bronce.
No obstante, María Ester Méndez de Anargyros, ex esposa del artista, considera que lo más importante en esta ocasión es la edición del libro de dibujos que estaba inédito y que fue encontrado en la mesa de trabajo cuando el artista murió.
Esos dibujos fueron numerados por Benjamín Saúl, rompiendo así lo tradicional en sus dibujos, ya que consideraba que su obra era intemporal, por lo que no debían ser numerados, menciona María Ester.
En todo caso, tanto sus dibujos como sus esculturas forman parte de un arte que se desprendía de lo cotidiano allá por los años 60, y que benefició a una geneeración de jóvenes escultores que recibieron las enseñanzas del español.

Cultivador del arte

Al ver la exposición en el Centro Cultural de España no vaya a pensar que Benjamín solo hacía pequeñas esculturas de bronce. A él le gustaba trabajar obras monumentales. De hecho, cuando vino al país era con el objetivo de hacer uno de los Cristos más grandes del mundo, algo que no se pudo concretizar por la falta de apoyo económico.
Muestra de su trabajo monumental en El Salvador son la estatua al padre Cañas (tres figuras de bronce se encuentran en el Parque Central de Zacatecoluca); “Mujer yacente”, que se encuentra dentro del ex edificio de la Centroamericana, obra hecha en piedra artificial, pero que después de los daños sufridos por terremoto de 1986 fue fundida en bronce. Esta obra tiene un tamaño de más de dos metros de largo por casi un metro de ancho.
Asimismo está el “Monumento al mar”, hecho en piedra artificial, conocido como la ”Fuente Luminosa” frente al BanCo, antiguo edificio de la Embajada de Estados Unidos, entre otras esculturas.
Pero sus obras no solo se encuentran en El Salvador; también las hay en República Dominicana, en España y en Estados Unidos.

 

Las esculturas de Benjamín Saúl son la fiel representación de lo que cruzaba en su mente, tal como él lo escribiera una vez al decir que “el hombre es el protagonista de su mente. Coordina lo imaginario con lo posible...”, y ese mismo pensamiento lo puede usted descubrir visitando la exposición que estará en el Centro Cultural de España hasta el 20 de julio.
Pero antes debe escuchar la conferencia homenaje que pronunciará el poeta y destacado orador, doctor David Escobar Galindo, el 12 de julio, a las 6:30 p.m. en el mismo lugar donde reposa la obra del excelso Benjamín Saúl.

 

Ficha biográfica

Nació el 27 de junio de 1924 en Monforte de Lemos, provincia de Galicia, al norte de España, pueblo donde existe un castillo medieval que alberga una colección de pinturas de El Greco. Fue el último hijo de Nemesio Rodríguez y Emilia Quiroga.
El padre de Saúl tenía un negocio de cerámica, rodeándole desde su niñez un ambiente artístico.
A la edad de siete años ya había decidido ser escultor, era un soñador y escogió usar de sus nombres Benjamín Saúl solamente. Estos dos nombres bíblicos eran de gran importancia y orgullo para él. Benjamín, el último hijo de Raquel y Jacob, fundador de las doce tribus de Israel, y Saúl, el primer Rey de Israel.
Su hermano mayor, Luis, avivó su vocación de artista y le proporcionó constante ayuda para su educación. Asiste desde 1944 hasta 1950 a la Real Escuela Superior de Bellas Artes “San Fernando” en Madrid.
En el estudio de José Planes adquiere mayor experiencia en la técnica de la escultura.
En 1949 gana el primer premio de las Cuatro Escuelas Superiores de España con una Terracota: “Cabeza de mujer”.
En 1950 obtiene en el Concurso Nacional de España “Valle de los Caídos” la máxima compensación económica por su relieve “Paso del Estrecho”.
De 1955 a 1960 viaja a República Dominicana, donde es invitado para realizar doce monumentos, entre ellos “Alma Mater” (Universidad Nacional de Santo Domingo), dos leones del Palacio Nacional y relieves en el Ministerio de Educación). Saúl hizo llegar de España siete escultores para que le asistan en este proyecto que duró cinco años.
Desde 1960 a 1963 trabajó y estudió en Italia, Francia y España. Patrocinado por el Instituto Iberoamericano, exhibe una colección de dibujos en el Ateneo de Valencia. Vivió después en Florencia y al recibir una beca del gobernador francés por una serie titulada “Peces” se traslada a París.
A finales de 1963 llega a El Salvador, atendiendo la invitación del embajador de El Salvador en España, para erigir en el volcán Quezaltepec un Cristo monumental, obra que nunca llegó a realizarse por falta de fondos.
En 1964 es nombrado director de la Escuela de Artes Pásticas por Salarrué, quien era director General de Bellas Artes, con quien comparte una estrecha amistad.
En 1965 fue nombrado catedrático de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de El Salvador. En 1970 es nombrado de nuevo como director de la Escuela de Artes Pásticas.
Desde 1972 a 1979 desempeñó diferentes cargos culturales y universitarios. Y en 1980, a los 56 años se suicida en San Salvador.

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