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Benjamín Saúl era un enamorado
de la figura humana, producto de su pasión por el arte griego,
aunque claro que al final el artista español estableció
su propio estilo de trabajo. Y una parte de esa obra será exhibida
en el Centro Cultural de España, especialmente para aquellos que
aún no conocen su legado artístico.
La exposición contará también con algunas obras que
han sido prestadas por coleccionistas privados, esto con el objetivo de
que los más jóvenes conozcan el trabajo del gallego.
La muestra tendrá 35 esculturas en bronce; la mayoría representa
cuerpos de mujeres, con el acostumbrado rostro de fisonomía negra.
La presentación incluye cinco relieves en cast-paper
(papel hecho a mano con pulpa de algodón) y otros cinco relieves
en bronce.
No obstante, María Ester Méndez de Anargyros, ex esposa
del artista, considera que lo más importante en esta ocasión
es la edición del libro de dibujos que estaba inédito y
que fue encontrado en la mesa de trabajo cuando el artista murió.
Esos dibujos fueron numerados por Benjamín Saúl, rompiendo
así lo tradicional en sus dibujos, ya que consideraba que su obra
era intemporal, por lo que no debían ser numerados, menciona María
Ester.
En todo caso, tanto sus dibujos como sus esculturas forman parte de un
arte que se desprendía de lo cotidiano allá por los años
60, y que benefició a una geneeración de jóvenes
escultores que recibieron las enseñanzas del español.
Cultivador
del arte
Al ver la exposición en el Centro
Cultural de España no vaya a pensar que Benjamín solo hacía
pequeñas esculturas de bronce. A él le gustaba trabajar
obras monumentales. De hecho, cuando vino al país era con el objetivo
de hacer uno de los Cristos más grandes del mundo, algo que no
se pudo concretizar por la falta de apoyo económico.
Muestra de su trabajo monumental en El Salvador son la estatua al padre
Cañas (tres figuras de bronce se encuentran en el Parque Central
de Zacatecoluca); Mujer yacente, que se encuentra dentro del
ex edificio de la Centroamericana, obra hecha en piedra artificial, pero
que después de los daños sufridos por terremoto de 1986
fue fundida en bronce. Esta obra tiene un tamaño de más
de dos metros de largo por casi un metro de ancho.
Asimismo está el Monumento al mar, hecho en piedra
artificial, conocido como la Fuente Luminosa frente al BanCo,
antiguo edificio de la Embajada de Estados Unidos, entre otras esculturas.
Pero sus obras no solo se encuentran en El Salvador; también las
hay en República Dominicana, en España y en Estados Unidos.
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Las esculturas de Benjamín Saúl
son la fiel representación de lo que cruzaba en su mente, tal como
él lo escribiera una vez al decir que el hombre es el protagonista
de su mente. Coordina lo imaginario con lo posible..., y ese mismo
pensamiento lo puede usted descubrir visitando la exposición que
estará en el Centro Cultural de España hasta el 20 de julio.
Pero antes debe escuchar la conferencia homenaje que pronunciará
el poeta y destacado orador, doctor David Escobar Galindo, el 12 de julio,
a las 6:30 p.m. en el mismo lugar donde reposa la obra del excelso Benjamín
Saúl.




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Ficha
biográfica
Nació el 27 de junio de 1924 en Monforte
de Lemos, provincia de Galicia, al norte de España, pueblo donde
existe un castillo medieval que alberga una colección de pinturas
de El Greco. Fue el último hijo de Nemesio Rodríguez y Emilia
Quiroga.
El padre de Saúl tenía un negocio de cerámica, rodeándole
desde su niñez un ambiente artístico.
A la edad de siete años ya había decidido ser escultor,
era un soñador y escogió usar de sus nombres Benjamín
Saúl solamente. Estos dos nombres bíblicos eran de gran
importancia y orgullo para él. Benjamín, el último
hijo de Raquel y Jacob, fundador de las doce tribus de Israel, y Saúl,
el primer Rey de Israel.
Su hermano mayor, Luis, avivó su vocación de artista y le
proporcionó constante ayuda para su educación. Asiste desde
1944 hasta 1950 a la Real Escuela Superior de Bellas Artes San Fernando
en Madrid.
En el estudio de José Planes adquiere mayor experiencia en la técnica
de la escultura.
En 1949 gana el primer premio de las Cuatro Escuelas Superiores de España
con una Terracota: Cabeza de mujer.
En 1950 obtiene en el Concurso Nacional de España Valle de
los Caídos la máxima compensación económica
por su relieve Paso del Estrecho.
De 1955 a 1960 viaja a República Dominicana, donde es invitado
para realizar doce monumentos, entre ellos Alma Mater (Universidad
Nacional de Santo Domingo), dos leones del Palacio Nacional y relieves
en el Ministerio de Educación). Saúl hizo llegar de España
siete escultores para que le asistan en este proyecto que duró
cinco años.
Desde 1960 a 1963 trabajó y estudió en Italia, Francia y
España. Patrocinado por el Instituto Iberoamericano, exhibe una
colección de dibujos en el Ateneo de Valencia. Vivió después
en Florencia y al recibir una beca del gobernador francés por una
serie titulada Peces se traslada a París.
A finales de 1963 llega a El Salvador, atendiendo la invitación
del embajador de El Salvador en España, para erigir en el volcán
Quezaltepec un Cristo monumental, obra que nunca llegó a realizarse
por falta de fondos.
En 1964 es nombrado director de la Escuela de Artes Pásticas por
Salarrué, quien era director General de Bellas Artes, con quien
comparte una estrecha amistad.
En 1965 fue nombrado catedrático de la Facultad de Ingeniería
y Arquitectura de la Universidad de El Salvador. En 1970 es nombrado de
nuevo como director de la Escuela de Artes Pásticas.
Desde 1972 a 1979 desempeñó diferentes cargos culturales
y universitarios. Y en 1980, a los 56 años se suicida en San Salvador.

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