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Un
trabajo de investigación universitario sobre la fotografía
antigua, entre 1994 y 1995, le motivó crear arte con la luz.
El estudio de la fotografía desde
1994 apasionó tanto a Walterio Iraheta, que ahora incursiona
en ese campo en forma artística. Muestra de eso es su exposición
Corpus medius.
Su nueva exhibición es puramente fotográfica, nada que
ver con sus muestras anteriores donde dominaba el dibujo y los colores
hechos con pinceles.
Aunque Walterio ya había incursionado un poco en el mundo de
las imágenes fotográficas, realizando proyectos de investigación
con el daguerrotipo y la fotografía antigua, es hasta ahora que
muestra sus habilidades como fotógrafo artístico.
Anteriormente se trataba de pinturas al óleo que simulaban retratos
en sepia aquel color que da la sensación a lo antiguo
de personajes que viven en espacios abiertos y de ensueños.
Luego siguió una serie de collages en donde incorporaba
retratos de su familia y fotos genuinas antiguas sobre fondos tratados
con ácido, café, quemaduras de plancha y pistolas de soldar.
Muestras que en orden cronológico son Ese extraño
deseo de volar (1998), El sueño perturbado
(1999) y El lado olvidado del corazón (2000).
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Pero en cada uno de estos trabajos, Walterio
todavía no se despegaba por completo de la pintura tradicional
para entrar de lleno en la fotografía. Siempre había elementos
que unían una técnica con otra y una disciplina con otra.
El
nuevo proyecto
Bautizada como Corpus medius, que traducido del latín
significa medios cuerpos, Iraheta demuestra su creatividad con una serie
de fotografías en blanco y negro, viradas al sepia, de figuras
que en cierta manera recuerdan sus series de dibujos anteriores.
Corpus medius es en definitiva un interesante giro en la
carrera de Iraheta, quien no se conforma con trabajar la plástica
de una manera tradicional, sino que incursiona a otras experiencias
artísticas con el fin de expresar mejor sus emociones y sus sentimientos.
Con una presentación de 35 piezas, que se divide en dos: imágenes
de cuerpos medios y la fotografía con elementos extrafotográficos,
como los ensambles de fotos antiguas y las manchas de emulsiones.
Corpus medius estará en exhibición hasta el
16 de agosto, tiempo durante el cual se podrá apreciar el buen
manejo cromático de las fotografías, así como la
composición de la misma, con imágenes de cuerpos femeninos
y masculinos en una combinación que resalta lo etéreo.
Técnicamente la fotografía ha sido trabajada por el mismo
Walterio utilizando las herramientas tradicionales de la impresión
fotográfica, como el cuarto oscuro, la impresora, los químicos
reveladores y fijadores, pero con el agregado del toque mágico.
El blanco y negro transformado en sepia denota la habilidad adquirida
por Walterio, quien asegura que en sus fotos no ha intentado transmitir
conceptos, es nada más la pura imagen.
En su trabajo ha utilizado película de alto contraste, como el
rollo de 400 ASA, en los formatos de 135 y 120 milímetros.
Su trabajo fue realizado estrictamente con luz natural y pantallas de
rebote improvisadas, lo que demuestra que para el arte cualquier cosa
es utilizable, lo que enseña además que el arte es algo
vital y cambiante en El Salvador.
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El trabajo de laboratorio de Walterio Iraheta fue realizado en el estudio
fotográfico de Teyo Orellana.
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Influencia
de fotógrafos
El nuevo trabajo de Walterio es producto de años de experimentación
y estudio; pero han influido también los trabajos fotográficos
de tres profesionales de la cámara.
El
estadounidense Joel Peter Witkins, de quien Walterio retomó
el nombre Corpus medius. Este fotógrafo captura
imágenes de cadáveres y vísceras humanas.
El
estadounidense Robert Maplethorphe, quien trabaja temas sobre
homosexuales.
Y el fotógrafo venezolano Alexander Apóstol, un
profesional de temas variados.
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