4 de agosto 2002


Cuarenta líderes comunitarios del país fueron capacitados por técnicos israelíes
sobre la mejor manera de desarrollar un turismo rural y ecológico, bajo la visión
laboral y de conservación ambiental.


Lagos, lagunas y ríos constituyen uno de los destinos preferidos por los turistas, tanto nacionales como extranjeros, especialmente en época de vacaciones.

Los verdes cafetales y el bosque original que se extienden sobre las cadenas montañosas del occidente y se visten en el ocaso se visten de blanca neblina, brindan un espectáculo natural e invitan al descanso.
Igual sensación produce recorrer las apacibles calles de poblados incrustados en las faldas de esos verdes montes o de los que se extienden por toda la Cordillera del Bálsamo. El hermoso Valle de Jiboa, las plantaciones agrícolas de Las Pilas y las cálidas playas de la zona oriental también invitan a la contemplación.
Y qué decir de otros sitios que esconden las más auténticas tradiciones como Panchimalco, La Palma, San Ignacio, Nahuizalco, Tenancingo, Suchitoto y Cacaopera, entre otros.
Pero estos tesoros no están escondidos en las grandes ciudades sino en pueblos, villas, cantones y aldeas que esperan ser descubiertos y explotados turísticamente, pero de una manera planificada a fin de cumplir con dos propósitos principales: proveer empleos al sector rural y contribuir a la conservación de sus recursos naturales.
Bajo esta visión, el gobierno de Israel, a través de su embajada en nuestro país, y la Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR) materializaron parte del sueño capacitando a 40 líderes comunitarios. Para ello trajeron a dos asesores de microempresas dedicadas al turismo rural del Centro Internacional de Capacitación Golda Meier Monte Carmel en Haifa.
El embajador de Israel en El Salvador, Yosef Livné, parece tener claras las razones por las que están apoyando esta iniciativa: “El Salvador es una joya. Sus lagos, sus montañas y sus playas son tesoros que aún deben ser descubiertos por el mundo, no por sus ciudadanos. La belleza del Cerro Verde, el sonriente Coatepeque, Perquín, Las Pilas y otros tesoros escondidos esperan ser explorados”, dijo al inaugurar el seminario “Turismo rural y ecológico”.

Las cabañas de montaña como ésta
frente el Cerro Verde están están de moda.

“El árbol del amor”, dentro del “Jardín de los cien años”, es una de las mayores atracciones que ofrece el Parque Nacional de Montecristo, en Metapán.

 

De la experiencia

Entre el 15 y el 26 de julio, Ieoshua Levi y Ran Afek, los técnicos israelíes, desarrollaron una agenda preparada específicamente para El Salvador, que centraba su contenido en teoría turística a nivel general como en el sentido ecológico y rural; mercadeo, ejemplos de proyectos factibles y elaboración de otros por parte de los participantes para que fueran ejecutados después del seminario, entre otros aspectos.
Lo interesante de este curso fue que los técnicos y los participantes hicieron visitas de campo para una mejor experimentación de las ideas que se pueden aplicar. Los participantes llegaron con muchas expectativas y regresarán a sus comunidades con ideas frescas y útiles que contribuyan al tan deseado desarrollo local.
Raquel Durán, del comité de turismo de la alcaldía de Suchitoto, dice que realizarán jornadas de trabajo entre los impulsores de turismo con un grado de organización para trasladarles las técnicas aprendidas y así planificar buenas alternativas en turismo, ya que el municipio cuenta con muchos sitios rurales con potencial aún no explotados.
“El cerro de Guazapa, por ejemplo, tiene mucho por descubrírsele, al igual que el centro recreativo Las Américas, el río Quezalapa y la isla de los Pájaros, actualmente desprotegida”, afirma Raquel.
Catalino Ortiz, de la organización indígena Winaka, de Cacaopera, dijo estar interesado en aprender “las formas en que se puede ir desarrollando el turismo” en un lugar que no es visitado y que cuenta con muchas potencialidades turísticas, como parajes, el río Torola, cuevas, sitios arqueológicos, las tradiciones como los bailes de “Los negritos”, de “Los emplumados” o “Los patojeados”.
Antes de iniciar este seminario, ambos expertos israelíes confirmaron algunos de nuestros atractivos turísticos durante un recorrido desde Ahuachapán hasta La Unión. Según Ieoshua Levi, “el producto existe, lo que hay que hacer es darle forma, capacitar a la gente y arreglar un poco la infraestructura. El producto es interesante y puede atraer turistas extranjeros y a salvadoreños como una alternativa de conocer el país donde uno vive”.
El lago de Coatepeque, reservas naturales en la zona occidental y cerca de la frontera con Honduras, son consideradas por Levi como “zonas preciosas” que pueden convertirse en un destino turístico interesante, al igual que las playas del Pacífico y muchas “cosas bonitas” que no existen en otros partes del mundo. “No les falta nada, tienen muchísimas cosas en un territorio pequeño, todo está muy cerquita y esa es una ventaja”, dice.
Manuel Avilés, presidente de Corsatur, dice que con estas capacitaciones se espera empezar a implementar proyectos de agroturismo y turismo rural, que no requieren de gran infraestructura, sino de muy poca inversión cuando hay una base, como el caso del proyecto Las Lajas en Coatepeque.

El Parque Nacional de Montecristo alberga un interesante museo de objetos
relacionados con antigua hacienda San Miguel Ingenio.

Termos del río”, sobre la carretera a Santa Ana, es una buena opción turística

 

Líderes de turismo en plena
capacitación con Ieoshua
Levi, técnico israelí.

Nueva visión

“Creemos en el turismo rural, tenemos experiencias. En Suchitoto tenemos un año de realizar las cabalgatas al cerro de Guazapa y es algo que atrae mucho al turista, especialmente al extranjero”, afirma Raquel Durán.
Esta líder sabe que Suchitoto es más que un pueblo bonito arquitectónicamente y que desarrollando las opciones turísticas a nivel rural pueden incrementar el número de visitantes, que cada fin de semana alcanza un estimado de 400 a 500 en tiempos normales, cifra que aumenta a 7000 visitantes en días feriados.
Raquel cree que Suchitoto puede satisfacer el gusto de cada turista, ya sea en cultura, historia, aventura o simplemente descanso. Cuentan con cierta experiencia, pues en los últimos años el turismo se ha convertido en un fuente de trabajo, pero necesitan desarrollarlo más.
Caso contrario ocurre en Cacaopera, donde según Catalino Ortiz, no hay turismo. “Los turistas son los mismos lugareños. Vemos en cierta manera el turismo como una fuente de trabajo. En Cacaopera nadie va a ganar por ejemplo ¢50 en tres horas si el jornal vale ¢30 ó ¢25”, asegura Catalino refiriéndose al ingreso que puede generar el funcionamiento de un hostal.
En Cacaopera sólo existe un pequeño hospedaje que funciona en el museo local a un costo módico. Catalino cree que este tipo de proyectos podría generar desarrollo a su pueblo, pero que solos no pueden lograrlo. “Necesitamos que instituciones como Corsatur nos ayuden con la publicidad”, dice.
Manuel Avilés cree que la preparación de los líderes de turismo significa un paso importante en el fomento del turismo nacional y extranjero, el cual tiene entre sus ventajas las cortas distancias que permiten recorrer varios lugares en un mismo día, y muchos de ellos están en la zona rural.
Ieoshua Levi cree que los 740,000 turistas que visitaron el país en el último año y el crecimiento anual del 20% son cifras que deben aprovecharse para desarrollar un turismo ecológico y rural de manera atractiva, lo que se consigue a través de la iniciativa de la población rural y del apoyo de organizaciones oficiales y no oficiales.

“Ruta del Maíz”
No es una nueva turística, sino un nuevo concepto de asociatividad turística a fin de mejorar la atención a los visitantes


Es una iniciativa empresarial apoyada por GTZ de Alemania, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Fundación PROESA y CORSATUR, que promueve la calidad de los servicios con prácticas de protección y amigables con el medio ambiente en toda la región centroamericana.

Hasta la fecha están incorporadas 100 empresas de Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y El Salvador. Por El Salvador son ocho las empresas turísticas ubicadas en San Salvador, Suchitoto, Ilobasco y La Palma las involucradas en esta iniciativa.

La “Ruta del Maíz” es una iniciativa de asociación y fortalecimiento de las micros y pequeñas empresas turísticas de inversión local que incorporan el componente de “producción más limpia”.

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