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Lagos,
lagunas y ríos constituyen uno de los destinos preferidos por
los turistas, tanto nacionales como extranjeros, especialmente en época
de vacaciones.
Los verdes cafetales y el bosque original
que se extienden sobre las cadenas montañosas del occidente y
se visten en el ocaso se visten de blanca neblina, brindan un espectáculo
natural e invitan al descanso.
Igual sensación produce recorrer las apacibles calles de poblados
incrustados en las faldas de esos verdes montes o de los que se extienden
por toda la Cordillera del Bálsamo. El hermoso Valle de Jiboa,
las plantaciones agrícolas de Las Pilas y las cálidas
playas de la zona oriental también invitan a la contemplación.
Y qué decir de otros sitios que esconden las más auténticas
tradiciones como Panchimalco, La Palma, San Ignacio, Nahuizalco, Tenancingo,
Suchitoto y Cacaopera, entre otros.
Pero estos tesoros no están escondidos en las grandes ciudades
sino en pueblos, villas, cantones y aldeas que esperan ser descubiertos
y explotados turísticamente, pero de una manera planificada a
fin de cumplir con dos propósitos principales: proveer empleos
al sector rural y contribuir a la conservación de sus recursos
naturales.
Bajo esta visión, el gobierno de Israel, a través de su
embajada en nuestro país, y la Corporación Salvadoreña
de Turismo (CORSATUR) materializaron parte del sueño capacitando
a 40 líderes comunitarios. Para ello trajeron a dos asesores
de microempresas dedicadas al turismo rural del Centro Internacional
de Capacitación Golda Meier Monte Carmel en Haifa.
El embajador de Israel en El Salvador, Yosef Livné, parece tener
claras las razones por las que están apoyando esta iniciativa:
El Salvador es una joya. Sus lagos, sus montañas y sus
playas son tesoros que aún deben ser descubiertos por el mundo,
no por sus ciudadanos. La belleza del Cerro Verde, el sonriente Coatepeque,
Perquín, Las Pilas y otros tesoros escondidos esperan ser explorados,
dijo al inaugurar el seminario Turismo rural y ecológico.

Las
cabañas de montaña como ésta
frente el Cerro Verde están están de moda.

El
árbol del amor, dentro del Jardín de los cien
años, es una de las mayores atracciones que ofrece el Parque
Nacional de Montecristo, en Metapán.
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De
la experiencia
Entre el 15 y el 26 de julio, Ieoshua Levi y Ran Afek, los técnicos
israelíes, desarrollaron una agenda preparada específicamente
para El Salvador, que centraba su contenido en teoría turística
a nivel general como en el sentido ecológico y rural; mercadeo,
ejemplos de proyectos factibles y elaboración de otros por parte
de los participantes para que fueran ejecutados después del seminario,
entre otros aspectos.
Lo interesante de este curso fue que los técnicos y los participantes
hicieron visitas de campo para una mejor experimentación de las
ideas que se pueden aplicar. Los participantes llegaron con muchas expectativas
y regresarán a sus comunidades con ideas frescas y útiles
que contribuyan al tan deseado desarrollo local.
Raquel Durán, del comité de turismo de la alcaldía
de Suchitoto, dice que realizarán jornadas de trabajo entre los
impulsores de turismo con un grado de organización para trasladarles
las técnicas aprendidas y así planificar buenas alternativas
en turismo, ya que el municipio cuenta con muchos sitios rurales con
potencial aún no explotados.
El cerro de Guazapa, por ejemplo, tiene mucho por descubrírsele,
al igual que el centro recreativo Las Américas, el río
Quezalapa y la isla de los Pájaros, actualmente desprotegida,
afirma Raquel.
Catalino Ortiz, de la organización indígena Winaka, de
Cacaopera, dijo estar interesado en aprender las formas en que
se puede ir desarrollando el turismo en un lugar que no es visitado
y que cuenta con muchas potencialidades turísticas, como parajes,
el río Torola, cuevas, sitios arqueológicos, las tradiciones
como los bailes de Los negritos, de Los emplumados
o Los patojeados.
Antes de iniciar este seminario, ambos expertos israelíes confirmaron
algunos de nuestros atractivos turísticos durante un recorrido
desde Ahuachapán hasta La Unión. Según Ieoshua
Levi, el producto existe, lo que hay que hacer es darle forma,
capacitar a la gente y arreglar un poco la infraestructura. El producto
es interesante y puede atraer turistas extranjeros y a salvadoreños
como una alternativa de conocer el país donde uno vive.
El lago de Coatepeque, reservas naturales en la zona occidental y cerca
de la frontera con Honduras, son consideradas por Levi como zonas
preciosas que pueden convertirse en un destino turístico
interesante, al igual que las playas del Pacífico y muchas cosas
bonitas que no existen en otros partes del mundo. No les
falta nada, tienen muchísimas cosas en un territorio pequeño,
todo está muy cerquita y esa es una ventaja, dice.
Manuel Avilés, presidente de Corsatur, dice que con estas capacitaciones
se espera empezar a implementar proyectos de agroturismo y turismo rural,
que no requieren de gran infraestructura, sino de muy poca inversión
cuando hay una base, como el caso del proyecto Las Lajas en Coatepeque.

El
Parque Nacional de Montecristo alberga un interesante museo de objetos
relacionados con antigua hacienda San Miguel Ingenio.

Termos
del río, sobre la carretera a Santa Ana, es una buena opción
turística
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Líderes
de turismo en plena
capacitación con Ieoshua
Levi, técnico israelí.
Nueva
visión
Creemos en el turismo rural, tenemos experiencias. En Suchitoto
tenemos un año de realizar las cabalgatas al cerro de Guazapa
y es algo que atrae mucho al turista, especialmente al extranjero,
afirma Raquel Durán.
Esta líder sabe que Suchitoto es más que un pueblo bonito
arquitectónicamente y que desarrollando las opciones turísticas
a nivel rural pueden incrementar el número de visitantes, que
cada fin de semana alcanza un estimado de 400 a 500 en tiempos normales,
cifra que aumenta a 7000 visitantes en días feriados.
Raquel cree que Suchitoto puede satisfacer el gusto de cada turista,
ya sea en cultura, historia, aventura o simplemente descanso. Cuentan
con cierta experiencia, pues en los últimos años el turismo
se ha convertido en un fuente de trabajo, pero necesitan desarrollarlo
más.
Caso contrario ocurre en Cacaopera, donde según Catalino Ortiz,
no hay turismo. Los turistas son los mismos lugareños.
Vemos en cierta manera el turismo como una fuente de trabajo. En Cacaopera
nadie va a ganar por ejemplo ¢50 en tres horas si el jornal vale
¢30 ó ¢25, asegura Catalino refiriéndose
al ingreso que puede generar el funcionamiento de un hostal.
En Cacaopera sólo existe un pequeño hospedaje que funciona
en el museo local a un costo módico. Catalino cree que este tipo
de proyectos podría generar desarrollo a su pueblo, pero que
solos no pueden lograrlo. Necesitamos que instituciones como Corsatur
nos ayuden con la publicidad, dice.
Manuel Avilés cree que la preparación de los líderes
de turismo significa un paso importante en el fomento del turismo nacional
y extranjero, el cual tiene entre sus ventajas las cortas distancias
que permiten recorrer varios lugares en un mismo día, y muchos
de ellos están en la zona rural.
Ieoshua Levi cree que los 740,000 turistas que visitaron el país
en el último año y el crecimiento anual del 20% son cifras
que deben aprovecharse para desarrollar un turismo ecológico
y rural de manera atractiva, lo que se consigue a través de la
iniciativa de la población rural y del apoyo de organizaciones
oficiales y no oficiales.
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Ruta
del Maíz
No es una nueva turística, sino un nuevo concepto de asociatividad
turística a fin de mejorar la atención a los visitantes
Es una iniciativa empresarial apoyada por GTZ de Alemania, la
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
(USAID), la Fundación PROESA y CORSATUR, que promueve la
calidad de los servicios con prácticas de protección
y amigables con el medio ambiente en toda la región centroamericana.
Hasta la fecha están incorporadas 100 empresas de Belice,
Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y El
Salvador. Por El Salvador son ocho las empresas turísticas
ubicadas en San Salvador, Suchitoto, Ilobasco y La Palma las involucradas
en esta iniciativa.
La
Ruta del Maíz es una iniciativa de asociación
y fortalecimiento de las micros y pequeñas empresas turísticas
de inversión local que incorporan el componente de producción
más limpia.
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