|


La cultura
salvadoreña trata a la persona con discapacidad en forma paternalista.
Cuántos maestros discapacitados
existen en el país y cuáles son sus principales necesidades
y que tanto están siendo discriminados en la sociedad? Las respuestas
a estas interrogantes se descorren a voz de los mismos afectados.
José Pilar Reyes es maestro con 14 años de experiencia
en educación especial y labora en el Centro de Parálisis
Cerebral incorporado al Instituto Salvadoreño de Rehabilitación
de Inválidos (ISRI). Ahí tiene a cargo niños dentro
del programa terapia educativa, que les ayuda a la comprensión
verbal, al cálculo de atención y de estimulación
temprana.
A sus 42 años y con una lesión medular que le obliga a
andar en silla de ruedas es un profesor dinámico. Él nos
descorre parte de su vida.
Para ser maestro tuve que pasar grandes odiseas. Una de ellas
es que hace más de una década yo vivía en la colonia
Costa Rica y viajaba para la universidad en mi silla de ruedas todos
los días. Como no tenía vehículo y los autobuses
no están condicionados para transportar personas como yo, me
tocaba ir por toda la calle hasta el centro educativo ubicado en la
Roosevelt. Por suerte, esta peregrinación se terminó cuando
me gradué como licenciendo en Educación Especial (1987)
y conseguí trabajo rápido. Esto gracias a que estudié
con financiamiento de educrédito.
Se me dio prioridad no por mi discapacidad, sino porque en el
momento estaba endeudado con educrédito. Esa fue mi salvedad
de obtener de inmediato la plaza. Y es que el país cuenta con
una crisis laboral que es de conocimiento de todos los salvadoreños,
pero no todos optamos a tener un trabajo, sostiene Pilar Reyes
Según este profesor, si un discapacitado va a competir con personas
normales, es un hecho que no le van a dar la plaza a aquel,
todo porque nuestra sociedad tiene la imagen de que la persona con limitantes
no es capaz. Es decir que observan a simple vista la discapacidad de
la persona; por ejemplo, si es un ciego, ven que no puede ver, pero
no detectan las capacidades que tiene para desempeñarse. Lo mismo
pasa con un sordo; lo primero que van a percibir es que no escucha,
pero detrás de esa sordera hay una persona capaz de realizar
actividades igual o mejor que otras personas.

El
sector con ceguera es de los más discriminados en la sociedad
salvadoreña.
Víctima
de la indiferencia
A nivel estatal ninguna institución conoce el número exacto
de discapacitados, ya que no hay un registro actualizado para determinar
su cantidad. En 1992, la Dirección de Estadísticas y Censos
presentó, por primera vez, cifras nacionales de la población
con discapacidad, estimándose en 1.6% de la población
total, es decir 81,721 personas.
Estos datos subestiman a la población con discapacidad, ya que
el censo sólo registró la población con impedimento
físico, sin tomar en cuenta todos los tipos de discapacidad,
incorporando la locomoción, la comunicación, la destreza,
la disposición corporal y la conducta.
A nivel de los educadores, el Ministerio de Educación registra
un aproximado de 32 mil maestros en sistema tradicional y 8,500 en el
sistema EDUCO. De estas cantidad de contratados, 95 son discapacitados.
La realización de las actividades laborales remuneradas es un
criterio fundamental de integración social, y en el medio salvadoreño
ha sido muy difícil para que algunos maestros con discapacidad
puedan acceder a un empleo formal.
Andrés Reyes, quien padece de ceguera total, es uno de los menos
favorecidos por parte de Educación. Hace cuatro años se
graduó de profesorado de Educación Media para la Enseñaza
de las Ciencias Sociales en la UES, y todavía no encuentra empleo.
Desde que me gradué me ha ido mal. Yo le mandé una
carta el 22 de noviembre de 1999 a la ministra de Educación,
y ella designó a una persona para resolver mi situación.
Este luego de contribuir entorpeció mi proceso de selección.
Con el designado nos reunimos en varias ocasiones y al final me dijo
que no había plaza. El problema es que cuando uno de ciego busca
la oportunidad, los currículos de uno los van segregando.
Uno de mis grandes sueños es estar frente a un grupo de
alumnos dando clases. El simple hecho de que sea ciego no quiere decir
que no esté preparado para dar Historia, Sociología, Geografía,
Urbanidad y Cívica. Estoy capacitado para eso. Si piensan que
por no poder ver no voy desempeñarme bien en mi profesión,
están muy equivocados, asegura.
El problema es grave. No solo Educación nos segrega. Tuve
la oportunidad de ir a una entrevista a un colegio privado en Mejicanos.
Cuando llegué el entrevistador me preguntó por mi discapacidad
y si sabía manejar computadoras. Mi respuesta fue que podía
aprender, pero no me emplearon, sostuvo Reyes.
|
|
Compiten
por una plaza
Lo único que pide este profesional es que se le dé una
oportunidad de estar frente a un grupo de estudiantes para demostrar
lo que sabe hacer: docencia.
Según la ministra de Educación, Evelyn Jacir de Lovo,
no existe un acceso privilegiado del maestro discapacitado cuando compite
por una plaza. De hecho solo cuentan con 95 docente con discapacidad
que laborar en cinco instituciones estatales. Tres de ellas son escuelas
de educación especial.
El acceso de las personas con discapacidad sólo en las escuelas
que tiene atención a niños con necesidades especiales
está mal. No debería de ser así. También
tienen que laborar en los centros educativos tradicionales, sostiene
la ministra.
Ante la escasez de oportunidades, Jacir dijo que se están haciendo
propuestas para modificar la Ley de la Carrera Docente, para que sea
coherente con la Ley de Equiparación de Oportunidades y darle
cabida privilegiada a los maestros con discapacidad, siempre y cuando
logren tener desempeño satisfactorio en sus pruebas de conocimiento
y cumplan la especialidad.
Es decir, que si el candidato padece ceguera, sordera y alguna limitación
física, cumple con la prueba sicométrica, de conocimientos
y especialidad, tendrá prioridad por cualquier motivo. Pero esto
hasta el momento no es así.
Las pruebas sicosométricas tienen como finalidad establecer equilibrio
emocional, el nivel de responsabilidad, capacidad de dirección
de grupo de alumnos y alta autoestima.
La ministra de Educación hace un llamado a todos los maestros
en general a luchar contra sus propios prejuicios y darse cuenta de
que no solamente hay que darles la oportunidad a las personas con discapacidad;
también hay que darse la oportunidad como persona normal de experimentar
lo que algún profesor con limitantes puede enseñarle a
los niños.
Asimismo de convivir con una persona que tiene más limitaciones
que ellos, que están haciendo un doble esfuerzo como docentes.
Esto forma más integralmente a los educandos y quizá que
cualquier otra experiencia.
Todos los salvadoreños debemos romper con el mito de que una
persona con discapacidad no puede enseñarle a sus hijos. Al contrario,
ellos son maestros ejemplares para nuestros hijos. Por ejemplo, en el
caso del no vidente, es de las personas que le dedican más reflexión
a su vida y a profundizar muchas cosas para hacerlo mejor docente que
otros que tienen los cinco sentidos, sostuvo la funcionaria.

Los
maestros con discapacidad pueden ejercer incluso mejor el magisterio
que quienes gozan de todas sus facultades.
Oportunidad,
no lástima
El desempleo para los maestros con discapacidad se ha convertido en
una de las enfermedades sociales. Acceder a un puesto de trabajo supone
un reto, especialmente cuando el país atraviesa por la carencia
de oportunidades en el mercado laboral en todos los sentidos y en todas
las profesiones.
El Ministerio de Trabajo y Previsión Social es la institución
que vela por la inserción de las personas mediante la gestión
con empresas y la colocación del personal por medio de la oficina
de colocación de empleo, siempre y cuando el individuo esté
calificado para desempeñar el puesto demandado.
Sin embargo, esa oficina no cuenta con un banco de datos que informe
cuántas personas con discapacidad laboran en la actualidad ni
cuántos inspectores asignados para llevar un control de las empresas
que contratan a las personas con discapacidad.
Qué dice la ley
Desde hace dos años existe la Ley de Equiparación de Oportunidades
para Personas con Discapacidad, poco difundida en la sociedad, que ordena
específicamente a los empleadores reservar una vacante de cada
25 personas contratadas, pero esta norma no se aplica en el sector público
ni en el privado.
Y en caso de aplicarse, de conformidad al artículo 25 de dicha
Ley, todos los obligados a contratar personas con discapacidad y no
lo hicieran se sujetan a las sanciones señaladas por el artículo
627 del Código de Trabajo, que incurre al infractor en una multa
hasta de quinientos colones, sanción que para la mayoría
de los maestros y profesionales resulta risible.
Nuestra sociedad tiene muchos tabúes, muchos mitos de las
personas con discapacidad. Piensan que somos de una manera inútiles,
que no somos capaces de competir en igualdad de condiciones las personas
normales. Es un problema cultural, dice Griselda Zeledón,
asesora técnica educativa del Centro de Audición y Lenguaje
anexo al ISRI.
La persona con discapacidad ha luchado al igual que los demás
para llegar a profesional. Por obtener un título, un sordo, un
ciego o una persona no se moviliza bien; tiene el mismo valor que el
de cualquier persona normal, sostiene Zeledón, quien padece
de sordera.

Sólo
en teoría se está haciendo
mucho por los maestros.
|
|

Faltan
programas de inserción social
para las personas con discapacidad.
Ella asegura que ley de la discapacidad
es un gran avance, pero el camino aún es muy largo y estrecho;
falta sensibilizar y concienciar a las personas y a las empresas públicas
y privadas.
En lo que se mostró insatisfecha fue en la configuración
del Consejo Nacional de Atención Integral a la Persona con Discapacidad
(CONAIPD), por tener 16 representantes del Gobierno y sólo cuatro
asociaciones de personas con discapacidad que nunca son escuchadas.
Según Zeledón, el consejo tiene planes y proyectos, convoca
al sector con discapacidad, les preguntan y se les responden. Pero a
la hora de tomar decisiones, lo que proponen no es tomado en cuenta.
Tanto los maestros ciegos, los sordos y los que padecen más de
algún impedimento físico, lo único que solicitan
al gobierno es un lugar como ciudadanos de primera clase, como lo estipula
la Constitución de la República, con derechos a salud,
vivienda, educación y oportunidades laborales. Y no un lugar
de tercera o cuarta categoría, que sea por lástima o caridad.
Sólo cuando las personas hagamos de un lado los prejuicios o
suframos en carne propia una discapacidad, comenzaremos a entender que
todos los problemas que produzca una discapacidad en el ser humano tienen
una raíz llamada discriminción.

En
la sociedad existe un desconocimiento de las necesidades y de los derechos
de las personas con discapacidad.
|
Discriminación
y barreras arquitectónicas
Según las personas con discapacidad, somos iguales al resto
de las personas en el pago de los impuestos, pero cuando éstos
se devuelven en servicios, no hay equidad.
Ser maestros con discapacidad en El Salvador es una auténtica
carrera de obstáculos. Para ellos caminar por las diferentes
calles del país se convierte en una junla urbana que les
impide desarrollarse con normalidadas
Aun los centros escolares donde laboran se convierten en una selva
de concreto donde no se puede andar. Al mismo tiempo llama la
atención la falta de sensibilidad social frente a esta
situación.
Uno no cuenta con la infraestructura accesible. Las barreras
arquitectónicas en nuestro país se pasan de lo normal;
solo hay gradas y no rampas. Aun en la escuela que laboro tengo
que pedir ayuda a los alumnos para poder subir y bajar las gradas.
Sin embargo, los mayores obstáculos surgen de la falta
de conciencia en la sociedad y en el gobierno de que el discapacitado
debe tener oportunidades de integración, tanto laborales
como culturales y recreativas, comenta Carolina Castillo,
maestra de Educación Especial en el Centro Escolar Licenciada
Griselda Zeledón.
A los dos años, Carolina tuvo poliomielitis, lo que le
dejó secuelas en los medios superiores e inferiores. Sin
embargo, esto no ha sido impedimento para su desarrollo como profesional.
Ella es licenciada en Educación Especial, graduada de la
Universidad Francisco Gavidia.
|

Existe
limitado e inadecuado acceso a servicios de salud, educación
y trabajo
|
Parte
de sus derechos
Desde el 2001, existe un Reglamento de Ley
Ser
protegidos contra toda discriminación, explotación,
trato denigrante o abusivo en razón de su discapacidad.
Recibir
educación con metodologías adecuadas que faciliten
su aprendizaje.
Obtener
empleo y ejercer una ocupación remunerada y a no ser despedidos
en razón de su discapacidad. (Artículo 2, Ley de
Equiparación de Oportunidades).
|
|