7 de octubre de 2001

¿Sabía usted que la espada de Pedro de Alvarado fue objeto de una especie de culto para el pueblo de Mejicanos y que su paradero es un misterio?


En su libro “El Salvador: descubrimiento, conquista y colonización”, el historiador Jorge Lardé y Larín incluye un relato curioso sobre la espada del conquistador Pedro de Alvarado.
Refiere de Domingo Juarros que hasta 1808 era una tradición que el seis de agosto mostraban triunfalmente la supuesta espada que Pedro de Alvarado utilizó en sus luchas de conquista de tierras cuzcatlecas.
También cita un escrito del guatemalteco Ignacio Solís, aparecido en el periódico “La República”, en el cual señala que siendo cadete, el coronel Joaquín Sáenz integró una de las expediciones militares enviadas de Guatemala hacia El Salvador en tiempos posteriores a la firma del Acta de Independencia centroamericana, estableciéndose en el pueblo de Mejicanos.
Unos soldados entraron a la iglesia parroquial de la localidad y encontraron en el altar mayor una caja que contenía una espada con aspecto antiguo.

 

En el mismo momento que uno de los soldados hacía “piruetas y alardes”, entró el cadete Sáenz, quien había sido enviado por el jefe de la tropa a fin de evitar que cometieran “abusos en el templo”.
Como el cadete Sáenz sabía el origen de aquel objeto, la presentó ante el jefe de la expedición, quien la guardó y luego la llevó a Guatemala luego de terminar la misión en El Salvador.

¿Cierto o falso?

Lardé y Larín sólo cataloga de cierta la invasión al pueblo de Mejicanos el siete de febrero de 1823 a cargo de las fuerzas imperialistas mejicanas y guatemaltecas que estaban bajo el mando del brigadier Vicente Filísola.
Para 1892, este autor refiere además otros relatos sobre el misterioso camino que recorrió la famosa espada, pues en ocasión de conmemorarse el descubrimieno de América en Madrid (España), fue enviada junto a otras piezas etnográficas para ser exhibida.
Después de Madrid se dio la orden para que fuera llevada a la ciudad de Chicago (Estados Unidos) para mostrarla en la Exposición Colombiana, pero el señor Solís asegura que esto no ocurrió, sino que fue llevada a Suramérica y que desde entonces jamás fue recuperada.
Pero Lardé y Larín también incluye el testimonio del doctor Santiago I. Barberena, quien da fe de que la espada se guardaba en Mejicanos y que luego fue llevada a Guatemala, pero que no hay ninguna garantía sobre su autenticidad, porque él mismo la había tenido en sus manos y no le parecía “corresponder, por su aspecto, al aparato fausto que gastaba nuestro conquistador”.

 

OTRAS CURIOSIDADES

En este libro, que es el tercer volumen de la colección “Biblioteca de Historia Salvadoreña”, Lardé y Larín hace un recuento de otros hechos relevantes que comprendió el descubrimmiento, la conquista y la colonización de Cuzcatlán, pero también nos ofrece relatos curiosos.

Al igual que la historia de la espada, contiene otras interesantes sobre cómo un obispo murió de amor, quiénes fueron los primeros libertinos de la colonia, cómo entre los españoles también practicaban la brujería o como un “burro” elaborado en madera por un español los protegió de la muerte.

arriba
Visite las demás ediciones publicadas Regrese a la edición mas reciente Nombres de personal que labora en esta revista Envíenos sus consultas a nustro buzón
Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com