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En su libro El Salvador: descubrimiento,
conquista y colonización, el historiador Jorge Lardé
y Larín incluye un relato curioso sobre la espada del conquistador
Pedro de Alvarado.
Refiere de Domingo Juarros que hasta 1808 era una tradición que
el seis de agosto mostraban triunfalmente la supuesta espada que Pedro
de Alvarado utilizó en sus luchas de conquista de tierras cuzcatlecas.
También cita un escrito del guatemalteco Ignacio Solís,
aparecido en el periódico La República, en
el cual señala que siendo cadete, el coronel Joaquín Sáenz
integró una de las expediciones militares enviadas de Guatemala
hacia El Salvador en tiempos posteriores a la firma del Acta de Independencia
centroamericana, estableciéndose en el pueblo de Mejicanos.
Unos soldados entraron a la iglesia parroquial de la localidad y encontraron
en el altar mayor una caja que contenía una espada con aspecto
antiguo.

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En el mismo momento que uno
de los soldados hacía piruetas y alardes, entró
el cadete Sáenz, quien había sido enviado por el jefe
de la tropa a fin de evitar que cometieran abusos en el templo.
Como el cadete Sáenz sabía el origen de aquel objeto,
la presentó ante el jefe de la expedición, quien la guardó
y luego la llevó a Guatemala luego de terminar la misión
en El Salvador.
¿Cierto
o falso?
Lardé y Larín sólo
cataloga de cierta la invasión al pueblo de Mejicanos el siete
de febrero de 1823 a cargo de las fuerzas imperialistas mejicanas y
guatemaltecas que estaban bajo el mando del brigadier Vicente Filísola.
Para 1892, este autor refiere además otros relatos sobre el misterioso
camino que recorrió la famosa espada, pues en ocasión
de conmemorarse el descubrimieno de América en Madrid (España),
fue enviada junto a otras piezas etnográficas para ser exhibida.
Después de Madrid se dio la orden para que fuera llevada a la
ciudad de Chicago (Estados Unidos) para mostrarla en la Exposición
Colombiana, pero el señor Solís asegura que esto no ocurrió,
sino que fue llevada a Suramérica y que desde entonces jamás
fue recuperada.
Pero Lardé y Larín también incluye el testimonio
del doctor Santiago I. Barberena, quien da fe de que la espada se guardaba
en Mejicanos y que luego fue llevada a Guatemala, pero que no hay ninguna
garantía sobre su autenticidad, porque él mismo la había
tenido en sus manos y no le parecía corresponder, por su
aspecto, al aparato fausto que gastaba nuestro conquistador.
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OTRAS
CURIOSIDADES
En este libro, que es el tercer volumen de la colección
Biblioteca de Historia Salvadoreña, Lardé
y Larín hace un recuento de otros hechos relevantes que
comprendió el descubrimmiento, la conquista y la colonización
de Cuzcatlán, pero también nos ofrece relatos curiosos.
Al igual que la historia de la espada, contiene otras interesantes
sobre cómo un obispo murió de amor, quiénes
fueron los primeros libertinos de la colonia, cómo entre
los españoles también practicaban la brujería
o como un burro elaborado en madera por un español
los protegió de la muerte.
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