
La
pesca artesanal en el lago de
Ilopango ha dejado de ser un medio
de subsistencia para las familias.
Los pescadores residentes en la cuenca
del lago de Ilopango tienen que soportar el intenso sol de la mañana
para poder recolectar de tres a cinco libras de pescado.
Por si fuera poco, el dinero que obtienen por la comercialización
de los peces a duras penas les alcanza para comprar el maíz y
el frijol.
José Basilio Araujo vive en la ribera del lago y tiene 21 años
de dedicarse a la pesca artesanal. En los últimos 15 años,
él ha sido testigo del aumento de los pescadores (de 300 a 1,000)
y de como la población de peces ha disminuido.
Ahora lo hacemos porque no hay otra cosa que hacer; no nos alcanza
ni para la alimentación, mucho menos para la salud y para la
educación de nuestros hijos, cuenta el viejo atrapador.
La solución a ese problema parece dibujarse en el horizonte para
120 familias. Son cinco comunidades residentes en la cuenca del lago
de Ilopango las que serán beneficiadas con la construcción
de 25 jaulas flotantes para la crianza de peces (cinco en cada comunidad).
Sustento diario
seguro
Los pobladores de San Antonio, Santa Cruz la Vega en Cojutepeque, y
San Agustín, en Cuscatlán; así como Joya Grande
y Amatitán, en La Paz, confían en que esta iniciativa
traerá mejoras en sus condiciones de vida.
El proyecto Producción en jaulas flotantes es implementado
por la Agencia de Desarrollo Microrregional de los Municipios de Ilopango,
Soyapango y San Martín (ADEMISS) y es financiado por la Fundación
Interamericana (FIA).
En la iniciativa, que también incluye acciones de saneamiento
ambiental y reconstrucción de algunas viviendas que resultaron
dañadas por los terremotos del año pasado, se invertirán
275,000 dólares.
El cultivo de peces en corral permitirá producir por jaula unas
3,500 libras de pescado cada tres meses y medio. Es algo distinto
porque la gente ya no tendrá que luchar para recolectar unos
pocos peces; tendrá seguro su sustento diario, detalla
Elena de Rodríguez, presidenta de ADEMISS.
El proyecto se desarrollará en tres fases: organización,
producción y comercialización. Hasta el momento se ha
trabajado en la primera etapa. Se reunió a los miembros de las
comunidades y fueron capacitados por técnicos del Centro de Desarrollo
Pesquero (CENDEPESCA) sobre el cultivo de peces.
A mediados de abril se continuará con la construcción
de las jaulas y luego se hará una prueba piloto para que los
pescadores aprendan a cuidar de los alevines: alimentarlos, limpiar
las jaulas y hacer muestreos sobre peso y talla.
Paralelo a ello se les capacitará sobre la comercialización
del producto: cuáles son los posibles mercados, el precio en
el que se debe vender y cómo administrar los fondos que se obtengan.
Los peces escogidos para el cultivo son tilapias, debido a que alcanzan
tallas más grandes en menor tiempo, existe más facilidad
para alimentarlas (se adapta al concentrado de granos y semillas) y
se adecua a las características del cuerpo de agua (temperatura
y oxígeno).

Las
tigresas, pioneras de la
experiencia.
|
|
Un
buen ejemplo
En 1997, un grupo de pescadores artesanales, en compañía
de sus esposas, comenzó a preocuparse porque pasaban horas y
horas en el lago sin que sus redes capturaran lo suficiente para subsistir.
Pensaron en una alternativa viable y optaron por la construcción
de jaulas flotantes.
La idea de producir y vender pescado por mayor entusiasmó al
grupo llamado Los tigres de Xilopango, compuesto por siete
mujeres y 16 hombres. Fue así que tocaron puertas en CENDEPESCA
y recibieron asesoría técnica para concretar el proyecto.
Nosotras colaboramos en todo desde el principio; hicimos cuatro
jaulas, cuidábamos los peces y nos encargábamos de la
comercialización. Poco a poco nuestro sueño se hizo realidad,
relata Concepción Campos, de 65 años.
Cinco años después, la labor ejecutada por el grupo emprendedor
llamó la atención de los miembros de ADEMISS y no dudaron
en solicitar cooperación internacional para financiar una iniciativa
similar, aunque más grande.

La
lejía y el jabón contaminan el
cuerpo de agua.
José Víctor Guillén
se dedica a la pesca desde hace 15 años. Mientras camina por
la orilla del lago llevando de la mano a su pequeño hijo confiesa
sus expectativas. Estoy seguro de que esto nos va a ayudar a relacionarnos
como personas y en lo económico también, asegura.
Celestina Velázquez dedicó 25 años de su vida a
vender el pescado recolectado por su esposo. Ahora que se necesita un
día completo y con suerte para capturar la cantidad de peces
que antes se capturaba en dos horas, esta mujer de 55 años ya
no sale de su casa para vender.
Sólo agarramos cinco libritas y las mando a vender para
ir comprando la comidita, por eso yo estoy dispuesta a ayudarles, aunque
sea a lavar las jaulas, comenta la mujer de piel aceitunada por
el sol.

Varios
niños en edad escolar serán
beneficiados.

Cada jaula
tiene capacidad para
engordar entre seis mil y 10 mil
peces cada tres meses y medio.
|
|

La
equidad de género es primordial
en la iniciativa.
Dos
fines en uno
Según investigaciones realizadas por el Centro de Desarrollo
Pesquero, la contaminación del lago de Ilopango es del 20%, pero
según técnicos de la institución ésta no
afecta a los peces cultivados en las jaulas flotantes.
Se han buscado lugares adecuados donde la contaminación
sea mínima y donde no haya entradas de ríos contaminados;
además se ha comprobado que el oleaje no sea tan fuerte para
que no destruya las jaulas, menciona Ricardo Quintanilla, inspector
de pesca de CENDEPESCA.
Aunque se puede pensar que las heces fecales de los peces y los residuos
de la comida que se les dan podrían contaminar el agua, uno de
los miembros del grupo Los tigres de Xilopango expresa que
en la mañana y en la tarde se recogen los residuos de los corrales
para evitar las impurezas en el lago.
El Ministerio del Medio Ambiente ha realizado las inspecciones adecuadas
y ha determinado que la producción de peces en jaulas flotantes
no contamina el agua. Al contrario, este proyecto, además del
beneficio económico lleva un ingrediente ambiental que lo convierte
en clave para preservar limpio el cuerpo de agua.
José Amaya, gerente de ADEMISS, menciona que el medio es la construcción
de corrales, pero el fin es proteger el lago. Él asegura que
al hacer suyo el proyecto, los beneficiados se convertirán en
veladores de sus intereses. Prohibirán la basura, el ruido, el
aceite que botan las lanchas, los pesticidas y todo lo que atente contra
la crianza de los peces.
Además, con la producción en jaulas flotantes disminuirá
la recolección de peces y eso servirá para preservar y
aumentar la población. Si se deja de alterar la vida acuática
llegará un momento en que se regenerará.
El cultivo de peces a través de jaulas flotantes ha tenido mucho
éxito en Venezuela, Colombia, Ecuador y México. En El
Salvador comienza a vislumbrarse como una alternativa viable para los
pescadores artesanales; sin embargo, piensa implementarse en otros cuerpos
de agua del país.
|
Proceso
esperanzador
Las etapas de un pez son huevo, jaramugo (recién nacido),
alevín (mide 10-12 centímetros), juvenil y adulto.
Cuando son alevines, las tilapias son trasladadas a las jaulas
flotantes. Los corrales miden seis metros cuadrados y albergan
unos 108 metros cúbicos de agua.
Antes de sembrar los alevines se mide el oxígeno que hay
en el lugar y la acidez o la turbidez del agua. Si el oxígeno
es alto se colocan de 80 a 100 peces por metro cúbico de
agua, pero si es bajo se siembran de 60 a 80.
A los tres meses y medio, las tilapias están listas para
la venta. Cada jaula arroja una producción de 6,000 a 10,000
peces ó 3,500 libras de pescado.
|

Amatitán
se ha favorecido con
los corrales.
|