7 de enero de 2001

Mario Tévez es un pintor joven que busca la excelencia a través de la experimentación. Una muestra de ese arduo trabajo es presentada en la galería del Centro Cultural de España, junto con los pintores Katya Romero y Ricardo López.


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El arte es su mayor pasión; sin embargo, el trabajo diario, como el de la mayoría de los mortales, lo limita a dedicarle apenas cuatro o cinco horas a sus creaciones artísticas. No obstante, su creatividad nata le ha permitido participar en quince exposiciones colectivas y en una individual.
Ejemplo de ese trabajo es la muestra que tiene expuesta en el Centro Cultural de España, la que se inauguró el pasado 13 de diciembre, y que puede ser apreciada hasta el próximo 12 de enero.
Aquí participa tan solo con cinco pinturas “Danza del viento”, “Dualidad”, “Terminada la tormenta”, “Cambio de estación” y “Cielos azules en mi mente”, obras que representan la naturaleza bajo la perspectiva artística de Tévez. Como él lo menciona, “estas creaciones son trabajos de pintura orgánica”, donde ocupa hojas de árboles, ramas pequeñas, aserrín, polvo de mármol, arena, pigmentos especiales y acrílico.
“Utilizo cosas que para otros son inservibles”, asegura Tévez.
Con todos estos materiales, la obra de Mario Tévez tiene una textura gruesa y voluminosa, con la que busca reflejar en el espectador la naturaleza misma en todas sus manifestaciones, como el agua, la tierra, la vegetación y el aire.

Danza del viento.

 

Para este artista plástico, su obra está entre el surrealismo y lo abstracto, ya que sus imágenes de la naturaleza sobrepasan la realidad exacta y se vierten en lo imaginario y lo irracional; además, Tévez presenta su realidad, o lo que él considera lo que es la naturaleza y no la que ven los sentidos.

Combinador de artes

Mario Tévez se inició en el arte desde la niñez. Recuerda que desde antes de cumplir doce años ya visitaba la Casa de la Cultura, en San Miguel, para participar en los cursos de pintura que allí impartían.
Tiempo después se dedicó a trabajar la cerámica, campo en el que laboró por más de diez años. Posteriormente trabajó con el pirograbado, el grabado en piedra y en madera. Fue a partir de 1985 que se dedicó más de lleno a las técnicas del acrílico, el óleo y el “collage”, considerado éste como una técnica en la que se usan diferentes materiales, agrupándolos para hacer una unidad; es así como en la mayoría de sus obras utiliza plantas y otros materiales orgánicos.
Aunque Tévez estudió con el pintor Roberto Vásquez, en San Miguel, desde 1984 hasta el 88, se considera más un autodidacta que un academicista. Y su mayor preocupación es seguir trabajando con la experimentación y con el “collage”, en busca de la excelencia y la madurez de su obra, centrado principalmente con la temática de la naturaleza.
Su trabajo peculiar le valió la invitación para que expusiera junto con la ecuatoriana Katya Romero, así como con el joven pintor Ricardo López, quienes han presentado obras de excelente calidad estética.
“La exposición de esta muestra fue algo improvisado. Me avisaron un mes y medio antes. Eso me presionó y me dio la responsabilidad de terminar obras que tenía reposando, y a presentar trabajos nuevos”, asegura Tévez.
Esto también le permitirá participar en otra muestra pictórica en febrero en el Liceo Francés, ubicado en la entrada oriental de Santa Tecla; pero mientras ese día llegue puede apreciar sus creaciones en el Centro Cultural de España hasta el 12 de este mes.

Nombre: Mario Salvador Tévez Canales.
Edad: 30 años.
Fecha de nacimiento: 16 de noviembre de 1969.
Lugar de nacimiento: San Miguel.
Estudios realizados: Bachillerato en Ciencias y Humanidades.
Obras en el extranjero: ocho en Estados Unidos, dos en Italia, cuatro en Japón, tres en Guatemala y tres en Honduras.

 

Dualidad

Danza del viento.

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