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Para muchas personas que sufren de diabetes
tipo I (dependientes de la insulina), una de las partes más molestas
de la enfermedad es tener que pincharse la piel con una aguja varias veces
por día para controlar sus niveles de azúcar (glucosa) en
la sangre.
Esta rutina es especialmente difícil para los niños, que
en forma natural tienden a huir de las agujas. Incluso algunos pacientes
que sufren de diabetes del tipo 2 (no dependientes de la insulina) deben
someterse regularmente a exámenes de sangre para que su nivel de
azúcar se mantenga bajo control.

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Pero dado que la revisión constante
de los niveles de azúcar es imprescindible para evitar complicaciones
que pongan en peligro la vida como ataques cardiacos y ceguera
, el dolor pasa a ser parte inseparable de la rutina diaria para los diabéticos
de todas las edades.
Sin embargo, puede ser que los diabéticos no tengan que seguir
pasando este doloroso proceso. Investigadores de la Universidad Ben-Gurión
del Néguev (UBG), en Beer Sheva, y del Instituto Tecnológico
de Massachusetts (ITM), en Estados Unidos, han desarrollado un nuevo método
indoloro para revisar los niveles de azúcar en la sangre: un aparato
ultrasónico manual desarrollado por el ingeniero químico
de la UBG, profesor Joseph Kost; el profesor Robert Langer, del ITM; los
estudiantes de posdoctorado, doctores Samir Mitragori y Michael Pishko,
y el doctor Robert A. Gabbay, del Centro Médico Israel en Boston.
El aparato aumenta considerablemente la capacidad de la piel de atraer
los diminutos componentes de la sangre a su superficie exterior. Esto
significa que una breve aplicación de ultrasonido en una pequeña
área permite una repetida medición de los niveles de azúcar
en la sangre durante varias horas sin causar dolor y sin necesidad de
tomar muestras de sangre.
Perfecta precisión
El equipo de la Universidad Ben-Gurión
y el Instituto Tecnológico de Massachusetts hicieron pruebas con
cuatro voluntarios sanos y siete pacientes con diabetes del tipo 1.
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Aplicaron en un pequeño círculo
de piel durante dos minutos una baja frecuencia (20 KHz) de ultrasonido.
Los valores obtenidos fueron de una precisión comparable a la de
las técnicas de examen de sangre existentes.
Desde entonces el equipo ha desarrollado una versión mejorada que
toma solamente 30 segundos en preparar la piel.
Nuestro objetivo es desarrollar un emplasto o un aparato similar
a un reloj que pueda colocarse sobre la piel y que informe constantemente
acerca de los niveles de glucosa en la sangre. Incluso podemos colocar
una alarma que advierta al paciente si su nivel de azúcar es demasiado
alto o demasiado bajo, para que pueda actuar en forma apropiada,
explica Kost.
En la década de los ochenta, Kost y Langer fueron los primeros
en el mundo en el empleo del ultrasonido para promover el transporte de
sustancias por membranas biológicas y de otros tipos.
Dado que el ultrasonido puede ser empleado ahora también para ayudar
al suministro de insulina, nos gustaría diseñar un
aparato que no solamente mida la glucosa a través de la piel, sino
que también suministre automáticamente la cantidad de insulina
que requiere el paciente, agrega Kost.
El equipo confía en que el aparato llegará al mercado en
el futuro próximo, para beneficio de los diabéticos del
mundo entero.
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