7 de enero de 2001

El Museo Nacional del Palacio, en Taipei, realizó una exposición de objetos antiguos de la dinastía Han, que muestran cómo era la cultura y la vida de aquellos lejanos días.


Escríbanos

Concentrado, el conservador mueve su lente de aumento a lo largo de un precioso objeto de bronce que el personal del museo ha traído de una bodega. Examina las imágenes que fueron moldeadas en la antigua lámpara de bronce, intentando determinar en qué siglo fue producida esta reliquia.
“¿Cómo era China en los albores del primer milenio?”, se pregunta Chang Guang-yuan, mientras meticulosamente inspecciona el objeto.
En los últimos tres años fue responsabilidad de Chang examinar miles de antiguos tesolos chinos y seleccionar los que serían exhibidos en la importante exposición de reliquias de la dinastía Han, que se exhibió en el Museo Nacional del Palacio, en Taipei.
Llamada “El arte y la cultura de la dinastía Han”, la exhibición mostró 500 obras de arte que abarcaron cuatro siglos, desde el año 206 a. de C. al 220 d. de C. Algunos de los objetos exhibidos en la muestra fueron sacados de las bodegas del museo, del cual Chang es conservador, y otros fueron pedidos prestados de siete museos en China continental.
Tesoros culturales que incluyen bronces, lacas, cerámicas, bordados, adornos de jade y estatuillas funerarias fueron presentados en la exhibición.
“Estos antiquísimos objetos satisfacen nuestra curiosidad sobre el pasado desconocido”, recalcó un estudiante universitario de Taiwan mientras veía las obras exhibidas.

Una momia y un sarcófago

Las piezas más destacadas en la exhibición son una momia y un enorme sarcófago de laca con otros progresivamente más pequeños adentro. Al igual que los antiguos egipcios, los chinos de hace muchos siglos estaban obsesionados con el concepto de la inmortalidad. Como un reflejo de esto, la momia y el sarcófago fueron extraídos de tumbas reales en dos áreas diferentes: el reino de Changsha, en la provincia de Hunan, y el reino de Nanyue, en la provincia de Kwangtung.
La momia, los restos del marqués de Dai, es un objeto espectacular que con certeza hará que cualquiera que la vea le dé un escalofrío. Encontrada en Mawangdui, la excavación más antigua del reino Changsha, esta bella durmiente ha sido conservada durante dos mil años.
Cuando fue desenterrada en 1972, la momia estaba envuelta en 18 capas de seda. Un investigador que levantó la momia quedó impresionado al ver que los restos estaban perfectamente conservados. Hasta el cabello de la momia había conservado su color negro.
La excelente condición de la momia real impulsó el interés en el estudio de las antiguas civilizaciones chinas e hizo de Mawangdui un sitio famoso entre los arqueólogos e historiadores alrededor del mundo.
La exhibición también incluyó otro colosal descubrimiento de Mawangdui: un sarcófago de madera, que mide 560 centímetros de largo, 452 de ancho y 240 de alto. Dos féretros elaboradamente pintados habían sido puestos uno dentro del otro en el interior del masivo sarcófago, creando una formidable protección para el cadáver.
Diseños exóticos fueron pintados sobre el féretro más pequeño, de color bermejo, así como del más grande, de color negro.
Sus fluidas y extrañas imágenes crean una sensación mística y tenebrosa.

 

En comparación, las escenas pintadas en el féretro bermejo sugieren más del paraíso que del infierno. Estos motivos incluyen hadas, ciervos y otros animales auspiciosos que merodean las montañas celestiales.

Riqueza cultural

La riqueza de la sociedad han se ha hecho más aparente al hombre moderno gracias a las excavaciones realizadas entre 1972 y 1974, cuando varias tumbas reales de Changsha fueron encontradas. Estos descubrimientos arqueológicos han brindado mayores conocimientos sobre varios aspectos culturales de la dinastía.
Dejando a un lado los objetos grandes, los aficionados a la historia que prefieren piezas pequeñas, delicadas y bellas disfrutaron las estatuillas funerarias exhibidas. Estos objetos sepulcrales intrincadamente esculpidos representan bailarinas y cantantes vestidas con los trajes adecuados.
Bordados de seda, lacas, instrumentos musicales, cerámicas, alimentos, manuscritos de seda y otras reliquias Mawangdui brindaron un vistazo sobre la vida cotidiana de los chinos de la antigüedad.
Los visitantes interesados en los “asuntos locales” de antaño también quedaron impresionados con las bien definidas líneas y los artísticos patrones de nubes de las lacas en rojo y negro. Estas jarras para el vino, vasijas para alimentos, platos, cuencos, tazas y platillos tienen un esquema de color que fue pasado a lo largo de los siglos subsiguientes. Incluso ahora sigue siendo un esquema popular en la decoración de utensilios cotidianos, tales como los enormes tazones para sopas y fideos.
Cualquiera que piense que los antiguos no tenían sentido común para la ciencia, mediante esta muestra se dio cuenta de que no fue así. Ingeniosos aparatos abundaban en las vitrinas.
La lámpara de bronce en forma de vaca es uno de ellos. Su diseño es tal que dos cuernos huecos y curvos unen el área de la llama a la base de la lámpara. El humo era transportado por los cuernos a la base, donde se disolvía en agua. Esta técnica permitía a los antiguos mantener sus habitaciones libres del humo de la lámpara.

Manuscritos de seda

La herencia de la sabiduría antigua no puede ser pasada por alto. Está registrada en la abundancia de manuscritos de seda de la muestra, que cubre una serie de temas que van desde la medicina, la tecnología y la geografía. Es impresionante que la marginada sociedad de Changsha de hace dos mil años estaba tan avanzada.
Los antiguos usaron bestias auspiciosas talladas en jade para protegerse de los malos espíritus.
Pero la tumba real del reino de Nanyue —en Kwangtung— es igualmente importante como una reserva de información acerca de la antigüedad. En 1983, durante las obras para la construcción de un edificio de apartamentos, una tumba real fue descubierta accidentalmente. Los arqueólogos excavaron más de diez mil objetos en el sitio.
Estos preciosos tesoros culturales revelan el esplendor del reino de Nanyue, que duró solamente 93 años. Entre estos objetos se encuentran un vestido de seda, armaduras de hierro, sellos, objetos de oro, platería, obras de bronce, cerámicas y objetos de jade.
Para quienes admiran el jade, había mucho que contemplar, como pendientes, adornos, espadas y sellos.
Una pieza particularmente hermosa era una bailarina china tallada en jade. Su belleza es similar a la de Cleopatra, la reina egipcia. La bailarina tiene un tocado y un vestido largo. También está representada en la pose elegante y atractiva de las bailarinas de la dinastía Han: un brazo levantado y la cadera echada a un lado.

 

“Yu-bi-hsieh” en jade

El Museo Nacional del Palacio contribuyó en la muestra con una amplia selección de estatuillas de jade y cerámica bien hechas, cada una de las cuales tiene diseños interesantes y únicos. Estas estatuillas brindan a los historiadores retratos vívidos de soldados, sirvientes, bailarines y cantantes de esos tiempos.
También la obra en gris y rosa de un soldado montado sobre un caballo demuestra los avances logrados en la fabricación de cerámicas, en comparación con períodos anteriores durante los cuales dichos objetos raramente eran pintados.
Otra talla en jade muestra un “yu-bi-hsieh”, una bestia auspiciosa que protege contra los males. La fabulosa bestia, una figura popular en las historias folclóricas chinas, tiene alas y cola. Con frecuencia es usada como tema en las tallas en jade y piedra.
Como sugirió el conservador Wang, la exhibición del Museo Nacional del Palacio fue una ventana a los estilos de vida del pueblo que vivió en China a inicios del primer milenio.
(Boletín “Noticias de la República de China. Traducido por María Francisca González, de Taipei Journal. Fotografías del Museo Nacional del Palacio).

Una singular muestra

Unas 500 obras de arte se exhibieron en el Museo Nacional del Palacio, en Taipei, para mostrar el pasado de la dinastía Han. Estas son algunas de las obras que se pudieron observar.

arriba
Click Click Click Click
Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com