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Concentrado, el conservador mueve su lente
de aumento a lo largo de un precioso objeto de bronce que el personal
del museo ha traído de una bodega. Examina las imágenes
que fueron moldeadas en la antigua lámpara de bronce, intentando
determinar en qué siglo fue producida esta reliquia.
¿Cómo era China en los albores del primer milenio?,
se pregunta Chang Guang-yuan, mientras meticulosamente inspecciona el
objeto.
En los últimos tres años fue responsabilidad de Chang examinar
miles de antiguos tesolos chinos y seleccionar los que serían exhibidos
en la importante exposición de reliquias de la dinastía
Han, que se exhibió en el Museo Nacional del Palacio, en Taipei.
Llamada El arte y la cultura de la dinastía Han, la
exhibición mostró 500 obras de arte que abarcaron cuatro
siglos, desde el año 206 a. de C. al 220 d. de C. Algunos de los
objetos exhibidos en la muestra fueron sacados de las bodegas del museo,
del cual Chang es conservador, y otros fueron pedidos prestados de siete
museos en China continental.
Tesoros culturales que incluyen bronces, lacas, cerámicas, bordados,
adornos de jade y estatuillas funerarias fueron presentados en la exhibición.
Estos antiquísimos objetos satisfacen nuestra curiosidad
sobre el pasado desconocido, recalcó un estudiante universitario
de Taiwan mientras veía las obras exhibidas.
Una momia y un sarcófago
Las piezas más destacadas en la exhibición
son una momia y un enorme sarcófago de laca con otros progresivamente
más pequeños adentro. Al igual que los antiguos egipcios,
los chinos de hace muchos siglos estaban obsesionados con el concepto
de la inmortalidad. Como un reflejo de esto, la momia y el sarcófago
fueron extraídos de tumbas reales en dos áreas diferentes:
el reino de Changsha, en la provincia de Hunan, y el reino de Nanyue,
en la provincia de Kwangtung.
La momia, los restos del marqués de Dai, es un objeto espectacular
que con certeza hará que cualquiera que la vea le dé un
escalofrío. Encontrada en Mawangdui, la excavación más
antigua del reino Changsha, esta bella durmiente ha sido conservada durante
dos mil años.
Cuando fue desenterrada en 1972, la momia estaba envuelta en 18 capas
de seda. Un investigador que levantó la momia quedó impresionado
al ver que los restos estaban perfectamente conservados. Hasta el cabello
de la momia había conservado su color negro.
La excelente condición de la momia real impulsó el interés
en el estudio de las antiguas civilizaciones chinas e hizo de Mawangdui
un sitio famoso entre los arqueólogos e historiadores alrededor
del mundo.
La exhibición también incluyó otro colosal descubrimiento
de Mawangdui: un sarcófago de madera, que mide 560 centímetros
de largo, 452 de ancho y 240 de alto. Dos féretros elaboradamente
pintados habían sido puestos uno dentro del otro en el interior
del masivo sarcófago, creando una formidable protección
para el cadáver.
Diseños exóticos fueron pintados sobre el féretro
más pequeño, de color bermejo, así como del más
grande, de color negro.
Sus fluidas y extrañas imágenes crean una sensación
mística y tenebrosa.

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En comparación, las escenas pintadas
en el féretro bermejo sugieren más del paraíso que
del infierno. Estos motivos incluyen hadas, ciervos y otros animales auspiciosos
que merodean las montañas celestiales.
Riqueza cultural
La riqueza de la sociedad han se ha hecho
más aparente al hombre moderno gracias a las excavaciones realizadas
entre 1972 y 1974, cuando varias tumbas reales de Changsha fueron encontradas.
Estos descubrimientos arqueológicos han brindado mayores conocimientos
sobre varios aspectos culturales de la dinastía.
Dejando a un lado los objetos grandes, los aficionados a la historia que
prefieren piezas pequeñas, delicadas y bellas disfrutaron las estatuillas
funerarias exhibidas. Estos objetos sepulcrales intrincadamente esculpidos
representan bailarinas y cantantes vestidas con los trajes adecuados.
Bordados de seda, lacas, instrumentos musicales, cerámicas, alimentos,
manuscritos de seda y otras reliquias Mawangdui brindaron un vistazo sobre
la vida cotidiana de los chinos de la antigüedad.
Los visitantes interesados en los asuntos locales de antaño
también quedaron impresionados con las bien definidas líneas
y los artísticos patrones de nubes de las lacas en rojo y negro.
Estas jarras para el vino, vasijas para alimentos, platos, cuencos, tazas
y platillos tienen un esquema de color que fue pasado a lo largo de los
siglos subsiguientes. Incluso ahora sigue siendo un esquema popular en
la decoración de utensilios cotidianos, tales como los enormes
tazones para sopas y fideos.
Cualquiera que piense que los antiguos no tenían sentido común
para la ciencia, mediante esta muestra se dio cuenta de que no fue así.
Ingeniosos aparatos abundaban en las vitrinas.
La lámpara de bronce en forma de vaca es uno de ellos. Su diseño
es tal que dos cuernos huecos y curvos unen el área de la llama
a la base de la lámpara. El humo era transportado por los cuernos
a la base, donde se disolvía en agua. Esta técnica permitía
a los antiguos mantener sus habitaciones libres del humo de la lámpara.
Manuscritos de seda
La herencia de la sabiduría antigua
no puede ser pasada por alto. Está registrada en la abundancia
de manuscritos de seda de la muestra, que cubre una serie de temas que
van desde la medicina, la tecnología y la geografía. Es
impresionante que la marginada sociedad de Changsha de hace dos mil años
estaba tan avanzada.
Los antiguos usaron bestias auspiciosas talladas en jade para protegerse
de los malos espíritus.
Pero la tumba real del reino de Nanyue en Kwangtung es igualmente
importante como una reserva de información acerca de la antigüedad.
En 1983, durante las obras para la construcción de un edificio
de apartamentos, una tumba real fue descubierta accidentalmente. Los arqueólogos
excavaron más de diez mil objetos en el sitio.
Estos preciosos tesoros culturales revelan el esplendor del reino de Nanyue,
que duró solamente 93 años. Entre estos objetos se encuentran
un vestido de seda, armaduras de hierro, sellos, objetos de oro, platería,
obras de bronce, cerámicas y objetos de jade.
Para quienes admiran el jade, había mucho que contemplar, como
pendientes, adornos, espadas y sellos.
Una pieza particularmente hermosa era una bailarina china tallada en jade.
Su belleza es similar a la de Cleopatra, la reina egipcia. La bailarina
tiene un tocado y un vestido largo. También está representada
en la pose elegante y atractiva de las bailarinas de la dinastía
Han: un brazo levantado y la cadera echada a un lado.
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Yu-bi-hsieh
en jade
El Museo Nacional del Palacio contribuyó
en la muestra con una amplia selección de estatuillas de jade y
cerámica bien hechas, cada una de las cuales tiene diseños
interesantes y únicos. Estas estatuillas brindan a los historiadores
retratos vívidos de soldados, sirvientes, bailarines y cantantes
de esos tiempos.
También la obra en gris y rosa de un soldado montado sobre un caballo
demuestra los avances logrados en la fabricación de cerámicas,
en comparación con períodos anteriores durante los cuales
dichos objetos raramente eran pintados.
Otra talla en jade muestra un yu-bi-hsieh, una bestia auspiciosa
que protege contra los males. La fabulosa bestia, una figura popular en
las historias folclóricas chinas, tiene alas y cola. Con frecuencia
es usada como tema en las tallas en jade y piedra.
Como sugirió el conservador Wang, la exhibición del Museo
Nacional del Palacio fue una ventana a los estilos de vida del pueblo
que vivió en China a inicios del primer milenio.
(Boletín Noticias de la República de China. Traducido
por María Francisca González, de Taipei Journal. Fotografías
del Museo Nacional del Palacio).
Una
singular muestra
Unas 500 obras de arte se exhibieron en el
Museo Nacional del Palacio, en Taipei, para mostrar el pasado de la dinastía
Han. Estas son algunas de las obras que se pudieron observar.

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