06 de mayo de 2001

"Le he robado tiempo al tiempo. Con sólo las tres horas que dormía sentía que el trabajo se me duplicaba, me llenaba...". (Armando Solís).


Escríbanos

sArmando Solís, maestro de la plástica salvadoreña de muchos méritos y de calidad indiscutible, cuya obra es conocida en varios países, cumplirá 35 años en su oficio de pintor.
Este amante de las bellas artes e investigador deja a las generaciones venideras un aporte cultural que no fue nada fácil obtener. Para ello tuvo que sacrificar parte de su vida.

¿Cómo se inició Armando Solís en las artes plásticas?
Me inicié desde niño. Estudié cuatro años y medio de pintura infantil en la Escuela de Artes Gráficas "Carlos Alberto Imery", donde mis profesores inmediatos fueron José Mejía Vides y el maestro Luis Ángel Salinas.

¿Por qué línea de trabajo se inclinó?
Mi línea es la figura humana, más que todo el retrato, arte que se formó en 1957, cuando pertenecí al taller de don Luis Vergara, pintor chileno.
Don Luis me dejó esa inquietud de estudiar la figura humana. Fui el único discípulo que él tuvo aquí en el país; yo le ayudé a pintar los cuadros que existen en Casa Presidencial.
En 1961, para profesionalizarme en artes plásticas, decido estudiar en la Dirección de Bellas Artes, por cinco años. Aquí aprendí escultura con el maestro Valentín Estrada. Y para 1964 estuve con Benjamín Saúl (español) estudiando escultura. Fueron nueve años de preparación en las artes plásticas. Aprendí mural, pintura, grabado, escultura y grabado.

¿Cuál ha sido su mayor dedicación en las artes plásticas?
Son dos: la primera es la pintura, que me ha dado muchas satisfacciones y es la etapa más larga de mi vida. No le agradezco a las galerías. Me doy el lujo de decirlo. No es que esté en contra de ellas; he vivido de manera independiente.
La segunda fase es la literatura. Tengo nueve biografías publicadas y una próxima a salir, la de Roque Dalton. La mayoría son de maestros nacionales y algunos internacionales.

¿En qué ha basado sus invetigaciones dentro de la pintura?
En lo técnico ha sido más el óleo, y en lo visual, el objetivo primordial es la figura humana.

¿A qué se debe el éxito de Armando?
Desde pequeño fui asiduo a la lectura. Sin embargo, me cayó un comentario de Lord Byron, un francés, que decía "Me basta dormir tres horas para trabajar intensamente después" . Eso se me grabó y empecé a disciplinarme en ese sentido y lo logré. Sólo me bastaba dormir tres horas para aprovechar mi tiempo.

¿Cuáles han sido sus etapas en la plástica?
Dentro de las corrientes universales de mi arte, mi primer período ha sido encasillado como expresionismo social, que es una derivación de la pintura alemana de posguerra y una mezcla de la pintura expresionista social de México (1967-1989).
Hay un lapso de dos años entre el viejo período y el nuevo. Está basado en el neo-impresionismo, tomado del estilo impresionista francés, que consiste en una pintura de interioridad, no tanto como el exterior de los franceses, e incluye el oscuro fuerte con tonalidades pastel.

  ¿Por qué incluye las tonalidades oscuras?
Para darles el contraste más contemporáneo, más moderno.

¿Su labor solo ha sido en El Salvador?
Sí, he desarrollado toda mi labor en El Salvador; sin embargo, esporádicamente he trabajado fuera de mi terruño. Con mi obra he llegado a conocer un aproximado de 20 países.

¿Cuál es su ideal para con la pintura salvadoreña?
Que nuestra pintura estuviera a la par de las grandes obras de arte de otros países desarrollados. En países subdesarrrollados como el nuestro creemos que el arte es sólo de improvisar y andar de bohemio. El arte es una profesión muy seria. No solo es el simple hecho de hacer una mancha y que se la celebren. Uno tiene que leer mucho, viajar para ver los otros modelos, visitar los museos, empaparse del profesionalismo de los grandes.

¿Cómo ve la formación de los nuevos artistas plásticos en el país?
No estamos bien. Mi propuesta para no perder estos valores es que viajen, que lean, que vayan a ver obras potenciales afuera, que les den becas. Porque aquí la deficiencia académica en arte estamos mal. Solo improvisamos.

¿Usted tuvo incursión en otras disciplinas?
Soy un profesional en grabado (xilografía) y en el país solo existen tres grabadores: Camilo Minero, Mejía Vides y yo. Tengo un aproximado de 250 grabados en esta trayectoria de mi vida. En la actualidad hay varios expuestos en París, México y Nicaragua.

¿Es un arte poco conocido y buscado en el país?
Sí, primero porque no hay una educación del grabado. El público cree que es una copia y no tiene valor. Segundo, no hay mercado y el joven que se inclina por esta técnica se desilusiona. Él quiere vender.

¿Usted también desarrolló la escultura?
La realicé en el período de guerra al sustituir a Camilo Minero en la Universidad de El Salvador cuando éste fue exiliado. Son alrededor de 40 las que hice. La mayoría se encuentra en Estados Unidos y en Alemania.
Fueron diez años los que le dediqué a la escultura, principalmente en bronce.

¿Qué ha sido lo más crítico en su vida?
Lo económico, porque he tenido que deshacerme de muchas cosas. Uno de los avatares de la vida que no es fácil contar es perder tres hogares. No es porque uno quiera. El arte y la vida se los arrebatan a uno con el dolor del alma.

 

¿Sus proyecciones en relación a su trabajo?
Una de ellas es la enseñanza. Tengo una escuela de arte muy humilde, que es un proyecto ambicioso. Desgraciadamente se me ha estancado sólo con dibujo y pintura. Lo ideal es que se desarrollen técnicas como grabado, mural y escultura. Pero por circunstancias económicas no se ha podido.
Es estos días, usted prepara una nuevas exposiciones. ¿En qué consisten?
Quiero festejar mis 35 años de pintor. Lo lógico hubiera sido una retrospectiva. Como se dio el terremoto, el país está en una situación crítica. Estaré en un hotel capitalino del 2 al 16 de mayo del presente año con 20 cuadros nuevos al estilo neoimpresionista titulando la colección como "Pintura intimista".

Minibiografía

Armando Solís nació en San Salvador el 27 de mayo de 1940. Estudió Arte en el Departamento de Artes Plásticas de Bellas Artes de El Salvador (dibujo y pintura) y en la Escuela Nacional de Artes Gráficas (mural y grabado).
Fue becado por la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1977; posee un curso de litografía en la Universidad "Rodrigo Facio" en el Departamento de Artes (CREAGRAF), San José, Costa Rica.
Hasta hoy ha presentado más de 30 exposiciones individuales y ha recibido premios y menciones honoríficas a nivel nacional e internacional. Ha participado en bienales y en certámenes colectivos.
Sus obras se encuentran en colecciones privadas y en museos en Centro América, América del Sur, Estados Unidos, Alemania, España, Italia, Suecia, Japón, Rusia e Israel.

Exposiciones individuales y colectivas

Jóvenes Pintores de América, Uruguay, 1966.
Tokio, Japón, 1966.
Estados Unidos, 1967.
10ª Feria Internacional, Tapachula, México, 1972.
Embajada de El Salvador en Londres, Inglaterra.
Tres pintores salvadoreños, Galería "El Túnel", Guatemala, 1976.
"Pintura salvadoreña", Nueva Orléans, Estados Unidos, 1976.
"Arte contemporáneo salvadoreño", Atlanta, Georgia, Estados Unidos, 1978.
Cinco pintores salvadoreños, Washington World Gallery, Estados Unidos, 1979.
Tres pintores salvadoreños, Galería Julián Marchena, Costa Rica, 1979.
Cinco pintores en la Primera Feria Artepox., Nueva York, Estados Unidos, 1980.
"Armando Solís y Garay", Galería Portales, 27 de febrero 1992, Tegucigalpa, Honduras.

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