5 de Noviembre de 2000


El “Hermano Santos” se siente orgulloso de su seudónimo, que lo conozcan que es de Izalco y que lo identifiquen como un brujo de verdad, efectivo y considerado con la gente.


Su consultorio es apenas iluminado, pero muy adornado. Los altares donde las imágenes de santos milagrosos se mezclan con flores y velas encendidas en diversos colores parecieran hacer honor a San Simón, sentado en el centro del altar principal formado a ras de piso.
Una pequeña repisa en las que abundan flores, un San José con el Niño y una tabla de “ouija”, entre otros objetos, coronan el escritorio metálico y una silla de madera en la que el “Hermano Santos” de Izalco o “doctor”, como lo llaman algunos, se sienta para atender a los quejosos de sus males físicos o espirituales.
Luego de una mañana saturada de pacientes, el curandero dispuso de un tiempo para platicar con Hablemos sobre la naturaleza de su trabajo, defenderse de los detractores de la curandería y proclamar que la fuerza de Dios y el ocultismo sanan las enfermedades de orden sobrenatural que los médicos no pueden curar.

Hablemos:
¿Qué tipo de atención brinda usted?
Hno. Santos: Le ayudo a la gente en el campo de la medicina general y en la naturopatía porque hay gente que tiene para comprar medicina química y otra que no. Ahora se está asimilando más la medicina natural porque ven resultados más positivos; más cómodo, porque las plantas las tienen a la mano.

H.: Supimos que usted también cura enfermedades no físicas.
H.S.: Sí, se dan esos casos de enfermedades paranormales, en las que un médico de la universidad no cree, pero existen y allí entra el campo de la parasicología.

H.:
¿En qué consisten esas enfermedades paranormales y cuáles son las que más le consultan?
H.S.: La locura es lo que más consultan. Hay gente atormentada con enfermedades y clínicamente no le encuentran nada.

H.: ¿Cuándo se habla de “daños” se está hablando de enfermedades paranormales?
H.S.: Así es. Clínicamente no tiene nada, pero la persona lo está sintiendo; entonces con el conocimiento de las ciencias ocultas se materializa y se elimina (el problema).


 

H.: ¿Entran en juego oraciones y fe en santos milagrosos?
H.S.: Sí, entra en juego la fe de la persona, la forma de creer, porque hay gente que tiene una fe determinada en un santo de su devoción.

Muchas críticas a su labor

H.:
Ustedes son criticados por sus ritos curativos, creencias y hasta los tildan de satánicos.
H.S.: A mí me da risa porque los líderes religiosos son los que más invocan al diablo. En sus cultos u oraciones dicen “yo te reprendo satanás”, y los que trabajamos en el campo del ocultismo somos los que menos invocamos a satanás. En la creación (bíblica de la humanidad) dice: Vosotros seréis como dioses porque el ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios; entonces cuando alguien menciona a satanás desconoce que es el lado negativo de Dios, la otra fuerza, el otro poder, y los dos poderes están de la mano.

H.:
¿Se pueden unir esas dos fuerzas para ayudar a la gente?
H.S.: Es que todo lo que Dios ha creado es bueno. A veces lo malo se utiliza para lo bueno y lo bueno para hacer lo malo.

H.:
Algunos también los acusan de no estar preparados para tratar las enfermedades paranormales.
H.S.: Hay gente que trae el don de sanidad por naturaleza y no ha estudiado; incluso hay unos que no saben leer ni escribir y tienen ese don. Los sacerdotes son los que más conocen el campo del ocultismo. Lo que pasa es que no quieren aceptar ni desengañar a la gente que existen dos fuerzas.

H.:
¿No es problema de voluntad para ayudar?
H.S.: Eso depende. Usted sabe que en ese campo cada quien tiene un líder religioso más poderoso. (En el catolicismo) tenemos al Papa que impone sus leyes; incluso hoy en día, según estoy enterado, a los sacerdotes les han prohibido que hagan exorcismo.

H.:
¿Usted realiza exorcismo?
H.S.: Lo hago en casos necesarios.

H.:
¿Dónde se capacitan ustedes para realizar este trabajo?
H.S.: Hay institutos y centros naturistas. Esto es de capacitarse. Yo estudié en México. En el país no se le ha dado mucha importancia (a este tipo de capacitación), por eso estamos en el proceso de obtener la personería jurídica (del centro) para tener todo legalizado, y que la gente que reciba la capacitación aquí se le extienda un diploma para que pueda trabajar libremente.

H.:
¿Cree que hay discriminación de parte de los médicos graduados hacia ustedes?
H.S.: Sí hay discriminación porque hay personas que nunca han ido a estudiar a escuelas o instituciones y pueden curar a las personas. Aquí entra la cuestión sobrenatural y la fe.

 

H.: Otra crítica que se les hace es que trabajan ilegalmente.
H.S.: Se da el fenómeno de que hay varias clínicas donde el médico está esperando pacientes, pero no le llegan, pero usted busca centros naturistas todos los días y va a encontrar gente.

H.:
¿Qué tiene que ver el Ministerio de Salud con ustedes, considerando que tratan con la salud de las personas?
H.S.: No tenemos problemas con ellos.

Brujo antes que todo

H.:
¿Bajo qué profesión se definen ustedes?
H.S.: Como médicos naturópatas y también tenemos conocimiento de espiritismo.

H.:
¿Usted no se ofende que le digan brujo?
H.S.: De ninguna manera. En mi caso es un halago porque el mismo Jesús dijo: Cuando a ustedes les llamen brujos no se sorprendan porque antes que a ustedes a Mí me llamaron brujo.

H.:
¿En qué traducción bíblica está eso, porque recuerdo haber leído ese pasaje y no el que Jesús se llame a sí mismo brujo?
H.S.: En los Evangelios... en la versión así dice... Porque Él siendo un Dios tenía todo el poder. Allí entra el campo religioso porque Él dice: Pongan sus manos sobre los enfermos, invoquen mi nombre y los enfermos sanarán y los demonios huirán. Hay personas que no han ido a ningún colegio o universidad y pueden curar, pero esto no lo reconocen los médicos porque no hay ningún estatuto que establezca. Aquí entra en juego lo sobrenatural y es a base de fe.

Vamos a la siguiente parte de este reportaje


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