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Según
Silvia Pira, los libros le han dado resultados increíbles
en su rol de madre.
La vimos desarrollar un taller sobre estrategias para el fomento de
la lectura la tarde del pasado 23 de abril.
El denuedo con el que Silvia imparte sus conocimientos tiene una base.
Ella es una ávida lectora desde pequeña, motivada por
un padre, maestro de profesión y un apasionado de los libros.
Pero la influencia familiar no llega allí. La madre de
mi papá era autodidacta. Nunca fue a la escuela porque debió
ayudar a su madre en las labores domésticas; solamente sus hermanos
estudiaron, pero libro que ellos hacían llegar a la casa era
libro leído por ella. Una vez un sacerdorte español que
era su amigo, quedó impresionado cuando la escuchó hablar
de la guerra civil española con tal detalle que pensó
que mi abuela la había vivido, relata sonriente Silvia.
Con esos antecedentes, haber trabajado como docente en su natal Guatemala
y su misma especialización en lectura infantil la han dotado
de una experiencia que ahora está compartiendo con profesionales
salvadoreños a través de talleres de capacitación
que nacen en el seno del Departamento de Promoción de Lectura
del Grupo Editorial Santillana en El Salvador, firma para la cual trabaja
actualmente.
En una entrevista con la revista Hablemos, Silvia Pira destacó
la importancia de promover desde la niñez la práctica
de leer literatura, como un medio para lograr el desarrollo de nuestra
nación.
¿Por
qué es tan importante fomentar el hábito de la lectura?
Es muy importante, principalmente en la primera infancia (de cero a
cinco años), edad en la que tenemos que empezar a fomentar el
gusto por la lectura. El hábito se forma cuando el niño
ha aprendido a leer. Hoy en día ha evolucionado mucho la tecnología,
avances en todas las áreas y la gente tiene que leer muchísimo.
Las investigaciones son más específicas y cada carrera
tiene una especialización. Ahora,
¿qué
pasa con los profesionales que no les gusta leer literatura?
Hay un conflicto terrible porque el profesional se ve en el problema
de tener que leer sin tener un hábito . Allí vemos la
necesidad de fomentarlo. Tenemos que buscar el desarrollo de nuestro
país a través de la preparación de las personas.
¿Nota deficiencias o vacíos en los programas de estudio
que impiden el desarrollo de esa práctica?
Sí, creo que hay vacíos. Por ejemplo, cuando el niño
ha comenzado a leer y a escribir está muy motivado a leer todo
lo que ve en la calle y pide a sus padres que le lean cuentos, pero
este gusto se va perdiendo porque en las escuelas primarias no se les
proporciona literatura infantil, lúdica, atractiva, recreativa,
sino que se queda en la lectura académica. Ahorita hay instituciones
privadas que están proponiendo dentro de su curriculum la lectura
de obras en los niños y en otras, los alumnos están leyendo
una obra al mes. Cuando este niño llegue al tercer ciclo ya ha
leído unas veinte obras; ya tiene una base.
¿Cuáles son los beneficios para el niño que ha
sido formado en ese hábito?
Posee un mejor nivel de comprensión, de interpretación,
mejor vocabulario para expresarse, muy buena ortografía, tienen
la facilidad para resolver sus problemas, porque la lectura les está
proporcionando un desarrollo intelectual. Tiene muchísimas más
ventajas que un niño sin el hábito de la lectura.
A nivel de escuelas
públicas, ¿qué es lo que no se ha hecho y qué
falta hacer para lograr este buen hábito?
Buscar el mecanismo para que los niños de escasos recursos económicos
lean obras literarias como las están leyendo en escuelas privadas.
Como Editorial Santillana hemos propuesto las rotacajas de literatura,
un proyecto que nació en mayo del año pasado. Una empresa
(pizzería), por ejemplo, ha comprado 30 y las ha distribuido
gratuitamente en 25 escuelas públicas de ocho municipios del
país. Necesitamos el apoyo de la empresa privada para que donen
libros a las escuelas de escasos recursos porque no podemos conformarnos
a decir que no hay recursos, hay que buscar alternativas.
El interés
y la dedicación de los padres de familia es fundamental a la
hora de
formar el hábito de la lectura en los hijos.
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¿Cómo
funciona el sistema de rotacaja?
Se trabaja con distritos educativos. Se encargan las cajas al director
de una escuela modelo y se les dejan por un año. El próximo
año se les da otra caja y las que había usado se le da
a otro distrito. Así, cada caja está rotando de escuela
en escuela.
La durabilidad de estas cajas es de unos ocho años y la permanencia
en cada escuela de un mes. Las cajas recorren unos ochenta grupos de
niños por año; cada grupo está comprendido por
unos cincuenta niños y cada niño lee una obra en el mes.
Esta es una alternativa, pero también las escuelas que reciben
un bono del Ministerio de Educación lo puedeninvertir en una
biblioteca escolar, donde puedan disponer de varios ejemplares de cada
título porque para el maestro es muy difícil trabajar
cuando cada alumno no tiene un ejemplar, no pueden practicar la lectura
ni introducirse por ejemplo en el análisis o interpretación
de la obra.
¿Cuántas empresas o instituciones están involucradas
con las rotacajas?
La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) impulsó
primeramente este sistema el año pasado, cuando compró
unas 30 rotacajas y las puso a trabajar inicialmente en Chanmico, en
los asentamientos originados por los terremotos. Ahorita, estas mismas
cajas están en Comacarán (San Miguel). Igualmente están
rotando las cajas donadas por una pizzería.
¿En este sistema también es necesaria una capacitacion
del maestro?
Esa es la clave. Si ya se tiene material bibliográfico, el maestro
también tiene que capacitarse en la forma en que va a trabajar
con la literatura infantil, porque a diferencia de las asignaturas del
programa de estudios, ésta se trabaja en forma lúdica.
Editorial Santillana da esas capacitaciones a los maestros en las escuelas
o colegios. Si la institución hace una inversión (compra
de libros por ejemplo), los desarrollamos como un servicio sin costo
alguno. Es como un gancho comercial, pero es una ventaja competitiva.

La
primera infancia es ideal para
inculcar el amor a los libros
¿Cuál
debe ser el rol de los padres de familia para formar en sus hijos el
amor a la lectura?
Primero hacer la inversión en libros. A veces uno de padre gasta
en algo que no es tan importante. El padre debe formarse el hábito
de comprar libros para sus hijos en lugar de juguetes. En segundo lugar
es llevarlos a una biblioteca pública donde tienen libros de
literatura infantil. Encargados de estas bibliotecas me han comentado
que la mayoría de niños llega a hacer las tareas y consulta
más enciclopedias y libros de texto, que libros de literatura.
Si hay bibliotecas con literatura para divertirse y desarrollan actividades
recreativas como La hora del cuento, entonces es una buena
alternativa para darla a los hijos.
¿Qué
pueden hacer los padres sin hábito de lectura para motivar a
sus hijos?
Lo primero que debe hacer es
cambiar su actitud negativa y eso se hace de adentro para afuera. Si
un padre de familia no tiene el hábito, no quiere formarlo o
no tiene tiempo para hacerlo, puede fomentarlo en sus hijos comprándoles
libros. Eso ya es bastante.
¿Cómo saber qué tipo de literatura es la mas adecuada
para nuestros hijos?
Ahora la literatura infantil
viene catalogada por edades. El padre o la madre debe ver el libro,
si tiene ilustraciones, el tipo de letra, leer la parte trasera del
libro donde viene como un resumen el contenido del libro. Ahora, cada
hijo tiene un interés diferente. Si a uno le gusta por ejemplo
el futbol, estoy segura que un libro sobre futbol le va a atraer.
Para los niños más pequeñitos (de dos a tres años)
se deben buscar libros que traen dibujos grandes porque ellos se van
a entretener hasta con los mínimos detalles de las ilustraciones.
Otra alternativa lo constituyen los libros de cuentos con casetes.

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Los
libros apropiados a cada edad
motivan a aprender el hábito de la
lectura de manera divertida.
¿Cómo
atraer la atención de un niño hiperactivo hacia los libros?
Los lapsos de atención son mas cortos en los niños hiperactivos
que en los normales, pero esos lapsos se pueden ir prolongando mediante
una terapia que permite jugar con el niño . No hay que forzarlo
porque eso hará que se sienta frustrado y el niño hiperactivo
necesita estar activo. Si el cuento habla de hacer una carrera hay que
ponerse a correr con ellos; si habla de sapitos entonces hay que saltar.
Es como dramatizar la lectura.
¿Hay un tiempo estipulado para instruir en el hábito por
la lectura?
Con lo que el niño demanda es ideal, hay que tratar de que no
se aburra o tenga una actitud negativa. El padre debe aprovechar cualquier
espacio para fomentarles la lectura a sus hijos, cuando van de viaje
o espera la consulta con el pediatra, ¿Por qué no llevar
consigo un libro o una revista infantil?
¿Cómo ve Guatemala con El Salvador en cuanto a niveles
de hábitos de lectura?
Muy similares. En Guatemala empezamos un poquito antes. Yo inicié
el programa de lectura de obras literarias en las escuelas entre 1990
y 1991. Vine a El Salvador en 1994 y antes de esta fecha eran muy pocos
los centros educativos donde se leían obras.
Mi concepto personal es que en El Salvador se ha progresado. Conozco
muchísimos colegios que están pidiéndoles a los
niños que lean una obra por mes.
¿Cuál debería ser el papel del Ministerio de Educación
en este caso?
Creo que ya ha hecho bastante y puede hacer más, pero hay tantos
vacíos porque las escuelas están llenando necesidades
más urgentes y están dejando el fomento de la lectura
en un segundo plano. El sistema de las cajas viajeras está un
poquito rezagado porque cada una tiene literatura muy variada, pero
sólo un ejemplar por cada uno de los sesenta títulos.
El Bibliobús tiene diez ejemplares de cada título, pero
no está más que un día en cada escuela. No es mucho
lo que puede hacer un maestro porque tienen muy poco tiempo para leer
el libro. No existe todavía el sistema para que los grupos de
niños lea n obras literarias. Me gustaría que las cajas
viajeras, por ejemplo, se convirtieran en rotacajas.
Aunque es importante destacar que el Ministerio de Educación
acaba de entregar una biblioteca especializada en literatura a 2,150
escuelas y eso es muy bueno.
¿Cuán
determinante se vuelve para el desarrollo de un país el fomento
de la lectura?
Definitivamente lo es, estamos hablando de un progreso. Si la gran cantidad
de gente logra estudiar más, definitivamente el nivel de desarrollo
será mucho más alto. Si una persona no logra estudiar
pero se convierte en autodidacta puede aplicar a un mejor empleo. Tenemos
a un Francisco Gavidia, que nunca se graduó de la universidad,
pero fue un profesional autodidacta que sobresalió. Yo le podría
mencionar a muchísima gente que no estudió en una escuela
o universidad, pero ha leído, y hay una gran diferencia.
¿Le apuesta usted a la lectura entonces?
Ciento por ciento.
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Una
buena estrategia
En su vida
personal, Silvia cuenta con una interesante manera de transmitir
en sus tres hijos pequeños, el amor por la lectura.
En mi casa los miércoles no se prende la televisión.
Les enseñé a mis tres hijos que así como
ellos asisten al kinder cinco días a la semana y descansan
dos días, el televisor también necesita descansar.
Elaboré uno ojos dormilones que coloco a la pantalla ese
día. Al principio fue difícil, pero ahora ellos
respetan la medida. Ese día aprovecho para leer libros
con ellos, los que ellos prefieran y dramatizamos las historias.
Se divierten mucho, dice.
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Silvia Pira cree
que la empresa privada se involucra en la donación de libros
a escuelas pobres se dará un paso
gigantesco. |