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Lo que hace doce años en Cabañas
y Cuscatlán fue un escenario de guerra hoy es uno de los principales
bosques caducifolios del país, que cubre una superficie de tierra
de 4,700 hectáreas, todas enlazadas en cinco municipios: Suchitoto,
Cinquera, Jutiapa, Tejutepeque y Tenancingo.
Aquí la vegetación se caracteriza por la ausencia de árboles
altos, la mayoría de ellos suelta sus hojas al llegar el verano
de ahí el nombre de bosque caducifolio. Su período
de defoliación puede prolongarse hasta por cinco o seis meses
desde diciembre a mayo.
Al caer las hojas amarillas y muy rara vez rojas permiten con su desplome,
además de una importante iluminación, el desarrollo de
especies que se encuentran en los estratos inferiores, una labor que
ha realizado este bosque por veinticinco años, explica Jesús
Reyes, biólogo de la Universidad de El Salvador (UES).
Entre las especies vegetales que alberga están el aceituno, el
cedro, el copinol, el laurel, el caoba, el conacaste, la ceiba, el quebracho,
el pie de venado, el madrecacao, el pito, el jiote, el roble, el caulote
y el pacún, entre otros.
Estudios del año pasado registran que de los 750 árboles
reportados en el país, 130 existen en esa zona.
Dentro de su fauna se pueden apreciar iguanas verdes, bejuquilla café,
víbora de cascabel, coral falso y verdadero; entre las aves se
encuentran garzas, pichiches ala blanca, pato calvo, codorniz, gavilán,
colibrí, talapo, martín pescador, urraca y el dichosofuí.
Además, en el interior de esta vegetación existen coyotes,
gatos de monte, tigrillos, pezotes, cotuzas, zorrillos, tayras, cusucos,
taltuzas, micoleones, venados cola blanca, tepezcuintles, tacuazines
y mapaches, entre otros.
La región del bosque de Cinquera se encuentra inmersa en la zona
climática de sabanas tropicales calientes (secas) o tierras calientes,
cuya altura sobre el nivel del mar está dada entre los cero y
los 800 metros, según los datos recabados en la estación
meteorológica e hidrológica del Ministerio de Agricultura
y Ganadería ubicada en La Chorrera del Guayabo.
Riqueza
histórica y natural
Estos suelos con tendencia a la desnudez
son una herencia de los peores años de El Salvador. Durante la
guerra no conocieron cultivo alguno tras ser abandonadas por sus pobladores
y convertirse en escenario bélico.
Como testimonio de ello aún se encuentran bajo los arbustos las
viejas trincheras que utilizó la guerrilla para repeler los ataques
aéreos en los años ochenta; también se logran ver
en medio de los senderos algunos troncos corroídos por el tiempo
que fueron las bases de un hospital clandestino.
Y hay más: hace seis meses en el cerro San

Las principales
restricciones que piden los guardabosques de la zona son evitar el ruido
y no lanzar basura en el bosque.
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Vista del
embalse Cerrón Grande desde el mirador del cerro San Benito.
Cinquera en lengua náhuatl significa Sierra de rocas y
pacayas.
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Benito fueron encontradas
cuatro piletas donde se procesaba el añil. Estos vestigios
pertenecen a la colonia y datan del siglo XVI, según Franklin
Medrano, de la Asociación de Reconstrucción y Desarrollo
Municipal (ARDM).
De los cuatro obrajes, dos han sido descubiertos por los lugareños.
Ambos presentan una estructura al estilo calicanto, todo elaborado
con barro. Los otros están pendientes para ser investigados
por el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura).
Las primeras averiguaciones apuntan que fueron construidos en
el antiguo latifundio de los Ávalos, en lo que fue la primitiva
hacienda San Nicolás, como aldea de ladinos en 1807, quienes
sobrevivían del cultivo y del procesamiento del añil.
El bosque es una región montañosa rodeada por el
río Quezalapa y sus afluentes. Se extiende en los macizos
orográficos de Azacualpa y San Antonio-Pepeistenango, El
Pepeto-Copalchán, La Mesa y La Cruz.
Proyecto
ecoturista
La riqueza natural e histórica
hacen que el bosque de Cinquera sea un lugar idóneo para
disfrutar de unas exquisitas vacaciones.
Dan relevancia al paraje natural las cascadas El Saltón,
Las Mancías, San Benito y Los Tercios, que son parte de
la red hídrica, conformada por un aproximado de ocho ríos
y 14 quebradas.
La ventaja que tienen estos manantiales es que nunca han
recibido descargas de aguas negras. Son ríos limpios donde
las personas se pueden bañar con toda confianza,
dice Jesús Reyes, quien asegura haber disfrutado ya de
un buen chapuzón.
Dentro de la riqueza natural y acompañados de aire puro
también se pueden ver desde los miradores Pepeistenango
y Azacualpa, el lago de Suchitlán y el embalse del Cerrón
Grande. Estos últimos permiten que en la zona converjan
aves migratorias que utilizan el bosque como refugio al ocultarse
el sol.
En la actualidad, las personas que deseen visitar el bosque de
Cinquera, lo único que tienen que hacer es consultar a
ARDM, quienes proporcionan un guía para realizar el recorrido
por los senderos interpretativos.
El principal requisito es cancelar cincuenta colones por guía.
Ellos conocen palmo a palmo el sitio y muestran los senderos en
un lapso de dos horas.
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Si no quiere gastar
mucho, reúna el dinero armando un grupo de 10 ó
15 personas, que es el cupo máximo para hacer el recorrido.
El objetivo primordial que se busca para el bosque caducifolio
es que esté integrado al listado de áreas naturales
protegidas, categoría privada que tiene el Ministerio del
Medio Ambiente y Recursos Naturales.
El florecer de este bosque seco en estos 12 años ha sido
evidente. Lo que antes fue un puesto de mando de la guerrilla
hoy es una fábrica de oxígeno con una flora espléndida
camino a la madurez.
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Así
se llega
Las vías de acceso de San Salvador al bosque de Cinquera
son dos: una por Suchitoto y otra por Ilobasco.
Desde Suchitoto hay 53
kilómetros de calle pavimentada y 20 kliómetros
de tierra si viaja por la ribera del lago Suchitlán.
En caso de hacerlo por
Ilobasco, de San Salvador a Tejutepeque existen 63 kilómetros
de calle pavimentada y 12 kilómetros de calle de
tierra.
Sobre su ubicación
geográfica y según la imagen del satélite
LANDASAT-94, el área boscosa incluye los municipios
de Suchitoto, Tenancingo, Tejutepeque, Cinquera y Jutiapa.
Las coordenadas geográficas
se extienden a los meridianos 88¼ 55´00 y 89°
01´40 longitud oeste y paralelos 13° 55´00
longitud noreste, abarcando cinco municipios y 17 cantones
entre los departamentos de Cabaña y Cuscatlán.
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La riqueza
de flora y fauna del bosque de Cinquera es un lugar atractivo para biólogos
y botánicos.
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