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Unos tres meses atrás, la base central
de Comandos de Salvamento en San Salvador recibió una llamada
para alertar sobre el desaparecimiento de Marta (nombre ficticio). Eran
sus patrones, quienes preocupados porque no retornaba decidieron poner
aviso en las dependencias de socorro.
Hasta hace unos tres meses, Marta no había perdido el rumbo porque
el camino de su pueblo en la zona rural de San Miguel a la colonia Miramonte
lo tenía memorizado. Se bajaba en la terminal de oriente y en
una parada cercana abordaba otro autobús que la llevaba al lugar
donde trabajaba como doméstica.
Pero un día de tantos se perdió. Cuando regresaba de ver
a su familia abordó una ruta equivoda y todo el panorama cambió.
Fue llevada por sitios que jamás había visto, se bajó
en algún lugar desesperada y deambuló por tres días
enfrentándose a diversidad de peligros.
Al cabo de los tres días, el teléfono de Comandos de Salvamento
volvió a sonar. Eran nuevamente sus patrones avisando que Marta
había aparecido en su casa de San Miguel, después de que
al fin se reencontrara con la terminal de oriente, su único punto
de referencia.
El caso de Marta no es sacado de una cinta cinematográfica; es
un cuento real que le puede suceder a cualquiera que no conozca la capital
u otra ciudad urbana. No sólo se pierden los niños, sino
también los jóvenes y mayormente los ancianos.
¿Por
qué se pierden?
Carlos Alvarado, vicepresidente
de Comandos de Salvamento, dice que los casos de extravío no
son frecuentes, pero se registran por lo general entre 15 y 20 al mes,
principalmente de ancianos que padecen olvido; sin embargo, también
son comunes los casos de personas que padecen epilepsia, los que se
desorientan después de ser asaltados o aquellos que proceden
del interior del país y desconocen la capital.
En fecha reciente atendieron el caso de una familia desesperada por
el desaparecimiento de una familiar de 18 años que vive en Guazapa.
Sabe leer y escribir, pero al igual que Marta, sólo conoce la
parada donde debe bajarse en las cercanías del mercado La Tiendona,
donde espera el bus que la lleva a una iglesia evangélica donde
se congrega. Al cierre de esta información no se había
tenido noticias sobre ella.
Casos de menores de edad casi no atendemos, sólo cuando
se realizan eventos públicos, como marchas o ferias, porque por
curiosidad o la misma forma de ser de los niños se separan de
sus padres, pero este extravío es temporal porque al poco tiempo
los reclaman sus familiares, manifiesta Alvarado.
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Los recientes disturbios protagonizados
por ex-patrulleros y la policía confirman la versión de
Alvarado. Entre otros resultados dejaron dos menores extraviados de
11 y siete años que fueron atendidos por la policía.
Eliseo, de 11 años, había venido con sus abuelos
desde el Bajo Lempa y cuando dispersaron la concentración se
perdió. Lo encontraron como a las tres de la tarde en Ciudad
Delgado y estaba llorando porque se sentía solo. Lo vinieron
a traer al siguiente día, relata Alvarado.
Pero otros niños se pierden por mero espíritu aventurero
y según el director ejecutivo del Instituto Salvadoreño
de Protección al Menor (ISPM), Ismael Rodríguez, éstos
se distinguen fácilmente de los vagabundos porque no tienen piel
requemada, uñas largas y sucias.
El ingeniero Rodríguez recuerda el caso de un jovencito que salió
de su casa en Guatemala y vino a parar a El Salvador, quien después
de casi un año fue reclamado por sus padres.
Otros no provienen de tan lejos, pero igual se extravían y según
el ingeniero Rodríguez, los que atienden en el ISPM tienen edades
promedio de entre los nueve y los 12 años, y provienen de familias
pobres que residen en asentamientos marginales del país.
El ISPM dice no registrar gran cantidad de menores extraviados, pues
de los aproximadamente 6000 jovencitos que ingresan al año por
maltrato, abandono, vagancia, prostitución, fuga del hogar y
mendicidad, entre otras causas, solo el 2% corresponde a extravío.
En el 2000 recibió a 40 menores y en lo que va del 2001 registra
30.
Pese a que la Policía Nacional Civil es la que los remite en
la mayor parte de ocasiones, no cuenta con estadísticas específicas
sobre casos de extravío porque éstos son incluidos en
el reporte de menores localizados que están en alto riesgo (por
abandono, maltrato, abuso sexual, etc.).
El reencuentroCarlos Alvarado dice que cuando se les avisa de una persona
extraviada la llevan a su sede, se les hace una revisión médica
y se les entrevista con el fin de obtener datos básicos de identidad,
dirección o teléfono de sus familiares.
Si despues de algunos días no son reclamados o los extraviados
no brindan la información necesaria, envían sus fotografías
a medios de comunicación, principalmente periódicos y
noticieros televisivos, para contactar con sus parientes.
El ISPM dice que sólo un 30% de los menores extraviados que reciben
es reclamado; el resto deben ingresarlos a la institución, esperan
un periodo de seis meses a un año y si no aparecen parientes
se les busca algún hogar sustituto o familia adoptante.
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Recomendaciones
Si se extravía, pregunte por alguna institución
de socorro o por la policía para que le ayuden a ubicar
a sus familiares.
Si
no conoce San Salvador y el bus se desvía de su ruta, no
se desespere o se baje en cualquier parte. Mejor pida orientación
al motorista o al ayudante.
Si
son ancianos o niños, hacerlos portadores de algún
documento de identificación o alguna tarjeta que contenga
datos personales, teléfono y nombres de familiares.
No
llame a entidades de socorro o a la policía reportando
a un indigente por un extravío, pues esto hace invertir
recursos y tiempo a estas instituciones cuando hay otros que realmente
lo necesitan.
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Comandos de Salvamento también los
retiene por un tiempo prudencial, pero al no ser reclamados se les remite
al ISPM, si es menor de edad, o al Centro de Atención de Ancianos
Sara Zaldívar, si es adulto mayor.
Entre el 2000 y el 2001, el Sara Zaldívar ha recibido
quince ancianos por extravío, pero según el director de
la institución, doctor José Antonio Velásquez,
de los diez ancianos registrados el año pasado sólo tres
fueron reclamados por sus familiares.
Para el doctor Velásquez, el extravío de ancianos obedece
más que todo a olvidos que padecen como producto de enfermedades,
como el mal de Alzheimer.
El ingeniero Rodríguez cree que en el caso de menores es más
por accidente, mientras que Carlos Alvarado opina que toda persona que
desconozca ciudades como San Salvador es candidato al extravío.
Creíble o no, San Salvador sigue siendo escenario de extravíos
cada día. Lo recomendable es cuidar más a nuestros hijos
y abuelos, y para muchos que provienen del interior del país
no basta con conocer escasos puntos de referencia.
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