3 de diciembre de 2000

De dos a tres mujeres pierden el pecho cada semana debido a un diagnóstico tardío de cáncer de mama, según estadísticas del Seguro Social.


Escríbanos

En 1999, los tumores malignos en la mama se convirtieron en el cáncer ginecológico que mayor número de víctimas cobró, con 189 nuevos casos atendidos por la Unidad de Oncología del ISSS.
Hasta 1997, por cada 120 casos nuevos de cáncer uterino se registraban 100 de mama. Pero esa es sólo historia.
Mujeres cuyos pechos fueron consumidos por las células cancerosas y tumores con cinco o más centímetros de tamaño, en su mayoría pacientes arriba de los 40 años, ingresaron a la lista negra de pacientes con diagnósticos tardíos.
Casi el 70 por ciento de ellas ingresó a la institución hospitalaria en estado crítico. De hecho la mitad perdió uno o sus dos senos.
Aunque el cáncer de seno necesita entre ocho y diez años para desarrollar un carácter invasivo y matar en sólo unos meses, la mayoría de mujeres ve el problema en forma fría, si no las consultas serían más tempranas.
Desinterés, pobreza, deficiente educación o falta de un plan integrado a nivel preventivo. Este círculo de posibilidades puede ser la respuesta al aumento del mal, uno de los diez casos de cáncer atendidos de esa institución hospitalaria.

Casos frustrantes

Doña Teresita Melgar está todavía en recuperación luego de una operación de emergencia que tuvieron que practicarle debido a un tumor canceroso que comenzó en el pecho y se extendió hasta la axila.
“Créame que uno quisiera morirse, porque no se soportan los dolores”, dice la nutricionista de 55 años, cuyo testimonio se desarrolla entre llantos y quejas porque no existe un programa que garantice una detección temprana del cáncer de mama.
Como ella, cada mes unas 10 mujeres más son mutiladas del seno para evitar que el cáncer siga consumiendo el resto del cuerpo.
El diagnóstico tardío de la enfermedad puede ser fatal. Se estima que poco más del 50 por ciento de las mujeres que presentan un cáncer arriba de los cuatro centímetros va a morir, ya que las posibilidades de cura se reducen y en el mejor de los casos perderá el pecho.
El oncólogo Julio César Raymundo dice que una operación radical puede alcanzar 75 mil colones a nivel privado, ya que siempre va a incluir sesiones de radioterapia (cobalto) o de quimioterapia.

 

Raymundo cuestiona el hecho de que la mujer consulte hasta tener un cáncer invasivo, lo que lleva a pensar en un desinterés personal y del esposo, pues la mayoría de pacientes son mujeres con compañero de vida.
Según el especialista, es necesario que la mujer aprenda a conocer su cuerpo, de esta manera puede detectarse temprano cualquier cambio del pecho, ya que un tumor de tres centímetros de tamaño que aún no se extiende a los ganglios de la axila promete una cura total.
El tratamiento conservador del pecho únicamente implicará, en la mayoría de casos, la extracción del tumor mediante una operación acompañada por jornadas de radioterapia.

El cáncer de la mama no es prevenible, pero sí es detectable, aun cuando no se ha desarrollado. Esa es la maravilla de la mamografía: “ver hoy con los ojos del mañana”, dice el doctor Narciso Díaz Bazán, del Instituto Nacional del Cáncer.
Esta institución ofrece el servicio de mamografías a precios más bajos que en el ámbito privado y presta servicio a toda la red hospitalaria del
país.
De 1990 a la fecha, la institución ha realizado unas 14 ó 15 mil mamografías a mujeres, algunas con casos positivos de cáncer, otras simplemente para chequeos preventivos.
Desde 1996, la entidad realiza una campaña conjunta con una empresa distribuidora de cosméticos que permite, a través de doce mil promotoras de belleza, promover entre las mujeres la importancia de realizarse las pruebas de detección del cáncer, incluyendo la citología.
Sin embargo, la versión de una decena de especialistas consultados indica que no existe un programa integrado a nivel educativo que oriente a las mujeres desde los primeros años de escuela en torno al cuido de la mama y detección del cáncer.

Falta educación

“No hay ningún programa a nivel intitucional o autonómo para prevenir el cáncer de mama, al menos nada como en el caso de la citología”, afirma el doctor Rodolfo Guerra, especialista en mamografías del Centro de Radiología “Brito Mejía Peña”.
Guerra piensa que es necesario un plan escolar que ofrezca a los adolescentes información sobre el problema y cómo atacarlo. “En muchas instituciones existen carteles que dicen cómo examinarse, pero una cosa es que diga y otra que el médico le enseñe qué tiene que palpar”, afirma.

  Se sabe que los médicos están capactados para detectar un tumor canceroso con un centímetro de tamaño. “Yo no niego eso”, dice el galeno, preocupado porque las mujeres no quieren consultar debido a sus tabúes que incluyen vergüenza y desconfianza.
Sus colegas piensan que el desconocimiento es general, así como el desinterés a nivel del sistema de salud, que debe invertir más en programas de diagnóstico temprano que reduzcan la incidencia, aun en mujeres abajo de los 35 años que están en una proporción del cinco y el 10% del total de casos.
El doctor Raymundo estima que una de las fallas de las campañas promocionales es que no son permanentes, sino esporádicas; por eso los conocimientos se diluyen en una sociedad donde la mujer no está educada para consultar.
Dice que la falta de recursos incide en la promoción de la mamografía como método de diagnóstico, debido a los altos costos que representa, por ejemplo para el Seguro Social que realiza entre ochocientos y mil al mes.
En las clínicas y en los laboratorios privados la mamografía puede costar entre 450 y 600 colones; en el Hospital de Maternidad y en el Instituto de Cáncer, los costos bajan a la mitad o a cuotas simbólicas, dependiendo de un estudio socioeconómico que se realiza a la paciente.
El Ministerio de Salud Pública maneja sus propios planes en combinación con entidades privadas y el mismo Instituto Nacional del Cáncer y aunque no se pudo obtener detalle de los mismos, el Programa de la Mujer ofrece alternativas para prevenir, sobre todo el cáncer de cerviz.
Por eso, la enfermedad presenta una tendencia a crecer en el país. Por un lado está el diagnóstico tardío, la genética de la mujer salvadoreña, y por el otro, aspectos externos, como la alimentación y la contaminación ambiental.El tratamiento conservador del pecho únicamente implicará, en la mayoría de los casos, la extracción mediante una operación acompañada por jornadas de radioterapia.

¿Cáncer de mama en hombres?

Aunque no es un problema muy común, se estima que el uno por ciento del total de los casos registrados se trata de hombres.
Al igual que las mujeres, los hombres poseen una glándula mamaria, pero “rudimentaria”, no desarrollada, susceptible a cualquier infección e incluso al cáncer.
El doctor Raymundo afirma que entre más proporción haya alcanzado el pezón masculino, más crece el riesgo de desarrollar células cancerosas.
Por eso es necesario que también aprendan a conocer sus tetillas mediante el autoexamen mamario que les permite identificar cualquier hallazgo extraño a la estructura normal.
Los síntomas varían un poco al cáncer femenino, ya que en el hombre el 10% del cáncer tiene que ver con sus estímulos hormonales y el 90%, con agentes externos; en la mujer es lo contrario.
Cualquier dolor, alteración y cambio en el color de la piel pueden ser signos de alarma, por lo que es necesario consultar de inmediato.
El tratamiento implica desde el inicio una operación a través de la cual se extrae el tumor y los ganglios linfáticos.

Lea la tercera parte del artículo

arriba
Click Click Click Click
Copyright 1995 - 2000. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com