3 de diciembre de 2000

Desde hace dos días se celebra, en Ilobasco, Cabañas, el primer “Festival Navideño Turístico y Artesanal”, que pretende mostrar el talento y la creatividad de sus artesanos, así como los atractivos que la ciudad ofrece a sus visitantes.


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La cita es en el Centro Escolar Sor Henríquez, a partir de las ocho de la mañana de hoy. Ahí lo esperan no menos de 20 expositores que han montado sus mejores trabajos para ofrecerlos a los visitantes.
Son alrededor de veinte talleres los que están participando en este festival, coordinado por la Alcaldía, el Comité de Desarrollo Artesanal y Turístico de Ilobasco (CODIATUR) y la Fundación Promotora de Productores y Empresarios Salvadoreños (PROESA).
Son hombres y mujeres que han crecido moldeando el barro y que ahora han llevado hasta esta peculiar feria desde miniaturas hasta enormes figuras que pretenden vender entre turistas nacionales y extranjeros.
También se ha invitado a artesanos de Sonsonate, Zacatecoluca y otras ciudades que de igual forma han llevado a Ilobasco obras en mezcal, tela, mimbre, tule y otros materiales.
El festival busca atraer turistas hacia los distintos puntos de interés de la ciudad, como los cerros Tepeyac, El Coyote y la cueva del Pico Brujo, lugares hacia donde se partirá acompañados de expertos guías que le mostrarán el esplendor de los paisajes naturales que rodean a Ilobasco.
Visitas obligadas son también las iglesias coloniales, una de las cuales fue construida por 1888; la molienda artesanal en el barrio San José y por supuesto los talleres de artesanías, donde podrá conocer los pasos que se necesitan para la elaboración, la cocción y el pintado de las figuras.

Variedad de artesanías

El punto fuerte del festival es la venta de misterios o nacimientos, de ahí que el turista podrá aprovechar para llevar a casa, antes de Navidad, el que más le convenga, desde pequeñas figuras de escasos centímetros hasta San José y María de medio metro, los tres reyes magos y un simpático “Niño Dios” en pañales.
Los colores van desde el simple barro cocido hasta tonos pastel o chillante e incluso una nueva técnica llamada “platinado”, que consiste en aplicar una especie de barniz color plata a los muñecos.
Según don Antino, cada artesano en Ilobasco tiene un estilo propio a la hora de crear.

 

Esta es precisamente la especialidad de don Antino Herrera, coordinador del festival y con más de 70 años dedicados a las artesanías. Su taller, que ha servido de escuela a decenas de niños y jóvenes a lo largo de los años, está listo para recibir a aquellos turistas que quieran conocer el proceso de elaboración de las figuras.
Otra de las especialidades de don Antino son las ya populares “sorpresas”, pequeños muñecos o animalitos, que se han convertido en los favoritos de chicos y grandes.

“Cada uno diseña según su propio criterio, se las ingenia y va haciendo cosas nuevas que poco a poco van atrayendo a la gente”, dice.
Doña Cristina Mejía, con más de 30 años dedicados a moldear el barro, está ofreciendo portavelas y jarrones pintados en azul y decorados con girasoles, que asegura están logrando una gran aceptación entre la gente.
Toda esta variedad de diseños e ideas está presente en el festival, especialmente nacimientos y figuras propias de la época navideña.
Y no sólo los artesanos se han preparado para recibir al turista. La ciudad entera está lista para ofrecerle un paseo agradable. Desde hace unos cinco meses se han abierto restaurantes que ofrecen desde comida típica hasta carne asada y otros platillos.
“Queremos que la gente venga a Ilobasco, no por dos horas, sino que se queden todo el día, que puedan conocer cómo se hacen las artesanías, comprarlas y además disfrutar de un paseo por la ciudad”, dice don Antino.
O si lo prefiere, en el centro escolar donde se lleva a cabo el festival también hay a la venta ricas pupusas, yuca frita, pasteles de carne, “elotes locos” y otras delicias autóctonas.
Así que ya sabe, dése una cita por la “ciudad del barro” para conocer de cerca la creatividad de nuestra gente y pasar un rato placentero alejado del bullicio de la urbe.

 

“Ciudad del barro”

De origen nahuat, la palabra Ilobasco proviene de las raíces “hilotaxo”, que significa tortilla de maíz tierno.

Su clima es cálido y está ubicada a 55 kilómetros de San Salvador y limita al norte con Sensuntepeque y Jutiapa y al sur con San Rafael Cedros.

Celebra sus fiestas patronales del 22 al 29 de septiembre, en honor de su patrono San Miguel Arcángel.

Su principal patrimonio es la cerámica en barro y el dulce de panela.

Ilobasco es considerado uno de los principales centros ceramistas centroamericanos. Sus artesanías están divididas en cerámica popular (juguetes), decorativa (jarrones, fachadas y otros) y típica (miniaturas).

En la ciudad funcionan alrededor de 60 talleres y casi 50 tiendas dedicadas exclusivamente a la venta de figuras en barro.

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