03 de junio de 2001

Es un cuadro pictórico vistoso: el agua que cae desde más de siete metros de altura genera una suave melodía para los oídos. Son las cataratas de Malacatiúpan, un paraje natural capaz de cautivar a sus visitantes.


Escríbanos

Estas señoriales cascadas se encuentran situadas en la vaporosa cuenca del río Agua Caliente, a unos kilómetros al occidente de la ciudad de Atiquizaya, departamento de Ahuachapán. Su significado en nahuat es "Templo redondo".
"El Salto", como la mayoría de los lugareños lo llama, está rodeado por enormes piedras. Uno de sus mejores atractivos es el agua caliente. Muchas personas acuden a las cataratas de Malacatiúpan en busca de un baño medicinal y relajante para el cuerpo.
Elvira Rivera, de 77 años, manifiesta que sumergirse en las aguas termales le alivia la artritis y las enfermedades de la piel. No faltan quienes sólo lo hacen para sentir esa sensación de frescura después del baño.
Aunque da la impresión de que aún no ha sido explotada por la mano del hombre, el alcalde de Atiquizaya, Jorge Alvarado Azenón, revela que una fábrica, situada en ese departamento, contamina el agua con los desechos industriales.
Azenón agrega que constantemente el agua adopta un color rojizo y amarillento. Esto irrita la piel y causa la muerte de los peces. Además, a juicio del alcalde, la afluencia de turistas ha disminuido en comparación con años anteriores.
Sin embargo, las cataratas de Malacatiúpan tienen muchas perspectivas de ser un sitio de ecoturismo y un orgullo para la ciudad de Atiquizaya, siempre y cuando la cuenca del río no se siga contaminando.

 
Turismo mundial

"El Salto" es visitado por salvadoreños, alemanes, estadounidenses y de otros países, quienes luego de observar el panorama y de tomar un baño caliente se van encantados y con la intención de regresar. Mario Krupe, de nacionalidad alemana, cuenta que le ha parecido impresionante la caída del agua. "Es un lugar muy bonito", expresa con una sonrisa en sus labios.
Algunos turistas acuden a las cataratas atraídos por las historias que se cuentan. José Leonel Pineda, residente en Atiquizaya, comenta que detrás de la caída de agua existe una cueva sin fin y todo el que se introduce en ella es atacado por una enorme serpiente.
Pineda, recuerda que hace unos tres años, un equipo de televisión de "Primer Impacto" trató de explorar la cueva, pero fueron embestidos por un animal que les impidió el paso.
Otra de las anécdotas comentadas en la zona es que a los jóvenes que acuden solos a las cascadas se les aparece una mujer bonita y bien vestida, que los llama insistentemente, a tal punto de hipnotizarlos.
Tomarse un día para distribuirlo entre un baño en el agua caliente y una estancia en las enormes piedras, recibiendo la brisa fresca que inunda el lugar y contemplando el paisaje, es una experiencia inolvidable.

Centro turístico

Desde hace dos años, la alcaldía de Atiquizaya, en coordinación con la Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR), tiene entre sus planes la creación de un centro turístico en el lugar.

 

El proyecto incluye la construcción de un hotel, baños y reforestación, con el propósito de volver las cascadas un sitio más atractivo. No obstante, el alcalde subraya que aún no han encontrado financiamiento para la obra, y por eso el plan ha quedado inconcluso. Pero deja claro que se seguirá luchando por la construcción del centro turístico, porque esto permitirá que las cataratas de Malacatiúpan se conviertan en un lugar más bello y que tenga más visitantes.
También se está luchando para que la fábrica que contamina deje de lanzar los desechos a los ríos porque atenta contra la belleza del lugar. Y son precisamente las características de la zona, como la abundante vegetación y las aguas termales, lo que ha llevado a CORSATUR a apoyar la creación del centro turístico.
Helena de Rivera, jefa de la Unidad de Planificación, dice que están brindando apoyo para la facilitación del proyecto. Si la alcaldía encuentra entidades de carácter privado o comunal interesadas en invertir en la zona entraría de lleno la participación de CORSATUR.

Se haría una evaluación para determinar el tipo de infraestructura que se le puede dar al centro turístico, encaminada a salvaguardar los recursos naturales, así como la capacitación a jóvenes guías y por último la parte de promoción, para que ese recodo desconocido para muchos sea un verdadero sitio ecoturístico.

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