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Los Óscares cierran la temporada
de premios a lo mejor del cine estrenado en los Estados Unidos durante
el 2001. Y de algunas películas del resto del mundo.
Los Óscares son los premios estrella. No hay duda. Con una audiencia
de más de mil millones de cinéfilos alrededor del mundo,
a partir del día de las nominaciones los estudios y postulados
tienen cinco semanas para cabildear e influir en la decisión
de los más de seis mil votantes de la Academia. Los Óscares
son parte cine, parte política.
Este año está matizado por una combinación de películas
salidas del circuito de cine independiente y de bajo presupuesto como
de cintas de los grandes estudios. In the bedroom y Gosford
Park son las apuestas del cine independiente para la estatuilla
a mejor película. A beautiful mind, El señor
de los anillos y Mouling rouge, las de los grandes
estudios. Dos a tres. No es un mal balance.
Mejor película
De la lista dramática de los Globos
de Oro, los Óscares difieren en esta categoría por The
man who wasn´t there, de los hermanos Coen, y Mulholland
Drive, de David Lynch.
Si me lo permiten, me hubiera gustado verlas en lugar de El señor
de los anillos y A beautiful mind; son cintas más
viscerales, más inquietantes y mucho más personales. En
pocas palabras, cine de mayor sustancia.
Pero la Academia gusta del gran espectáculo como El señor
de los anillos (que dicho de paso me encantó) y del cine
que enaltece el espíritu norteamericano como A beautiful
mind. Por ello no podían faltar.
Otras películas que bien pudieron haber estado en la lista son
Monster´s ball, pero la Academia tiene problemas con
temas raciales, sino recordemos cuando la gran cinta de Spike Lee, Haz
lo correcto fue omitida; Iris y The deep end:
muy poco difundidas; The others: casi española y
la comedia El diario de Bridget Jones: simplemente la Academia
ríe muy pocas veces y cuando lo hace, por lo general ríe
al ritmo de Woody Allen.
Por otra parte, los Estudios Dreamworks buscaban que Schrek
se incluyera en esta categoría, pero su campaña falló.
Aunque realmente se trataba de una lucha imposible, pues la Academia
no incluiría una cinta animada en esta categoría, precisamente
el año en que se estrenaba una especial para el cine animado.
Afortunadamente.
Por primera vez la Academia le da la espalda a Frank Darabont (Sueños
de fuga y The green mile). La mala taquilla y el protagónico
de Jim Carrey parecen ser las razones por la que la Academia se hizo
del ojo pacho a la hora de considerar The majestic.

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Mejor actor
De los cinco postulados: Russell Crowe
por A beautiful mind, Sean Penn por I am Sam,
Will Smith por Alí; Denzel Washington por Training
day y Tom Wilkinson por In the bedroom. El único
que me sorprende o para ser más sincero, considero que
sale sobrando es Will Smith.
A
pesar de que las biografías siempre atrapan la atención
de los
votantes de la Academia, este año había mejores opciones,
como Billy Bob Thorton, ya fuera por Vidas bandidas o The
man that wasn´t there, o Ewan McGregor por Moulin
rouge. Pero la Academia nuevamente juega a ser políticamente
correcta, le cuesta postular películas que cuestionen el status
quo de la comunidad afroamericana, prefiriendo reconocer el trabajo
de los actores a manera de disculpa. Interpretándolo de otra
manera: opta por el medio y no por el mensaje. Por eso está Will
Smith.
El caso de Sean Penn es de explicarlo muy bien. I am Sam
ha sido duramente criticada por ser un drama meloso, manipulador y facilista,
pero la actuación de Penn, considerado ya como actor de actores,
es sorprendente. Los retardados siempre gustan a la Academia. Me refiero
a personajes de minusválidos.
Mejor director
Jim Carrey nuevamente recibe un palmo de
narices de la Academia, quien no le perdona sus bufonadas. A pesar de
que desde hace años persigue personajes dramáticos como
en The Truman show, The man on the moon y este
año en el drama The majestic no logra redimirse por
haber hablado con su trasero. En Ace ventura, claro.
Este año parece ser la categoría de las disculpas sin
desmerecer las obras de los directores postulados. O bien la Academia
rectificó errores del pasado, cuando dejó que fallecieran
genios como Orson Welles o Alfred Hitchcock sin recibir jamás
un Óscar a Mejor Director (ambos recibieron Óscares honorarios).
El caso más patente es el de Robert Altman (Godsford Park),
cuatro veces candidato, cero veces ganador. Otro de los que compiten
este año por la estatuilla de mejor director es David Lynch (Mulholland
Drive), uno de los más grandes genios del cine, según
reconoce la crítica alrededor del mundo, innovativo y visionario,
pero pocas veces comprendido por la Academia. Muy cerebral, pero este
año debía figurar en la lista de los cinco privilegiados.
De las estrellas convertidas en directores (Robert Redford, Mel Gibson
y Kevin Costner), Ron Howard es el único que la Academia no había
visto con buenos ojos. Su Apollo 13 corrió a mejor
película en 1993, pero no él.
Ahora en una historia de contenido humano y llena de los valores que
más gustan a los votantes, el enaltecimiento del espíritu
del estilo de vida norteamericano, en A beautiful mind,
parece ser que encontró el material perfecto para tener una verdadera
oportunidad y no solo llenar un espacio.
Después de los incidentes del once de septiembre pasado no era
de extrañar que la Academia reconociera una película que
levantara la moral de los combatientes norteamericanos y narrara el
dolor de los soldados estadounidenses en la guerra.
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Will
Smith interpretó el papel del boxeador mundial Mohamed Alí
.
De ahí que esté en esta lista
Ridley Scott por Black hawk down, cinta de acción
que ha dado grandes resultados de taquilla y ha complacido a los críticos.
En su lugar me hubiera gustado ver a Alejandro Amenábar por Los
otros, quien sin gritos estridentes ni efectos especiales nos
recordó lo que es el verdadero terror y suspenso.
Peter Jackson, por El señor de los anillos aclaro
nuevamente, una película muy bien lograda, alcanza otra
casilla pero este sitio debió ser para Bazz Lurmahnn por su visión
modernista de Moulin rouge.
La obra de Jackson es épica y es admirable su poder de convencimiento
para que un estudio dé luz verde a un proyecto de tres películas
sin haber rodado la primera tan siquiera.
Esta es la verdadera razón de estar entre los candidatos. Pero
si hemos de apegarnos a la verdad, lo que ha hecho Lurmahnn para el
género musical, que es resucitarlo y replantearlo, era merecedor
de reconocimiento.
Quizás el razonamiento de la Academia fue el de opinar que más
que un esfuerzo de él era del de su equipo de diseñador
de la producción, vestuario y demás áreas técnicas
como edición, pero detrás del trabajo de todos ellos,
está la decisión de un director.
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Óscar-trivia
¿Por qué se le
llama Óscar?
Nadie está completamente seguro, pero una leyenda
cuenta que un empleado de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas
pensó que la estatuilla se asemejaba a su tío Óscar.
El apodo se quedó y se volvió oficial.
¿De qué está
hecho el Óscar?
La estatuilla de 13.5 pulgadas
y 8.5 libras es una aleación de britanio enchapado en cobre,
plata niquelada y oro de 24 kilates. Durante la Segunda Guerra
Mundial, la conservadora Academia usó figuras plásticas.
¿Quién tiene el
record por amenizar el evento de los Óscares?
Bob Hope, seguido por Billy Cristal y Jonny Carson.
¿Quién vota en
los premios?
Los 5,700 miembros de la
Academia, de los cuales un cuarto son actores. Las nominaciones
en la mayoría de las categorías vienen de miembros
de la rama de la Academia relacionada. Los directores, por ejemplo,
eligen nominados por el mejor director.
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