17 de febrero 2002

Por más de un siglo, Juayúa ha sido uno de los pueblos más impotantes en la producción
de café en el país, pero esa tradición ha sido rota en los últimos ocho años para darle
paso a otro rubro: el turismo.

Un viaje delicioso es a Los Chorros de la Calera, donde podrá apreciar cómo un río subterráneo sale de media montaña para convertirse en catarata y donde puede disfrutar de un refrescante baño.

Santos Los camiones cargados con sacos repletos de café, dejando un rastro con aquel olor característico de esa planta arábiga; los cortadores con sus canastos enmielados bajando de los selváticos cafetales y la reputación de que Juayúa es un pueblo eminentemente cafetalero más parecen cosas de antaño, gracias al nuevo rumbo económico que está impulsando un grupo de visionarios del turismo.
Ríos, cascadas, montañas, clima agradable, festivales gastronómicos permanentes y un pueblo pintoresco es apenas una parte de la oferta turística que quieren vender los lugareños como un mecanismo para reactivar la economía del municipio.
Pero ¿cuál es la causa de todos estos cambios? Los factores son varios. Entre ellos los precios bajos del café, como resultado de la participación de dos nuevos productores: Vietnam y la India; así como los cambios de ubicación de las plantaciones brasileñas, más hacia el sur, donde les afectan menos el invierno.

Bajo esta situación, sembrar café ya no es tan rentable para algunos cafetaleros, situación que afecta en forma de cascada hasta las familias más humildes, ya que éstas se ven sin una fuente permanente o temporal de trabajo.
Debido a esto, y por la necesidad de dinamizar la economía del municipio, desde hace ocho años el turismo es visto como la mejor opción para que la población de Juayúa no entrara en una crisis, y con la participación no sólo de cafetaleros sino también de dueños de restaurantes y comedores, comerciantes en grande, medianos y pequeños, están trabajando para que los turistas nacionales y extranjeros vean en Juayúa un punto turístico que visitar.
Es así como desde 1999 fue formado el Comité de Turismo de Juayúa (Juayutur), integrado por 35 personas del municipio, con el fin de incentivar a más pobladores para que se unan al fomento turístico, asegura Jaime Gustavo Salgado, presidente de Juayuatur.



Qué ofrece Juayúa

Quince jóvenes preparados como guías turísticos son la clave para conocer las bellezas que tiene la población. Ellos tienen una caseta informativa en el parque, donde acuden los interesados en realizar un paseo por el pueblo o el campo, y por una cantidad que va desde los 50 colones. Los guías acompañan a cualquier lugar de la zona.
Algunos de estos jóvenes se dedicaban a las faenas propias de los cafetales, pero como las fincas han dejado de trabajar, entonces ellos quedaron cesantes, por lo que ahora dedican parte de su tiempo a ser guías.
“Es un trabajo estupendo, es algo que con el tiempo de estar en el turismo no se toma sólo por el dinero, sino para mostrar lo bonito del lugar y de El Salvador hacia el exterior”, menciona Marcos Hader Díaz, un joven de 24 años que por la falta de trabajo en las fincas ya lleva tres años como guía turístico.

 




Estos muchachos emprendedores atienden desde dos personas hasta un máximo de 13 por cada guía, y dependiendo de los lugares a visitar así es el precio a pagar.
Uno de los viajes que ofrecen combina el turismo con la naturaleza (ecoturismo) en un recorrido para jamás olvidar. Pida que lo lleven a Los chorros de la calera. Este es un lugar excepcional, porque aquí verá cómo un río subterráneo se libera de las rocas que lo aprisionan hasta formar varias caídas de agua.
La más grande abarca una franja de 70 metros de ancho. Esta catarata nace de una pared rocosa de 60 metros de alto, pero no es como las tradicionales caídas de agua que inician desde la cima. Esta comienza en medio de la pared, luego cae en un canal de formación natural para después perderse en dos pequeños túneles.
Para llegar a este sitio se debe caminar por veredas serpenteadas e introducirse en una zona boscosa donde las cataratas se ven como hilos de plata entre una cabellera de esmeralda.
Este es apenas uno de los atractivos naturales de Juayúa. La lista es larga, pero resaltan la Laguna Verde (conocida como de Apaneca), el río Monterrey, las siete cascadas, la iglesia y el pueblo mismo, los paseos para realizar “rappel” (descensos en paredes rocosas con la ayuda de una cuerda).
También ofrecen una visita en la Laguna Seca o de las Ranas, donde se puede acampar. Cuando es invierno, este lugar es inundado por cientos de ranas que ofrecen una vista singular para los visitantes.
Como parte de la infraestructura para los visitantes, Juayúa tiene también lugares apropiados para comer o dormir, como pequeños comedores ubicados en el centro del pueblo o como el parque restaurante La Colina, ubicado en el kilómetro 82 en la Ruta de las Flores, carretera Salcoatitán-Juayúa.

Juayúa es una zona cafetalera que ha decaído, por lo que busca promover el turismo para salir adelante; los cafetaleros pueden involucrarse abriendo hostales, haciendo ferias frutales, dar paseos a caballo; en fin, hacer del lugar un complejo turístico.


Tras la identidad artesanal

Como parte del proyecto turístico del lugar, los habitantes buscan establecer su propia artesanía mediante las asesorías de la Cámara Salvadoreña de Artesanos (CASART), INSAFORP y FUNDESTUR.

Parque restaurante La Colina.

En la “Ruta de las flores”

Juayúa es parte de la Ruta de las Flores, junto con Nahuizalco, Apaneca, Salcoatitán y Ataco, un recorrido turístico que según Jaime Gustavo Salgado ya tiene ocho años de existir; no obstante, aún falta mucho para que el turismo pueda desplazar por completo al café. “Espero que dentro de cinco a diez años podamos sostenernos sólo con turismo”, agrega Salgado.
Pero para lograr eso, el presidente de “Juayuatur” señala que es importante más apoyo por parte del gobierno, Corsatur, organizaciones no gubernamentales, que se involucre más la población local tanto para el apoyo logístico, económico, en capacitaciones, en la preparación de personal idóneo y principalmente que los turistas nacionales visiten y disfruten de un lugar de altura y de belleza.

 



Templo del Señor de Juayúa, donde se
venera al Cristo Negro.

Festivales del sabor

Domingo 17 de febrero: Feria gastronómica tradicional con más de 60 platillos nacionales e internacionales, además de un concierto de marimba al mediodía.

Sábado 23 y domingo 24 de febrero:
Festival de platillos exóticos, donde podrá saborear ancas de rana, carne de cabrito, codornices, pierna de cordero, cangrejos de río, anguila, iguana en alguashte, entre otros manjares hechos con animales de granja.

Sábado 2 y domingo 3 de marzo: Feria gastronómica tradicional y concierto de marimba.
Sábado 9 y domingo 10 de marzo: Feria gastronómica tradicional y concierto de marimba.

Sábado 16 y domingo 17 de marzo:
Festival del vino y el queso, con platillos de corte nacional e internacional.
Sábado 23 y domingo 24 de marzo: Feria gastronómica tradicional y concierto de marimba.

Jueves 28,
viernes 29, sábado 30 y domingo 31 de marzo: Feria gastronómica mundial con platillos de Argentina, China, Suecia, Arabia Saudita, Perú, Belice, Portugal, India y Tailandia, entre otros.


Nadar contra la corriente

Establecer el turismo como un nuevo rubro económico ha sido d,principalmente porque el café ya tenía más de un siglo de ser la fuente principal de trabajo y era el cultivo que le había dado prosperidad a Juayúa. Como una remembranza de ese lucha para establecer algo nuevo señalamos algunos puntos importantes:

De 1996 a 1998 nacieron los primeros intentos de hacer turismo, sin encontrar apoyo en la población ni en las autoridades locales.

El 11 de diciembre de 1998 nace en Juayúa la primera feria gastronómica, con la participación de micros y pequeños empresarios locales.

En enero de 1999 se realiza la segunda feria gastronómica junto con las fiestas patronales. Según cálculos de “Juayuatur”, el pueblo recibió la visita de 10,000 personas, lo que generó un ingreso aproximado de 200,000 colones.

Gracias al éxito logrado en las dos primeras ferias gastronómicas se logró formar el primer Comité de Turismo de Juayúa, para darle continuidad al trabajo de promoción turística.

En enero de 2000 se realizó la Feria Mundial Gastronómica, la que fue visitada por casi 20,000 personas, las que generaron una entrada económica estimada en 350,000 colones.

En la actualidad, y después de superar un poco los daños de los terremotos del 2001, Juayúa recibe alrededor de 12,000 personas al mes y ha establecido en forma permanente cada semana los festivales gastronómicos.

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