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Un
viaje delicioso es a Los Chorros de la Calera, donde podrá apreciar
cómo un río subterráneo sale de media montaña
para convertirse en catarata y donde puede disfrutar de un refrescante
baño.
Santos Los camiones cargados con sacos
repletos de café, dejando un rastro con aquel olor característico
de esa planta arábiga; los cortadores con sus canastos enmielados
bajando de los selváticos cafetales y la reputación de
que Juayúa es un pueblo eminentemente cafetalero más parecen
cosas de antaño, gracias al nuevo rumbo económico que
está impulsando un grupo de visionarios del turismo.
Ríos, cascadas, montañas, clima agradable, festivales
gastronómicos permanentes y un pueblo pintoresco es apenas una
parte de la oferta turística que quieren vender los lugareños
como un mecanismo para reactivar la economía del municipio.
Pero ¿cuál es la causa de todos estos cambios? Los factores
son varios. Entre ellos los precios bajos del café, como resultado
de la participación de dos nuevos productores: Vietnam y la India;
así como los cambios de ubicación de las plantaciones
brasileñas, más hacia el sur, donde les afectan menos
el invierno.
Bajo esta situación, sembrar café ya no es tan rentable
para algunos cafetaleros, situación que afecta en forma de cascada
hasta las familias más humildes, ya que éstas se ven sin
una fuente permanente o temporal de trabajo.
Debido a esto, y por la necesidad de dinamizar la economía del
municipio, desde hace ocho años el turismo es visto como la mejor
opción para que la población de Juayúa no entrara
en una crisis, y con la participación no sólo de cafetaleros
sino también de dueños de restaurantes y comedores, comerciantes
en grande, medianos y pequeños, están trabajando para
que los turistas nacionales y extranjeros vean en Juayúa un punto
turístico que visitar.
Es así como desde 1999 fue formado el Comité de Turismo
de Juayúa (Juayutur), integrado por 35 personas del municipio,
con el fin de incentivar a más pobladores para que se unan al
fomento turístico, asegura Jaime Gustavo Salgado, presidente
de Juayuatur.

Qué ofrece
Juayúa
Quince jóvenes preparados como guías turísticos
son la clave para conocer las bellezas que tiene la población.
Ellos tienen una caseta informativa en el parque, donde acuden los interesados
en realizar un paseo por el pueblo o el campo, y por una cantidad que
va desde los 50 colones. Los guías acompañan a cualquier
lugar de la zona.
Algunos de estos jóvenes se dedicaban a las faenas propias de
los cafetales, pero como las fincas han dejado de trabajar, entonces
ellos quedaron cesantes, por lo que ahora dedican parte de su tiempo
a ser guías.
Es un trabajo estupendo, es algo que con el tiempo de estar en
el turismo no se toma sólo por el dinero, sino para mostrar lo
bonito del lugar y de El Salvador hacia el exterior, menciona
Marcos Hader Díaz, un joven de 24 años que por la falta
de trabajo en las fincas ya lleva tres años como guía
turístico.
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Estos muchachos emprendedores atienden desde dos personas hasta un máximo
de 13 por cada guía, y dependiendo de los lugares a visitar así
es el precio a pagar.
Uno de los viajes que ofrecen combina el turismo con la naturaleza (ecoturismo)
en un recorrido para jamás olvidar. Pida que lo lleven a Los
chorros de la calera. Este es un lugar excepcional, porque aquí
verá cómo un río subterráneo se libera de
las rocas que lo aprisionan hasta formar varias caídas de agua.
La más grande abarca una franja de 70 metros de ancho. Esta catarata
nace de una pared rocosa de 60 metros de alto, pero no es como las tradicionales
caídas de agua que inician desde la cima. Esta comienza en medio
de la pared, luego cae en un canal de formación natural para
después perderse en dos pequeños túneles.
Para llegar a este sitio se debe caminar por veredas serpenteadas e
introducirse en una zona boscosa donde las cataratas se ven como hilos
de plata entre una cabellera de esmeralda.
Este es apenas uno de los atractivos naturales de Juayúa. La
lista es larga, pero resaltan la Laguna Verde (conocida como de Apaneca),
el río Monterrey, las siete cascadas, la iglesia y el pueblo
mismo, los paseos para realizar rappel (descensos en paredes
rocosas con la ayuda de una cuerda).
También ofrecen una visita en la Laguna Seca o de las Ranas,
donde se puede acampar. Cuando es invierno, este lugar es inundado por
cientos de ranas que ofrecen una vista singular para los visitantes.
Como parte de la infraestructura para los visitantes, Juayúa
tiene también lugares apropiados para comer o dormir, como pequeños
comedores ubicados en el centro del pueblo o como el parque restaurante
La Colina, ubicado en el kilómetro 82 en la Ruta de las Flores,
carretera Salcoatitán-Juayúa.
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Juayúa
es una zona cafetalera que ha decaído, por lo que busca
promover el turismo para salir adelante; los cafetaleros pueden
involucrarse abriendo hostales, haciendo ferias frutales, dar
paseos a caballo; en fin, hacer del lugar un complejo turístico.
Tras la
identidad artesanal
Como parte del proyecto turístico del lugar, los habitantes
buscan establecer su propia artesanía mediante las asesorías
de la Cámara Salvadoreña de Artesanos (CASART),
INSAFORP y FUNDESTUR.
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Parque
restaurante La Colina.
En
la Ruta de las flores
Juayúa es parte de la Ruta de las Flores, junto con Nahuizalco,
Apaneca, Salcoatitán y Ataco, un recorrido turístico que
según Jaime Gustavo Salgado ya tiene ocho años de existir;
no obstante, aún falta mucho para que el turismo pueda desplazar
por completo al café. Espero que dentro de cinco a diez
años podamos sostenernos sólo con turismo, agrega
Salgado.
Pero para lograr eso, el presidente de Juayuatur señala
que es importante más apoyo por parte del gobierno, Corsatur,
organizaciones no gubernamentales, que se involucre más la población
local tanto para el apoyo logístico, económico, en capacitaciones,
en la preparación de personal idóneo y principalmente
que los turistas nacionales visiten y disfruten de un lugar de altura
y de belleza.

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Templo
del Señor de Juayúa, donde se
venera al Cristo Negro.
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Festivales
del sabor
Domingo
17 de febrero: Feria gastronómica tradicional
con más de 60 platillos nacionales e internacionales, además
de un concierto de marimba al mediodía.
Sábado 23 y domingo 24 de febrero: Festival
de platillos exóticos, donde podrá saborear ancas
de rana, carne de cabrito, codornices, pierna de cordero, cangrejos
de río, anguila, iguana en alguashte, entre otros manjares
hechos con animales de granja.
Sábado
2 y domingo 3 de marzo: Feria gastronómica tradicional
y concierto de marimba.
Sábado 9 y domingo 10 de marzo: Feria gastronómica
tradicional y concierto de marimba.
Sábado 16 y domingo 17 de marzo: Festival del
vino y el queso, con platillos de corte nacional e internacional.
Sábado 23 y domingo 24 de marzo: Feria gastronómica
tradicional y concierto de marimba.
Jueves 28, viernes 29, sábado 30 y domingo 31
de marzo: Feria gastronómica mundial con platillos de Argentina,
China, Suecia, Arabia Saudita, Perú, Belice, Portugal,
India y Tailandia, entre otros.
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Nadar
contra la corriente
Establecer
el turismo como un nuevo rubro económico ha sido d,principalmente
porque el café ya tenía más de un siglo de
ser la fuente principal de trabajo y era el cultivo que le había
dado prosperidad a Juayúa. Como una remembranza de ese
lucha para establecer algo nuevo señalamos algunos puntos
importantes:
De 1996 a 1998
nacieron los primeros intentos de hacer turismo, sin encontrar
apoyo en la población ni en las autoridades locales.
El 11 de diciembre de 1998 nace en Juayúa la primera feria
gastronómica, con la participación de micros y pequeños
empresarios locales.
En enero de 1999 se realiza la segunda feria gastronómica
junto con las fiestas patronales. Según cálculos
de Juayuatur, el pueblo recibió la visita de
10,000 personas, lo que generó un ingreso aproximado de
200,000 colones.
Gracias al éxito logrado en las dos primeras ferias gastronómicas
se logró formar el primer Comité de Turismo de Juayúa,
para darle continuidad al trabajo de promoción turística.
En enero de 2000 se realizó la Feria Mundial Gastronómica,
la que fue visitada por casi 20,000 personas, las que generaron
una entrada económica estimada en 350,000 colones.
En la actualidad, y después de superar un poco los daños
de los terremotos del 2001, Juayúa recibe alrededor de
12,000 personas al mes y ha establecido en forma permanente cada
semana los festivales gastronómicos.
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