
La
belleza natural que ofrece la bahía contrasta con la suciedad
de sus costas. Los desechos humanos y la basura amenazan con acabar
con la poca riqueza.
Hace muchos años, allá por
la década de los cincuentas, recuerdo cuando aún las aguas
de la bahía lucían cristalinas. La abundancia de peces
y de moluscos era impresionante... y desde el malecón observábamos
las noches de luna llena que bañaban con destellos la ensenada.
Así recuerda don Tebas Flamenco, de 70 años, los viejos
tiempos en esta zona, que hoy luce contaminada debido a que sirve de
cloaca.
Don Tebas, un personaje muy reconocido en esa urbe oriental, dice que
algunos de los puntos principales de contaminación están
ubicados en el área del embarcadero Los Coquitos, en el muellecito
o malecón, y en las proximidades del hospital general de La Unión.
Esos son los puntos de desagüe de la mayoría de las alcantarillas
de aguas negras de la ciudad, donde muchos lugareños, con pleno
conocimiento sobre la insalubridad del lugar, se dedican a la pesca
y a la extracción de moluscos, ya sea para venderlos o para consumirlos.
Para el biólogo José Enrique Barraza, especialista en
ecología costero-marina, se está corriendo un riesgo epidemiológico
con esta práctica. El consumo de productos marinos contaminados
puede desatar un tipo de epidemia o una infección muy seria,
asegura.

El
esqueleto de un barco abandonado, otro factor contaminante de la bahía.

Niños
hurgando el fango para exraer ostras o almejas, exponiéndose
a adquirir algún tipo de parasitismo. Al fondo, muelle el malecón.
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Insalubridad a la orden del día
Otros de los problemas que aquejan a La Unión y que por consiguiente
repercuten en la bahía son los centenares de promontorios de
basura, especialmente en el embarcadero Los Coquitos, debido
a la cantidad de visitantes que tiene a diario y por la actividad comercial
que ahí se realiza.
A pesar de que hay varios recolectores de basura, las personas no los
utilizan y dejan sus desechos en la playa y en las zonas circundantes.
Además, la proliferación de servicios públicos
favorece la reproducción de moscas, que luego invaden los hogares
y transmiten enfermedades.
Según Mario Luis Valle, médico del hospital unionense,
los malos hábitos higiénicos, aunados a la problemática
de las alcantarillas, ha desencadenado cuadros clínicos de diarreas
agudas por giardiasis, amebiasis o ascaridiasis.
Asegura que a diario se atienden en ese centro asistencial a unos cincuenta
niños con ese padecimiento.
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Para el
biólogo José Enrique Barraza, especialista en ecología
costero-marina, se está corriendo un riesgo epidemiológico
con esta práctica. El consumo de productos marinos
contaminados puede desatar un tipo de epidemia o una infección
muy seria, asegura.
Otro de
los problemas que aquejan a la ciudad y que por consiguiente repercuten
en la bahía son los centenares de promontorios de basura,
especialmente en el embarcadero Los Coquitos.
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Amanecer
en la Bahía de La Unión, en el Golfo de Fonseca. Al fondo,
el volcán de
Conchagua.

La
falta de conciencia ambiental agudiza
la situación.

Panorámica
del estero del Barrio San Carlos, antes Honduras, uno de los más
afectados por la inmundicia.
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Así
es como permanece el embarcadero Los Coquitos, a pesar de la presencia
de los camiones recolectores de basura.
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Proyecto
de planta
procesadora
La alcaldía de La Unión dispone de varios proyectos
a corto y a largo plazo, y uno de los más importantes,
según el ingeniero Iván Hernández, del departamento
de Catastro, es la reconstrucción del mercado, así
como la construcción de una planta de tratamiento de aguas
negras, de la que ya se finalizó el diseño.
La segunda fase se llevará a cabo gracias al financiamiento
de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID), a través
de la ARB, organización no gubernamental que nació
de la Asociacion Rural para el Desarrollo y que se encargará
de la ejecución de la obra, que tendrá un monto
de millón y medio de colones.
Se espera que la construccion se realice en un periodo de cinco
años.
Hernández no precisó fecha de ejecución de
la obra, pero se estima que será entre marzo o abril del
corriente año.
Entre otros proyectos a largo plazo está el diseño
de un relleno sanitario, con lo que se evitaría que la
población ocupe la zona de la bahía como vertedero.
Pero además de todos los proyectos, la acción más
importante es que los habitantes tomen conciencia sobre la insalubridad
que aqueja a su lugar de residencia y realicen campañas
de limpieza en las zonas más afectadas. Solo es cuestión
de voluntad, de cultura, de ponerle un poquito de amor a la porción
de tierra donde vivimos, por la salud de todos y por respeto a
la naturaleza.
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La
actividad comercial del embarcadero ha propiciado la contaminación
de la zona.

Una
planta de tratamiento de aguas negras urge en La Unión.
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