17 de febrero 2002



Paraíso e inmundiciaLa bahía de La Unión, otrora un lugar libre de contaminación, ahora se ha vuelto un vertedero de desechos por la poca conciencia de la población.

 

La belleza natural que ofrece la bahía contrasta con la suciedad de sus costas. Los desechos humanos y la basura amenazan con acabar con la poca riqueza.

Hace muchos años, allá por la década de los cincuentas, recuerdo cuando aún las aguas de la bahía lucían cristalinas. La abundancia de peces y de moluscos era impresionante... y desde el malecón observábamos las noches de luna llena que bañaban con destellos la ensenada”.
Así recuerda don Tebas Flamenco, de 70 años, los viejos tiempos en esta zona, que hoy luce contaminada debido a que sirve de cloaca.
Don Tebas, un personaje muy reconocido en esa urbe oriental, dice que algunos de los puntos principales de contaminación están ubicados en el área del embarcadero Los Coquitos, en el muellecito o malecón, y en las proximidades del hospital general de La Unión.
Esos son los puntos de desagüe de la mayoría de las alcantarillas de aguas negras de la ciudad, donde muchos lugareños, con pleno conocimiento sobre la insalubridad del lugar, se dedican a la pesca y a la extracción de moluscos, ya sea para venderlos o para consumirlos.
Para el biólogo José Enrique Barraza, especialista en ecología costero-marina, se está corriendo un riesgo epidemiológico con esta práctica. “El consumo de productos marinos contaminados puede desatar un tipo de epidemia o una infección muy seria”, asegura.

El esqueleto de un barco abandonado, otro factor contaminante de la bahía.

Niños hurgando el fango para exraer ostras o almejas, exponiéndose a adquirir algún tipo de parasitismo. Al fondo, muelle el malecón.

 



Insalubridad a la orden del día


Otros de los problemas que aquejan a La Unión y que por consiguiente repercuten en la bahía son los centenares de promontorios de basura, especialmente en el embarcadero “Los Coquitos”, debido a la cantidad de visitantes que tiene a diario y por la actividad comercial que ahí se realiza.
A pesar de que hay varios recolectores de basura, las personas no los utilizan y dejan sus desechos en la playa y en las zonas circundantes.
Además, la proliferación de “servicios públicos” favorece la reproducción de moscas, que luego invaden los hogares y transmiten enfermedades.
Según Mario Luis Valle, médico del hospital unionense, los malos hábitos higiénicos, aunados a la problemática de las alcantarillas, ha desencadenado cuadros clínicos de diarreas agudas por giardiasis, amebiasis o ascaridiasis.
Asegura que a diario se atienden en ese centro asistencial a unos cincuenta niños con ese padecimiento.

Para el biólogo José Enrique Barraza, especialista en ecología costero-marina, se está corriendo un riesgo epidemiológico con esta práctica. “El consumo de productos marinos contaminados puede desatar un tipo de epidemia o una infección muy seria”, asegura.

Otro de los problemas que aquejan a la ciudad y que por consiguiente repercuten en la bahía son los centenares de promontorios de basura, especialmente en el embarcadero “Los Coquitos”.

Amanecer en la Bahía de La Unión, en el Golfo de Fonseca. Al fondo, el volcán de
Conchagua.

La falta de conciencia ambiental agudiza
la situación.

Panorámica del estero del Barrio San Carlos, antes Honduras, uno de los más afectados por la inmundicia.

 


Así es como permanece el embarcadero Los Coquitos, a pesar de la presencia de los camiones recolectores de basura.

Proyecto de planta

procesadora
La alcaldía de La Unión dispone de varios proyectos a corto y a largo plazo, y uno de los más importantes, según el ingeniero Iván Hernández, del departamento de Catastro, es la reconstrucción del mercado, así como la construcción de una planta de tratamiento de aguas negras, de la que ya se finalizó el diseño.


La segunda fase se llevará a cabo gracias al financiamiento de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID), a través de la ARB, organización no gubernamental que nació de la Asociacion Rural para el Desarrollo y que se encargará de la ejecución de la obra, que tendrá un monto de millón y medio de colones.

Se espera que la construccion se realice en un periodo de cinco años.

Hernández no precisó fecha de ejecución de la obra, pero se estima que será entre marzo o abril del corriente año.

Entre otros proyectos a largo plazo está el diseño de un relleno sanitario, con lo que se evitaría que la población ocupe la zona de la bahía como vertedero.

Pero además de todos los proyectos, la acción más importante es que los habitantes tomen conciencia sobre la insalubridad que aqueja a su lugar de residencia y realicen campañas de limpieza en las zonas más afectadas. Solo es cuestión de voluntad, de cultura, de ponerle un poquito de amor a la porción de tierra donde vivimos, por la salud de todos y por respeto a la naturaleza.

La actividad comercial del embarcadero ha propiciado la contaminación de la zona.

Una planta de tratamiento de aguas negras urge en La Unión.

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