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Fachada
principal de la Catedral de Quito, ubicada en pleno corazón antiguo.
Una vez se arriba a Quito, la capital de
Ecuador, es obligatorio seguir la pista que conduzca a la Plaza de la
Independencia o Plaza Grande, como la llaman los quiteños, el
corazón histórico de la ciudad, impregnado por sus estrechas
calles y edificios que recuerdan el paso de sus conquistadores castellanos.
Decidimos emprender esa búsqueda bajo una fresca y húmeda
tarde. Después de una lenta peregrinación a bordo de un
taxi a causa de los cotidianos congestionamientos vehiculares, encontramos
ese casco colonial esperándonos como una joya preciosa que realza
la belleza de la capital ecuatoriana.
Las casonas de barro y sus calles que parecen pasillos, así como
la hermosura de la antiquísima Basílica de la Virgen,
abren la puerta a las maravillas arquitectónicas que esconde
el centro histórico de esta ciudad, que vale la pena contemplarla,
devorar sus calles a pie y respirar el aire fresco que ofrece a sus
visitantes.
Resulta inútil dejar de admirar sus ventanas, balcones y cada
detalle arquitectónico de sus edificios de dos o tres pisos de
altura. Y es que este corazón antiguo palpita y atrapa a cualquiera.
Desde su cielo despejado hasta la cumbre de El Panecillo, donde la enorme
figura de una virgen alada parece vigilar de norte a sur y del este
al oeste la ciudad quiteña, o bien su suelo donde la indígena
ofrece sus frutas u otra mercancía, y el anciano saca melodías
tristes a su vieja guitarra para conseguir unas cuantas monedas del
transeúnte frente al portón de la catedral.
Al cerrar la tarde, la neblina la cubre como un manto gris o la baña
una repentina lluvia, que tras su paso deja una estela de frío
que cala los huesos. El clima de Quito es bien raro. La mañana
puede ser fresca, luego hace bastante calor y por la tarde llueve y
hace mucho frío, comenta el taxista Pedro Calderón.
Pero este variable clima no resta belleza ni atractivo a Quito, especialmente
el de su centro antiguo, que motivó a la UNESCO a declararla
en 1978 Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Si se pudiera declarla como ciudad hospitalaria, Quito lo es indicutiblemente
con sus visitantes. Nuestra estancia por ella, aunque breve, siempre
contó con la amabilidad y el respeto de su gente.
Vigilados
por la virgen
Aparte de su gente hospitalaria, Quito
ofrece a sus huéspedes diversidad de atractivos para disfrutar.
A unos veinte minutos de su centro histórico se ubica un monte
en el que se erige la imagen de una virgen, cuyo interior puede escalarse
para apreciar desde allí toda la ciudad de Quito, con sus tejados
naranjas, sus templos y campanarios coloniales o góticos, sus
plazas principales, el contraste entre la ciudad vieja y la ciudad moderna.
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Los quiteños la llaman
la Virgen del Panecillo, patrona de Quito, y el monte que le sirve de
pedestal se llama oficialmente Shungoloma o Yavira. Tiene una altura
de 41 metros y pesa aproximadamente 124,000 kilogramos. Es el monumento
de aluminio más grande del mundo.
Este cerro, con tres mil metros de altitud sobre el nivel del mar, es
una referencia para los quiteños porque marca la división
entre el sur y el centro de la ciudad y aún mantiene el legado
de la época incaica porque allí se encuentran las ruinas
de la Olla del Panecillo, una especie de cisterna circular de ocho metros
de profundidad que fue utilizada para el riego de sembradíos.
La historia también registra que allí se levantó
un templo de adoración al sol en la época prehispánica;
pero hoy abriga la enorme estatua de la virgen, una réplica en
aluminio fundido de la Virgen Apocalíptica del artista Bernardo
de Legardo (siglo XVII) y elaborada por el artista Hernán Matorras
en 1976.
Otros
atractivos
Ya en el corazón de esta ciudad, la Plaza Grande o de la Independencia
es su monumento más representativo, rodeado del Palacio de Gobierno,
la Catedral y el Palacio Municipal.
Esta obra, constituida por un pedestal ornamentado y coronado por un
ángel y laureles, recuerda a los quiteños la huída
del león ibérico y la histórica fecha del primer
grito de independencia, el 10 de agosto de 1809. Fue inaugurada el 10
de agosto de 1906, casi cien años después del heroico
movimiento independentista.

Vista parcial del moderno Quito al pie del activo volcán Pichincha.
La
catedral es otra joya del casco colonial. Concluida en 1806, pero consagrada
en 1572, alberga los restos de obispos, cardenales y los de algunos
presidentes de la república, como el mariscal Antonio José
Sucre, en cuyo honor se había denominado la moneda nacional que
circulaba antes de la dolarización. Y
qué decir de sus callejuelas, el resto de sus edificios como
el Teatro Nacional o el Museo de la Ciudad, una hermosa construcción
del siglo XVII, en donde fungió el hospital San Juan de Dios
y que aún atesora una pequeña capilla adornada con altares
que exhiben riquísimos ornamentos bañados en polvo de
oro, así como imágenes antiguas.
Por toda esta riqueza, el Centro Histórico ha sido considerado
entre las joyas arquitectónicas e históricas más
importantes de América Latina. Según los registros catastrales
que posee el municipio, se cuenta con 320 hectáreas que abrigan
130 edificaciones y miles de inmuebles (iglesias, monasterios, conventos,
hospitales, plazas, museos, etc.) que conforman el actual patrimonio
protegido de la ciudad.
Así es el centro histórico de Quito, una ciudad que se
levanta a 2800 metros sobre el nivel del mar, y que si bien roba aire
a nuestros pulmones, y produce sueño, mareos y fatiga, también
nos ha atrapado el corazón.
Al filo de aquella tarde abandonamos su corazón más antiguo
y con él sus callejuelas, antiguas iglesias, su imponente Catedral
y demás edificios hermosos que invitan a volver, pero sobre todo
su encantadora gente que habita esta mitad del mundo.
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Calle
céntrica del casco antiguo de Quito, que al igual que otras
es estrecha y flanqueada por edificios con rasgos arquitectónicos
neoclásicos.
Fundanda
sobre ruinas
La antigua ciudad de Quito fue construida por los conquistadores
españoles sobre las ruinas de la capital norte del imperio
de los Incas, arrasada en 1534 por el general Inca Rumiñahui
en su retirada.
Antes de la hegemonía inca, la ciudad, asentada sobre un
estrecho valle protegido por dos hileras de montañas, fue
ocupada durante siglos por la nación Shyri, que absorbió
a la primitiva nación de los quitus. Este es un lugar muy
antiguo, pues se han encontrado utensilios de la edad de piedra
que datan de 9,000 años antes de la era cristiana.
Quito está comprendida por la parte vieja (de rasgos coloniales)
y la moderna, pero ambas están pobladas por un marcado
sector indígena que a nivel nacional constituye un 35%.
La población quiteña bordea los 2,300.000 habitantes
y como la de todo Ecuador no usa el sucre; su economía
está dolarizada desde marzo pasado.RECUADROVirgen de El
Panecillo

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Virgen
de El Panecillo,
La Virgen
de El Panecillo, es todo un símbolo de Quito. Está
asentada sobre un monte desde el cual se puede contemplar la hermosa
ciudad en sus cuatro puntos cardinales y es la estatua de aluminio
más alta del mundo.
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