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Alfred Nobel a los 30 años de
edad
La
creación de uno de estos inventos es mucha veces la consecuencia
de otros, pero todos ellos son producto de la imaginación, del
estudio, de la investigación constante y de la creatividad práctica
del hombre.
Por ejemplo, la invención de la pólvora es atribuida a
los chinos o al monje alemán Bertoldo Schwarz.
En sus inicios tuvo múltiples usos, desde los fuegos artificiales
hasta encontrar nuevas modalidades en las formas de hacer la guerra.
El próximo 10 de diciembre se cumplirán 106 años
de la muerte de Alfred Bernard Nobel, uno de los más prolíficos
inventores que nos ha dado la humanidad.
Nobel, sueco de nacimiento, ciudadano del mundo, creador de los tan
codiciados Premios Nobel, fue un genio polifacético: científico,
inventor, empresario, magnate de la industria.
Falleció en 1896 en San Remo, Italia, a la edad de 63 años,
habiendo registrado para entonces 355 patentes.
Perteneció a una ilustre familia de científicos por su
línea paterna. Un antepasado suyo, Olof Rudbeck, descubrió
en Upsala el sistema linfático humano, y aportó además
valiosas contribuciones en botánica, ingeniería e historia.
En su adolescencia, Nobel residió en San Petersburgo en compañía
de sus hermanos Robert, Ludvig y Emi, donde recibió una esmerada
educación.
Siempre manifestó un apasionado interés por la química,
a cuya formación académica contribuyeron destacados catedráticos
y estudiosos de la materia.
Hablaba cinco idiomas: alemán, inglés, francés,
ruso y su idioma materno, el sueco, lo que le permitió una fluida
comunicación con expertos notables de la física, de la
química y de las matemáticas de su época.
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Basado en la observación
Dada su gran inclinación
por los aspectos filosóficos, producto de su gran entrega a la
lectura, llegó a reflexionar sobre la metodología de la
ciencia, desarrollando así un razonamiento que no solamente estuvo
inspirado en Locke, sino también en el ideal del conocimiento
de Alexander Von Humboldt.
Nobel enfatizó que toda ciencia se basa en la observación
de similitudes y disimilitudes; se apoyó en el razonamiento de
Humboldt, quien concluía así: De la observación
se pasa a la experimentación basada en analogías e inducción
de leyes empíricas.
Nobel había llegado muy lejos a través de aplicar métodos
empíricos, rigurosa observación, ensayos, experimentos,
analogías e inducción de leyes. La influencia del científico
e investigador alemán Von Humboldt fue profundo, ya que cuando
este falleció, Nobel era un hombre de 26 años y absorbió
buena parte de su pensamiento y de su razonamiento científico.
Corrían los años de 1860, él con su padre y sus
hermanos se dedicaron por entero a la fase experimental. Con grandes
riesgos obtuvo así la nitroglicerina y la mezcla de esta con
la pólvora negra lo llevó al aceite explosivo. Finalmente,
después de varios y esforzados experimentos, llegó al
descubrimiento de la dinamita, que patentó en 1867 en varios
países, especialmente en Gran Bretaña, Suecia y Estados
Unidos de América.
Nobel declaró entonces ser el primer que llevó esa sustancia
del campo científico al industrial. Dos retos enfrentaría
entonces: la inestabilidad de los explosivos y su conservación.
Recorrido
de la fama
El recorrido de Nobel a la fama a través del logro de sus metas
fue de diez cortos años, pero llenos de zozobras, angustias,
desalientos y desafíos.
A sus 40 años, Nobel había ya recibido, en unión
con su padre, el Premio de la Real Academia de Ciencias de Suecia por
sus importantes inventos de valor práctico para la humanidad,
galardón que los inspiró para crear más tarde y
para toda la vida los Premios Nobel, el más alto honor cívico
legado a la sociedad universal.
El incansable Nobel desplegó una ilimitada red de inversiones,
fábricas y gigantescas compañías en los países
más importantes de Europa, así como en los Estados Unidos
de América. En unión de su padre y de sus hermanos trabajó
incansablemente en la gran distribución de petróleo en
Bakú, Rusia, habiendo construido el primer tanque petrolero del
mundo.
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Primera
ceremonia de los Premios Nobel, el 10 de diciembre de 1901.
Sus mujeres
Dos mujeres estuvieron
ligadas sentimentalmente a Nobel, Bertha Kinsky, con la que sostuvo
una breve relación; otra más apasionada y duradera fue
la que tuvo con Sofie Hess, quien abierta y desvergonzadamente buscó
de él su cuantiosa fortuna.
Sus fracasos amorosos y sentimentales lo hicieron decidir que el destino
de su fortuna se utilizara para estimular, premiar y reconocer los logros
de los hombres y de las mujeres que hacen bien a la humanidad en las
ramas de medicina, literatura, química y física, así
como a personas que trabajan en la preservación de la paz.
En su selección participan cada año la Real Academia de
Ciencias de Suecia, la Karolinska Institutet de Estocolmo, la Academia
Sueca, para los primeros, y para designar a los laureados por la paz,
el Parlamento de Noruega elige un comité, que designa al premiado.
El próximo 10 de diciembre podremos apreciar a los escogidos
y galardonados del año 2001, quienes recibirán ante los
miembros de la realeza de Suecia y Noruega, y simultáneamente
a la misma hora y día, tanto en el esplendoroso Salón
Azul del Ayuntamiento de Estocolmo como desde la Sede del Parlamento
de Oslo, los reconocimientos mencionados.
La entrega de los codiciados y anhelados premios Nobel constituye el
fruto del pensamiento tenaz y audaz, resultado a su vez del esfuerzo
y de la creación del genio sueco y gran filántropo e infatigable
inventor: Alfred Bernard Nobel.
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