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En El Salvador todavía es común
que la mujer sea martirizada por su pareja, tanto física como
sicológicamente; que el marido no la deje estudiar, que la limite
económicamente, que en el trabajo sea discriminada tanto en lo
salarial como en lo laboral, o que a duras penas le permitan participar
en la política, a pesar de su capacidad intelectual.
Estas son algunas de las violaciones que sufren como mujer, y que quede
claro que violentar sus derechos no es sólo la violencia intrafamiliar,
sino que va más allá; alcanza lo educativo, lo laboral,
la salud y la política, por mencionar algunos aspectos.
Sin embargo, la violencia dentro de las familias es donde más
se nota el problema, reflejado por las estadísticas tanto de
las instituciones públicas como de las organizaciones no gubernamentales.
El Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU)
ha registrado, desde enero hasta octubre de este año, casi tres
mil casos entre violencia intrafamiliar y agresiones sexuales.
El Instituto de Estudios de la Mujer Norma Virginia Guirola de
Herrera (CEMUJER) reporta un dato interesante sobre la violencia
dentro de la familia: de un total de 79 mujeres asesinadas entre septiembre
de 2,000 y febrero de 2,001, el 49 por ciento de ellas fue lesionado
por sus parejas.
Los homicidas tenían la siguiente relación con la víctima:
el 29 por ciento eran esposos, el 37 ex-esposos, el ocho por ciento
convivientes, el 1.5 novios y el dos por ciento ex-novios, según
la clínica de atención integral y el monitoreo de los
medios de información escritos.

La
mujer tiene derecho a participar en actividades de esparcimiento, deporte
y educacion fisica
Hay logros, pero falta más
En términos generales, los derechos de la mujer ahora son más
respetados en comparación de hace tres o más décadas;
no obstante, todavía falta seguir avanzando.
No podemos negar los avances de la incorporación de la
mujer en la vida social, en la vida política. Por ejemplo, hoy
hay mucho más mujeres en la universidad de lo que había
hace 20 ó 30 años. En todas las carreras hemos visto que
la mujer se ha incorporado. Hemos visto también ya mujeres en
la Corte Suprema de Justicia..., donde hoy tenemos dos magistradas,
asegura la licenciada María Teresa Delgado de Mejía, subdirectora
del área de educación pública y reforma legal de
la Unidad Técnica Ejecutiva (UTE) del sector justicia.
También tenemos una canciller; hemos tenido presidentas
de la Asamblea Legislativa, en las carteras de Estado como ministras
de Educación, viceministras también. Sin embargo, para
que una mujer logre escalar un puesto de esos amerita un trabajo increíble,
pero increíble..., asegura.
Para Alexia Alvarado, abogada de CEMUJER, en los últimos
años ha habido un avance en la reivindicación de los derechos
de las mujeres, avances que se han traducido en la transformación
de leyes, de procedimientos, de incentivar denuncias, de promoción,
de poner en la agenda pública el tema de los derechos de la mujer.
Sin embargo, dentro del análisis que hacemos también nos
damos cuenta como muchas cosas están ganadas en el plano formal
(leyes), pero cuando pasamos a la verificación del cumplimiento
de equis ley o equis procedimiento, nos encontramos con cortapisas.
Por ejemplo, en materia de educación hay una Política
Nacional de la Mujer y hay un plan de acción de Beijing,
y nos encontramos para el caso de la expulsión de niñas
en los centros educativos cuando salen embarazadas. Con esto se mina
la posibilidad de desarrollo de las adolescentes, menciona Alexia.
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En el acceso al trabajo, aunque hay
una exaltación a la maternidad, a la vez los empleadores solicitan
una prueba de embarazo; si está preñada no es aceptada
y pierde la oportunidad de trabajar, dice.
Dentro de las empresas, aunque no está determinado en las normativas,
existe una discriminación de la clase de trabajos. Hay puestos
y cargos que son sólo para los hombres, a los que no tienen acceso
las mujeres, aunque tengan la suficiente capacidad para hacerlo, señala
la abogada de CEMUJER.
A esto se une también el cáncer
social del acoso sexual. ¿Cuál es la ganancia en los últimos
años?, cuestiona, y se responde Alexia que el acoso sexual
ahora es considerado un delito, pero ¿cuál es la realidad?,
¿qué pasa con esa mujer que denuncia a su jefe? Se encuentra
con los problemas de procedimiento, donde la palabra de la mujer siempre
está puesta en duda. Si la acusante pierde el caso, se frustra,
arriesga su trabajo, se pone en evidencia y enfrenta a su familia. Estos
son ejemplos de que en la práctica todavía falta mucho
por hacer.
Armas para luchar
Entre más conozcan lo que la ley dice, más libres serán
las mujeres para tomar decisiones, exigir sus derechos, cumplir sus
obligaciones y lo que es más importante, denunciar cualquier
violación que sufran, ya sea laboral, a la integridad personal,
sexual o educativa.
Es por eso que tanto instituciones públicas como las organizaciones
no gubernamentales divulgan los derechos femeninos, una propaganda que
no involucra sólo a las mujeres, sino también a los varones,
ya que son ellos los que violentan los derechos de ellas.
En esta divulgación trabaja la Unidad Técnica Ejecutiva
(UTE) del sector justicia, una entidad autónoma que está
impulsando el proyecto nacional Divulgación de los derechos
de la mujer contemplados en la legislación salvadoreña.

La
mujer tiene derecho a no ser discriminada en e, acceso al trabajo ni
despedida por razones de matrimonio. Embarazo o maternidad
Este proyecto obedece a un convenio que
celebró la Comisión Interamericana de Mujeres, de la Organización
de Estados Americanos, y la Comisión Coordinadora Sector de Justicia
a través de la UTE.
El proyecto de divulgación fue dividido en dos fases. La primera
fue impartida entre septiembre y octubre, y fue dirigida a alcaldesas,
síndicas, regidoras y consejalas suplentes de 22 municipios sin
ninguna distinción partidaria, asegura la abogada María
Teresa Delgado de Mejía.
En esa primera etapa en la que participaron 407 mujeres líderes
fueron capacitadas sobre derechos humanos, el sexismo, análisis
de la legislación nacional e internacional de protección
a la mujer y análisis de los derechos políticos de la
mujer, temáticas impartidas por juezas de instrucción
y familia, un procurador y una magistrada de familia.
La segunda fase inició el pasado 22 de noviembre y termina el
12 de diciembre, en la que la UTE hará invitaciones directas
para que participen mujeres líderes de los siguientes sectores:
comunales, policía, representantes de iglesias, locatarias, maestras,
representates de ONGs, universitarias e indígenas, entre otras
participantes.

La
Unidad Técnica Ejecutiva (UTE) del Sector Justicia capacita a
mujeres lideres de la politica municipal
Las temáticas que estudiarán
y luego multiplicarán con otras mujeres son la situación
de la mujer a nivel mundial, historia de los derechos políticos
de la mujer, acciones que puede tomar el Estado para proteger los derechos
políticos femeninos, y generalidades de la teoría de género,
por mencionar algunos.
A este esfuerzo se une el inicio del Plan Nacional de Atención
y Prevención a la Violencia Intrafamiliar, que será
anunciado por la primera dama Lourdes de Flores el cinco de diciembre
como un mecanismo más del Estado para erradicar la violencia
dentro de las familias.
No obstante, mientras las mujeres no se interesen por conocer cuáles
son sus derechos y no se involucre a los hombres en las capacitaciones
será difícil romper con una cadena que desde hace siglos
perjudica la integridad física y sicológica de ellas.
La importancia de la divulgación y la defensa de los derechos
de la mujer que hace el Estado, así como las que desarrollan
las organizaciones no gubernamentales, es que se quitan los obstáculos
para subir un peldaño más de la democracia.
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Las
mujeres tienen derecho a la educació, no importa si está
embarazada, casada o madre soltera
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Dónde
buscar ayudao
Para
protección, la Policía Nacional Civil. Teléfono
911.
Para solicitar medidas de protección, los Juzgados de Familia
y de Paz.
Para ayuda legal y sicológica, la Procuraduría General
de la República. Teléfonos 222-8357 y 281-2041.
Denuncias de delitos como lesiones, violaciones y muerte, la Fiscalía
General de la República. Teléfonos 226-1699, 225-4468
y 271-4200.
Para orientación y apoyo sicosocial, el Instituto Salvadoreño
para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU). Teléfono 260-4040.
En caso que las anteriores instituciones no le atiendan, entonces
contacte a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos
Humanos. Teléfonos 222-1604 y 222-0400.
También puede pedir asesoría legal y sicológica
en CEMUJER. Teléfonos 226-8268, 226-5466 y 226-7734, y
en Las Dignas. Teléfonos 226-0356, 226-1879 y 225-4457.
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Conozcan
sus derechos
Estos son
algunos de los muchos derechos que la mujer tiene y que los garantiza
la Constitución de la República de El Salvador,
el Código de Familia y la Ley contra la Violencia Intrafamiliar,
así como la Convención Sobre la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer,
y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar
y Erradicar la Violencia contra la Mujer, firmados por el Estado
salvadoreño, según el afiche educativo de la Oficina
del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones
Unidas.
Derecho a protección a la vida, la dignidad, la libertad
y la integridad personal.
Derecho a protección contra la tortura y los tratos crueles,
inhumanos o degradantes.
Protección contra toda forma de violencia en el ámbito
público y privado, incluida la violencia sexual y el acoso
sexual.
A igual protección de la ley y de los tribunales de justicia.
Derecho a la igualdad real o de facto con el hombre.
A elegir libremente su apellido, profesión, ocupación,
domicilio, nacionalidad y demás aspectos relacionados con
su persona.
A iguales derechos y responsabilidades que el hombre al contraer
matrimonio, durante el matrimonio y su disolución.
A optar y ejercer cargos públicos en igualdad de oportunidades
y condiciones que el hombre.
Igualdad de oportunidades y condiciones en la aplicación
de criterios de selección laboral y acceso al trabajo.
Derecho a la estabilidad laboral e igualdad de oportunidades para
la promoción y los ascensos.
A la seguridad social y prestaciones familiares, incluidas las
prestaciones en caso de jubilación, desempleo, embarazo,
despido, enfermedad, invalidez, vejez y al servicio de salas cunas.
A recibir capacitación profesional y acceso a estudios
en zonas rurales y urbanas.
A que se eliminen los patrones culturales o estereotipos basados
en conceptos de inferioridad o subordinación.
A participar en la ciencia, la literatura, las artes y la vida
cultural de la comunidad en igualdad de oportunidades y condiciones
con el hombre.
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