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Aunque René Girón es un pintor muy poco conocido en El
Salvador, su obra tiene una gran carga de sensibilidad, lo que le permite
destacar frente a los demás mortales, ya que su ojo artístico
le permite descubrir lo estético ante una escena que para los
demás podría ser algo insignificante.
Mujeres vendedoras de la calle y limpiabotas son algunos ejemplos del
trabajo que ha realizado Girón. Algo singular en las obras de
este artista originario de Chinameca es la representación triste
y desconsolada de los rostros de sus personajes, como un reflejo de
la incertidumbre en la que tienen que vivir.
Girón asegura que en la corriente pictórica del
expresionismo he encontrado la forma idónea para plantear alegrías
o descontentos, aunque en mis trabajos también se plasma el punto
de vista conceptual, con la intención de dar un mensaje.
En algunas de sus obras encontramos el uso del color fuerte, con predominancia
del azul y el verde, así como el dibujo de la figura humana muy
bien trabajado. El color es la fuerza que muestra el carácter
de mis personajes, asegura Girón.
Pero en otros de sus cuadros encontramos la experimentación con
el collage, como una forma de crear contrastes inesperados,
utilizando siempre colores fuertes como el rojo, el azul y el negro,
dando la sensación de la corriente cubista.
Estas obras, 20 en total, serán mostradas hasta el 28 de febrero
en la Casa de la Cultura del centro, ubicada en la 1» Calle Poniente,
entre la 9» Avenida Sur y 11» Avenida Sur, atrás de la Basílica
Sagrado Corazón.
Bajo el nombre de Retazos y cartones, la exposición
muestra la recopilación figurativa del modo de vivir del salvadoreño,
los niños en un paisaje semiurbano donde son privados de sus
derechos y las mujeres que de forma difícil ganan el sustento
diario.
Breve trayectoria
del pintor
René de Jesús Girón se inició en las artes
plásticas desde los seis años.
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Sus estudios en esta disciplina los realizó en la escuela de
artes, en San Salvador, gracias a una beca; la escuela estaba todavía
bajo la dirección del maestro Valero Lecha.
Un
año después continúa sus estudios en el Taller
Forma de la desaparecida artista Julia Díaz. Cinco años
después estudia artes gráficas con el pintor Roberto Huezo.
Con ellos aprendió los conceptos del arte pictórico, lo
básico en este trabajo, así como las diferentes técnicas
en una forma más academicista.
Es en esta época que incursiona en el costumbrismo, como una
forma de expresar no sus sentimientos de rebeldía, sino el amor
por su pueblo, por la tierra cuscatleca, pero detrás de todo
esto está la intención de dar un mensaje hacia la humanización
a través de la cultura.
Por motivos de la guerra dejó inconcluso sus estudios en administración
de empresas, dejando el país para vivir en España, donde
se empapó con la gran gama de la estética europea y mundial.
Es así como comienza a experimentar el collage, el
impresionismo y el cubismo, entre otras corrientes plásticas.
Fruto de la evolución constante y de la experimentación,
Girón está atraído por el fauvismo, adaptándolo
al realismo cotidiano, con miras de mostrar y denunciar lo difícil
que es todavía la vida para algunos sectores sociales.


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Qué
es el fauvismo
Es una corriente pictórica desarrollada en París
(Francia) a principios del siglo XX. El fauvismo tomó su
nombre de la denominación irónica (cage aux fauves:
jaula de fieras) que un crítico dio a una de las salas
del Salón de Otoño de París de 1905, en la
que exponían un grupo de pintores, cuyos cuadros impactaron
por su concepción y colorido.
Procediendo
a una simplificación de las formas y las perspectivas,
el fauvismo se expresa principalmente por una orquestación
de colores puros, ordenados en cada tela de una manera autónoma.
No
se trata de dar una transcripción fiel del mundo, sino
de expresar las sensaciones y las emociones que éste provoca
en el pintor. Entre los representantes más destacados están
Matisse, Vlaminck, Derain y Friesz.
(Fuente:
Diccionario El Pequeño Larousse, 1997)
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